Noche de jazz final

Por Annbethquim
Enviado el 16/02/2015, clasificado en Adultos / eróticos
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No habíamos mediado palabra, pero comenzó a desabrochar los botones de la blusa y dejar al descubierto el sujetador de encaje y raso negro que me había puesto esa noche

Su lengua lamía incansable mi cuello y bajaba hasta mi escote. Aquella situación me excitaba tanto que creía que no iba a poder reprimir mis jadeos. Mi respiración cada vez estaba más acelerada, y a pesar de no conocer de nada a aquel hombre, estaba deseando que me lamiera todo el cuerpo. Mientras hurgaba en mi escote y retiraba hacia un lado el sujetador para seguir paseando su lengua por mi pecho, yo paseaba mis manos por su espalda, apretando fuerte con mis dedos a medida que notaba en mis muslos su parte más varonil, aquel miembro duro y erecto que se dejaba notar bajo el pantalón vaquero

Mientras él comenzaba a rodear y a mordisquear mis pezones, ya duros y perfectamente definidos, comencé a bajar mis manos hasta la bragueta del pantalón. Con una sola mano y en pocos segundos desabroché los botones y pude tocar a través de su bóxer aquella polla que parecía reventar. Él se estremeció un poco y mordisqueó con más fuerza aún, pero sin llegar a hacerme daño. Introduje mi mano dentro de su bóxer para tocar y palpar aquel paquete que hubiera hecho las delicias de cualquier mujer y que en ese momento era todo para mí. El desconocido se incorporó y bajó sus pantalones y su bóxer, dejando a la vista aquel miembro enorme que me señalaba desafiante. Yo también me incorporé un poco para quedarme semisentada mientras él se agachaba para desabrochar y bajar mis pantalones junto con mis braguitas. Me había quedado completamente desnuda y él se había puesto de rodillas sobre el sofá con una pierna a cada lado de mi cuerpo. Su polla quedó a la altura de mi boca y no pude más que sacar mi lengua y pasarla suavemente por aquel capullo terso y rosadito que pedía a gritos que lo chupara. Acerqué mis labios y comencé a metérmela en la boca lentamente, lamía con mi lengua toda su extensión? era una sensación magnifica notar como todas las venitas bombeaban sangre a aquel enorme miembro. Comencé a sacarla y a meterla nuevamente en mi boca de manera rítmica, haciendo presión con mis labios y mirando hacia arriba para comprobar la cara de placer que ponía mi desconocido amante. A juzgar por sus gestos, mis movimientos estaban volviéndole loco, llegando incluso a mover su cintura para ayudarme a metérmela en la boca. Mientras chupaba aquella polla, uno de mis dedos jugueteaba en su culo, introduciéndolo poco a poco en su ano y acariciando suavemente su escroto. Mi amante improvisado dejó de moverse para sentarse en el sillón y tomarme por la cintura para que me sentara sobre él. De esta forma, mis pechos quedaron a la altura de su boca y sus manos en mis nalgas. Sentí un ligero, pero agradable dolor mientras me ensartaba con aquella verga erecta, dura y gruesa. Eché mi cabeza hacia atrás mientras me lamía y mordisqueaba el pecho y comencé a hacer pequeños movimientos de arriba abajo como si cabalgara sobre un caballo, él me ayudaba impulsando mis nalgas al ritmo que yo marcaba? mis gemidos cada vez eran más intensos y mi ritmo respiratorio se había vuelto mucho más rápido. Era estupendo sentir como mi vulva se mojaba cada vez más y lubricaba aquella polla que entraba y salía de ella cada vez con un ritmo más rápido. El silencio que había habido entre los dos desde que nos encontramos se rompió cunado me dijo: "sigue así. Eres fantástica?.No pares de moverte que quiero ver como te corres conmigo dentro?." Si hasta ese momento ya estaba excitada, después de aquellas palabras la excitación que estaba experimentando llegó a su punto máximo y le dije que quería tener aquella verga todo el tiempo que fuera posible dentro de mí. Aquello era una utopía, sabía que no duraría mucho más. A cada uno de mis movimientos, los espasmos que sentía en la parte baja de mi cuerpo eran inmensos. A juzgar por la cara del desconocido, su placer era tan intenso que no tardaría mucho en explotar. Mi respiración paró por un momento cuando comprobé que el joven paró en sus pequeños movimientos, apretó mis nalgas con fuerza y puso cara como de dolor mientras retorcía su cabeza. Yo no permanecí inmóvil frente a tales evidencias y no pude más que morder mis labios para no soltar un enorme gemido mientras notaba que mi cuerpo, entero, se estremecía y llegaba casi a convulsionar. Podía notar como sus fluidos corrían en mi vagina y sentía un pequeño dolor totalmente placentero en mi vagina. El joven tiró de mí hacia él para besarme en la boca y decirme al oído que había sido el mejor polvo de su vida y, yo, la amante perfecta. Correspondí a su beso y le dije que el placer había sido mío. Nos quedamos exhaustos unos minutos hasta que oímos unos aplausos que provenían de la sala. En ese momento reaccionamos, me levanté, cogí unos pañuelos de mi bolso para limpiarme como pude y me vestí rápidamente. Me miré en el espejo del camerino y arregle un poco mi pelo, volví a pintarme los labios y me abroché la camisa. El joven tardó algo más en vestirse y mientras él abrochaba sus botones me acerqué , lo besé en los labios y salí del camerino. Abrí la misma puerta por la que había entrado y un golpe de frío sacudió mi cara cuando salí al exterior. Respiré hondo y me encaminé hacia la entrada principal del local. Entré en la sala y me senté en el lugar en el que había estado sentada. Mi amigo, al que había dejado solo, continuaba allí. Me preguntó dónde había estado y le dije que me había encontrado en baño a una vieja amiga del colegio y me había entretenido hablando con ella. Se quedó satisfecho con mi disculpa y volvió a mirar el escenario iluminado porque había un cambio de banda y un grupo nuevo de músicos comenzaba a entrar en el escenario. Busqué con la mirada al joven desconocido, pero no había llegado a la mesa en la que estaba sentado. Aquello me decepcionó algo, pero no esperaba volver a verlo, seguramente se hubiera ido. Intenté volver a poner mi atención en el concierto y dirigí mi vista al escenario. No podía ser. El saxofonista miraba hacia el sector donde yo me encontraba? era él? Me guiñó un ojo. Volví a bajar la vista y cogí mi bolso para buscar un cigarrillo. Cuando buscaba el encendedor saqué una tarjeta que no recordaba tener en el bolso. La acerqué a la vela que estaba en la mesa para leer:

"Me lo he pasado muy bien. Me encantaría repetirlo. Si piensas lo mismo solo tienes que llamar: 628 78978 XXX Jorge"

Hoy antes de escribir esto he estado mirando la tarjeta y he pensado llamarlo? creo que hoy me merezco un homenaje


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