MI PRIMERA VEZ

Por Benjamin.J.Green
Enviado el 03/02/2013, clasificado en Varios / otros
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Tengo calor y no veo nada por culpa del sudor,que se me cuela por los ojos.

Sacudo la cabeza para aclararme un poco la vista y lo que veo me lleva a preguntarme,

si mis compañeros estan tan asustados como yo.

Estoy en la primera fila entre naxos y frisios.

Es la fila de la muerte,donde los hombres,segun mi padre,se hacen immortales y

sus nombres son cantados por los poetas,por los tiempos de los tiempos.

De repente siento mas que oigo cierta agitacion en las filas,el momento por el cual he

entrenado todos estos años,se esta acercando herizado de mil lanzas.

Prometiendome una muerte segura,a poco que me falle el animo.

Poco a poco a mi alrededor ,los hombres empiezan a cantar.

Cantan para alejar el miedo.

Cantan para que sus enemigos sepan quienes son.

Cantan a la muerte como si fuera una hermana especialmente amada.

Cantan porque son hombres libres y orgullosos de la sangre que corre por

sus venas.

No es una ilusion,el suelo tiembla bajo los pasos de miles de guerreros que van

al encuentro de la locura mas profunda,esa que convierte el hombre cabal en un

salvaje asesino despiadado.

Ya no siento miedo,voy hacia delante con mis compañeros,cantando nuestro

desprecio por la vida o la muerte.

Todo empieza y acaba aqui,le pido a los dioses valor para no flaquear en el 

momento de la verdad.

La abertura de mi casco solo me permite ver al hombre que tengo enfrente,

veo como sus pupilas se dilatan cuando mi lanza le entra por la boca y casi

le arranca la cabeza.

Recibo un golpe en el casco,que hace que vea rojo un instante,levanto el escudo

para protegerme,pero naxos corta de cuajo el brazo amado con una hacha,que

amenazaba con mandarme al hades.

Empujo,grito,sangro y lucho,hombro a hombro con hombres,que nunca olvidare.

Gracias a ellos,se que volvere con mi escudo y no sobre el.

Nadie se puede interponer en nuestro camino,vamos seguando vidas como si fuera

trigo maduro para la cosecha,las moiras enloquecidas no la harian mejor,que los dioses

me perdonen.

La sangre roja,caliente y brillante,baña el asta de mi lanza partida,mi espada tiembla

en mi mano,avida y sedienta de vidas ajenas.

Antes de que el sol este en lo alto,la batalla se convierte en una masacre,ya no 

siento el brazo de la espada,sube,baja,clava y desgarra sin que yo tenga algo

que ver en ello,estoy poseido por el daimon del guerrero.

Cubierto de sangre mia y ajena,por fin puedo parar.

Ya nada importa.

Siguo vivo,magullado,herido y exausto.Pero vivo.

Tengo que doblar una rodilla,es como si me quedara sin fuerza.

Mis ojos se llenan de lagrimas de alegria,de dolor,alivio y remordimientos.

No sabia que se podia sentir tantas emociones tan distintas entre si,sin

volverse loco.

Cuando vuelvo a levantar la mirada,ve un campo lleno de cadaveres y

heridos,oigo sus lamentos y gritos de dolor,huelo la realidad del campo

de batalla,heces y visceras cociendose al sol.

Un poco mas alla a una distancia respetuosa aguardan los buitres,avidos

por empezar el banquete,no todo los dias puede uno llenarse el buche

hasta reventar,se llenaran tanto,que seran totalmente incapaces de volar,

lo que para unos es el final,para otros es el principio.

A poca distancia diviso el emblema de mi compania y hacia alli me dirijen

mis pasos.

Al llegar junto a mis compañeros,veo que no estan mejor que yo,algunos

permanecen callados,otros intentan dejar de temblar y todos tienen la

misma mirada perdida.

Cada uno a su manera,procura reponerse de la locura en la cual estuvieron

immerso en las ultimas horas.

Con los años aprendi que independientemente de su valor en el combate.

No todos los hombres reaccionan igual cuando finaliza este.

Entonces ,alguno pregunta por un camarada de fila,otro le contesta que volvera a casa

sobre su escudo y que su nombre estara en las plegarias de agradecimiento

a los dioses por la victoria.

Poco a poco los hombres salen de ese extraño aturdimiento,que sigue todas las 

batallas.

Se empieza a comentar tal o tal gesta,se habla y se alaba a unos o otros,se 

oyen las primeras chanzas y las primeras risas,estamos intentando volver a ser 

nosotros mismos,cosa que un instante antes hubiera creido imposible.

Crei que nunca volveria a reir o a disfrutar de mi familia y de mis amigos,todo

era gris y sucio en mi mente,pero siento que sale otra vez el sol en mi corazon.

El caso es que estoy riendo como un loco,mientras el fisico cura y cose mis

heridas.

Mis primeras heridas en un combate

Heridas que me acompañaran hasta el final de mi vida,ellas daran fe de mi valor

y de mi honnor como guerrero.

Los años han pasado y ya no camino con mis compañeros en la locura que precede

al muro de escudos,tengo algunas cicatrices mas y mi valor no ha menguado

con el tiempo,aun siento cierta ansia por los gritos,ridos y olores del campo de 

batalla.

Para mi todo eso se ha acabado,solo vuelvo al muro,cuando mis antiguos

compañeros y yo,nos juntamos a la sombra de la higuera del patio de mi casa,

alrededor de una cratera de buen vino corintio sin aguar.

Entonces volvemos a ser jovenes,hermosos y orgullosos,llendo a la guerra con

una sonrisa en los labios,viendo a nuestros padres,ancianos ya,mirarnos desfilar

con la desprocupacion de la juventud,ahora se que,mientras yo desfilaba,mi

padre rezaba a los dioses por mi vida.

Porque ahora son mis hijos los que llevan el emblema de la familia en el escudo,

en defensa de nuestra tierra y de nuestra familia y soy yo quien ahora reza a los

dioses por ellos.

Son nuestro futuro y solo los dioses decidiran a quien favoreceran en la batalla,como

siempre ha sido y sera.

Les he enseñado todo lo que aprendi a lo largo de los años sobre el combate,les enseñe

mis cicatrices,todas ellas ganadas,con honnor y coraje.

Les conte todo lo que sabia sobre la muerte,eterna compañera del guerrero,amante

fiel y posesiva.

Les dije que con determinacion,confianza en los compañeros y valor,uno lograba

sobrevivir y alegrarse por ello.

Rezo fervientemente a los dioses que siempre me fueron propicios,para que

volvais con vida y con vuestro escudo.

Si no ha de ser asi,que vuestros nombres sean cantados por los poetas,por los

siglos de los siglos.

Vuestro padre que os ama y espera.


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