Las Habitaciones del Placer [4]

Por Dvn
Enviado el 27/02/2015, clasificado en Adultos / eróticos
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Mi historia con Hugo terminó en aquella ducha, no olvidaré mis momentos con él pero han pasado muchos años de entonces y yo ya no soy la misma, 15 años dan para mucho y entre ello, pasar página.

No voy a mentir, después del último encuentro me pasé días comiendo helado y repasando la filmografía de Sandra Bullock... 

Un día de duro trabajo, decidí salir con unas amigas a bailar un rato y en la pista divisé a un chico alto, moreno, de cuerpo aparentemente fibroso y con un arte a la hora de bailar que no lo tiene cualquiera.

Me alejé de mis amigas un poco y me fui acercando al chico contoneando las caderas al ritmo de Beyonce y su "Crazy in Love". Cuando estaba a pocos centímetros le sonreí y me acerqué a su oído “"Me llamo Lucia, ¿Y tu?”", "“Roberto"”, me contestó. Me fui pegando cada vez más a él y en mitad de miradas y sonrisas picaronas me agarró el culo con firmeza y me dijo “" Con ese movimiento de culo me estas excitando mucho cariño, quiero follarte y voy a hacerlo"”, le cogí la mano y me lo lleve al servicio de hombres, cerré con pestillo y le miré como hace un momento en la pista, me llevó contra la pared y me sujeto las manos con una de las suyas, con la otra me subió el vestido y me bajo la braga, me dio la vuelta y me pidió que le bajará el pantalón, así lo hice, me lleve el calzoncillo detrás, me cogió y me apoyo en el lavamanos y allí me penetró con furia, con ganas, me cogió del pelo y lo tiro hacia atrás, yo gemía con cada embestida que me daba, enseguida llegué al orgasmo, fue un acto rápido, sucio pero excitante.

Me hizo pensar en la mansión del señor Watt y quise volver.

Una mañana cogí mi coche y me dirigí a aquella casona, hacía como 6 meses desde la última vez que vine. Entré e hice el mismo proceso que la primera vez, ya en el vestuario miré hacia la tercera ducha y reviví mi último momento con Hugo pero no podía dejar que mis recuerdos me controlaran así que metí toda mi ropa en la taquilla y salí decidida a tener nuevas experiencias.

Lo primero que hice fue ir al salón y coger algo para comer y beber, ya no me embriagaba la misma sensación que sentí la primera vez, esta vez iba tranquila y cómoda.

Observaba unos cuadros de esposas en la pared cuando por detrás sentí una presencia que se acercó a mi nuca y me dijo "No sabes cuánto me gustaría ponértelas y exponer tu precioso culo de nuevo ante mí, “¿Te animas?" ” “"¿De nuevo...?  "” pensé antes de darme la vuelta y cuando la di me encontré de frente con Tomas, el mismo que me hizo vivir una nueva y excitante historia 6 meses atrás, estaba cambiado, se había cortado el pelo y retocado la barba, ahora sin duda estaba más guapo y a decir verdad me atraía mucho. "Vaya, no sabía que eras asiduo a este lugar"  le dije con una sonrisa. "En realidad vengo todos los días desde hace 6 meses para ver si te encuentro"  me respondió entre risas y guiñando un ojo “"Bueno, ¿qué respondes a mi proposición?"” Prosiguió, me mordí el labio inferior y le hice un gesto con la cabeza, de vámonos.

Le seguí por el largo pasillo hasta que se plantó delante de la habitación azul y entramos. Ya había gente dentro pero Tomás me dirigió hacia una habitación privada para más intimidad. Varias columnas adornaban la habitación y en el centro una cama con barrotes como somier. Tomas se me acercó y mientras me cogía los senos, me dijo: "“¿Te gustó como te azoté la última vez? Por qué estoy deseando hacerlo una y otra vez más" ”. “"Me encantó, quiero que me azotes, que me esposes, que me penetres con un vibrador, con ímpetu, que me hagas estallar de nuevo entre dolor y excitación"”. Bajó las manos hasta mi culo y me empujo contra él, sentí la dureza de su miembro que se juntó con la humedad de entre mis piernas y a escasos centímetros el uno del otro me dijo: “"Mmm no sabes cuánto me gusta que me digas eso nena, porque voy a follarte duro, voy a hacer que te arquees con cada embestida"”.

Me empujo contra una columna de espaldas, se puso detrás y deslizo una mano hasta mi sexo y exploró mi humedad unos segundos y sin más dilación me introdujo dos dedos y los movió dentro de mí tratando de buscar el punto que hiciera que explotara, con la otra mano estimulaba mis pezones apretándolos, sentí su caliente aliento en mi oreja y me dijo: "Si nena, córrete para mi"  y después de unos segundos así hice, las piernas me flaquearon y exploté por primera vez en esa habitación.

Quería que él también reventara de placer para mí así que me arrodillé y le comencé a lamer el pene, lo metí en mi boca y lo engullí entero, sentí parte de su liquido en mi lengua y aceleré el ritmo, lo sacaba a la mitad y lo volvía a meter de golpe, mi lengua repasaba cada rincón de su miembro y cuando vi que le quedaba poco le cogí del culo y lo empuje todo dentro de mi boca apretando mientras lo sacaba y lo volvía a meter y así tragué su orgasmo.

Fue a un cajón y se hizo con unas esposas, me pidió que me colocara en la cama, de rodillas y me esposó a los barrotes, quedando mi culo totalmente expuesto a él. "Voy a follarte el culo, duro y no quiero que gimas ni que te corras sino lo pagarás caro" me ordenó. Deslizo la mano de mi sexo húmedo hasta mi culo, lubricó esa zona y me penetro hasta el fondo de una sola estocada, me azotaba fuerte y me embestía de la misma manera, yo me arqueaba y él más fuerte entraba, se agarró fuerte a mis caderas y entró y salió más rápido aún si cabe, no podía más, iba a explosionar de placer y Tomás me pidió que no lo hiciera, me penetró una vez más y se desahogó dentro de mí y aun ateniéndome a las consecuencias yo también lo hice, entre azotes gemí de continuo placer, fue un orgasmo incontrolable, como no recuerdo haberlo tenido nunca, embriagada por una sensación diferente que a cada rato iba necesitando más.

-¿Te gusta que te folle así? - Me dijo con gesto firme.

-Me encanta -  Le respondí con la respiración aún entrecortada.

-Te pedí que no te corrieras y me has desobedecido, ahora observarás las consecuencias... 


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