Una excitante sorpresa 3/7

Por tintin
Enviado el 10/10/2016, clasificado en Adultos / eróticos
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El podía descifrar tu excitación viendo esos movimientos desesperados tuyos y comenzó a embestirte no solo fuerte y profundamente como estaba haciendo sino que además a hacerlo cada vez más y más rápido. Tu respiración parecía llevar el ritmo de sus embestidas, se te aceleraba con cada uno de sus empujones, parecía que ya te era imposible no tener la boca abierta y no dejabas de verlo a los ojos, él te tomo por las muñecas sujetándotelas cada una con una mano a los costados de tu cabeza y te embestía más y más fuerte. Intentaste levantar la cabeza para ver como trabajaba su herramienta ahí debajo taladrándote de esa manera tan animal-

 

Supongo yo que habrás podido llegar a ver algo de lo que pasaba y termino de disparar tu excitación porque en un solo instante volviste a dejar caer la cabeza en la almohada y flexionaste las rodillas dejando las plantas de los pies apoyadas en la cama y de un solo movimiento con tu pelvis pudiste levantar a esa persona que fácilmente doblaba tu peso. Se te retorcía el gesto de la cara, creía que llorarías, parecía una mezcla de dolor y muchísimo placer, pero comenzaste a apretar los dientes con fuerza y a aspirar sin separar los dientes durante muchos segundos, quedaste conteniendo la respiración por un instante y soltaste todo el aire a la par que caía tu pelvis contra el colchón, inmediatamente entendiendo lo que te había pasado el hombre te soltó las muñecas, comenzaste a temblar, tu mano izquierda se agarró muy fuerte de la almohada y entre temblores bajabas la mano derecha hasta que paso por tu pezón derecho, intentaste acariciarlo y te genero otro temblor tan intenso como el anterior, lo cual te dejo como sin fuerzas cayendo tu mano derecha al costado de tú cuerpo y la otra seguía agarrada a la almohada pero ya sin fuerza.

 

Parecías como inconsciente por un instante y el solo estaba quieto mirándote, pero al ver que entreabrías la boca y respirabas hondo volvió a embestirte, tu habías tenido un orgasmo de lo más intenso y en su cabeza solo estaba la idea de correrse el, no tenías fuerza para reaccionar de ninguna manera a sus embestidas pero eso no le preocupaba, solo quería correrse y no pararía hasta conseguirlo.

 

No tardo ni diez embestidas más hasta que saco su polla de dentro de ti, al igual que tu entrepierna y nuestras sabanas, toda su polla estaba empapada de tus fluidos. Paso su pierna izquierda por encima de tu pierna, quedándose con la pierna derecha entre tus piernas y la izquierda fuera. Se puso de rodillas muy recto y acercándose lo más posible a ti no paraba de pajearse con su mano derecha. Levantaba la cabeza, cerraba los ojos y se mordía el labio inferior hasta que de repente bajo la cabeza abriendo bien grande los ojos y de su polla comenzaron a brotar borbotones de leche, algunos llegaban hasta tu cara, otros se quedaban en tu pecho y tus pezoncitos y los últimos borbotones que salían ya casi sin fuerza caían en tu pancita.

 

Tu continuabas agotada y sin moverte de lo intenso que había sido el placer que acababas de recibir pero como si de un elixir mágico se tratara al sentir esas gotas calentitas comenzaste a recuperar fuerzas mientras él las iba perdiendo y tu mano comenzó a acariciar cada una de las partes de tu cuerpo que estaban llenas de su lechita. El cayo exhausto a un costado, respiraba agitado mirando al techo sin decir nada mientras tú con su semen untabas todo tu cuerpo.

 

Para ese momento mis pantalones estaban ya manchados de haberme corrido, era tan excitante lo que veía que no podía parar de tocarme ni para sacar mi polla de los pantalones.

 

Después de unos instantes te incorporaste y arrodillada en la cama cogiste de una silla del costado una toalla con la que te estabas limpiando todos sus fluidos, miraste a la oscuridad sabiendo que yo aún estaba ahí y sonreíste con un gesto como el de un actor que recibe el aplauso del público al final de una actuación, no veías mi rostro, pero sabias que siendo tan intenso lo que me habías permitido ver la sorpresa ya estaba más que realizada y sabias lo agradecido a ti que estaría yo. Acto seguido miraste a tu ocasional amante y sin mentirle ni exagerarle y agradeciendo sus servicio le reconociste -tenías razón con el hecho de que aunque empezaste muy bien me has hecho acabar aun muchísimo mejor- el dejo de mirar el techo, te miro a los ojos y te pregunto -acaso ya hemos acabado?-

Tu cuerpo y tu rostro se quedaron paralizados con esa pregunta, no se te movía ni un cabello. El volvió a insistir -acaso no quieres más? porque mi polla quiere darse aun mas placer contigo- Esto lo habías organizado para mí, sabias que me excitaría y por eso lo planeaste y los dos sabíamos que ya estaba más que cumplida esta fantasía y en ese momento estaba terminada. Impaciente te repitió -quieres más o no?- y mirando a la oscuridad cerraste tus ojos como disculpándote de antemano por tu decisión y sin decir nada comenzaste a asentir con la cabeza, no parabas de subir y bajar la cabeza, como para no dejarle dudas de que querías aún más de lo que te había dado. Sin abrir los ojos y sin dejar de asentir giraste la cabeza al frente como mirándolo a él y ahora continuabas diciendo con la cabeza que si y por cómo te mordías el labio inferior creo que ya lo estabas disfrutando otra vez.

 

El quería oírlo y aunque sabía muy bien que estabas respondiendo te pregunto -eso es un sí? No te oigo...- sin dejar de mover la cabeza ni morderte el labio por la excitación abriste los ojos y te quedaste mirándolo, dejaste de morderte para decir muy suavemente -siii- y sin dejar de mover la cabeza repetiste -sii, siii, siii, siiii- (...)

 


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