¿Te quedas? primera parte

Por Renacida
Enviado el 10/03/2015, clasificado en Adultos / eróticos
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¡Carajo Ya voy tardísimo! fue lo primero que pensé al subirme al camión, ni siquiera sabía bien a donde iba, apenas y me había dicho como irme porque en ese momento llego mi novio. Con trabajos llegue al lugar de la cita, tuve que preguntar en mil lugares y cuando por fin llegue él ya estaba ahí, tenía los ojos cerrados y estaba recostado en el respaldo de su asiento, seguramente estaba crudo eso ya no era raro en él, me acerque y toque un poco el vidrio, abrió los ojos y sonrió ampliamente como la última vez que nos vimos. Él y yo ya teníamos nuestra historia, fuimos novios de hace como 4 años ahora él tenía 21 y yo 20 y fue una relación bastante apasionada aunque jamás llegamos a hacer el amor. Éramos jóvenes y por cuestiones de amigos, tiempo y distancia nos separamos. Habíamos quedado de vernos y me invito a desayunar a su casa.

Salió del coche y nos abrazamos, había hecho ejercicio, pude sentir los músculos a través de la tela de su camisa, fue extraño, cuando nuestros cuerpos se juntaron sentí esa chispa que te recorre el cuerpo cuando sabes que esa persona tiene algo especial, me abrió la puerta del coche y me subí. su casa estaba apenas a unas calles de ahí, íbamos platicando y yo lo miraba de reojo, era guapo y su sonrisa era cálida y relajada, me dijo que tenia novia pero que no estaba muy seguro con ella porque estudiaban carreras diferentes y casi no tenían tiempo para ellos, el estudiaba mercadotecnia y ya empezaba a trabajar en una empresa muy grande, llegamos a su casa y bajo del coche para dar la vuelta y abrir mi puerta me tendió la mano y yo le sonreí tímidamente, pasamos y me senté en la mesa, mientras cocinaba, yo aprovechaba cualquier oportunidad para examinarlo, se había puesto muy bien, espalda ancha donde se marcaban los músculos cada vez que se estiraba para alcanzar algo, brazos de ensueño que parecían ansiosos por romper la camisa que los cubría y un trasero bastante sugerente que invitaba a mi mente a imaginarme apretándolo mientras me penetraba furiosamente. Me saco de mi fantasía anunciando que ya todo estaba listo, mientras desayunábamos no dejaba de mirarme y buscar cualquier excusa para rosar mis manos o mis piernas bajo la mesa, yo lo miraba nerviosa y tímida mientras intentaba concentrarme en la comida y no en los roces de su piel, terminamos y nos tomamos el típico café con el cigarrillo, en ningún momento dejo de sonreír y de mirarme de arriba abajo, terminamos en el sillón bebiendo una copa de vino blanco, platicando y recordando viejos tiempos, el aprovecho ese momento para pasar un brazo por el respaldo del sillón y de vez en cuando pasar sus dedos por mi espalda y mi hombro dejando a su paso pequeños escalofríos, nos reímos como locos cuando recordamos todas las veces que habíamos estado a punto de probar nuestros cuerpos y probar por primera vez las delicias del sexo.

- ¿Te acuerdas ese día en tu casa?- me pregunto más cerca de mi oído y moviendo su mano por mi espalda

- Claro que me acuerdo, apenas y nos tocábamos.- respondí alejándome un poco y tratando de ocultar la reacción a sus caricias

-¿Me crees si te digo que nunca te pude olvidar?-

-No digas tonterías lo nuestro ya fue y creo que mejor me voy-

Pero no me quería ir, verlo despertó el deseo que tenía y las ganas que había guardado desde hace tanto tiempo, pensar en besarlo, en tocarlo y en disfrutar ese cuerpo que tanta lujuria me causaba hizo que la piel de todo mi cuerpo reaccionara. Pero finalmente tenía novio, lo amaba de verdad y no quería poner a prueba mi autocontrol por más tiempo.

Llegamos a la puerta y tomándome de la mano me pregunto si de verdad me quería ir al tiempo que me daba un beso de esos que te prenden al instante, con ese simple contacto basto para hacer caer mi auto control y dejar que toda mi sexualidad se hiciera cargo de mi cuerpo, y me deje llevar, empezó con caricias pequeñas, tomándome de la cintura y bajando las manos lentamente hasta mi trasero, yo por mi parte acariciaba su espalda y recorría su pecho y abdomen, no nos importó estar ahí en plena puerta, sus manos recorriéndome su boca saboreando cada beso, su mano se coló debajo de mi blusa y noto los pezones ya endurecidos que la blusa me cubría, él lo estaba disfrutando, sentía su erección que comenzaba a apretar contra mi estómago y eso fue suficiente para hacerme perder la cabeza, comencé a tocar su pene por arriba del pantalón y el dejo escapar un gruñido desde el fondo de su garganta, me levanto y enrosque las piernas en su cintura, me llevo dentro y me puso sobre la mesa en la que habíamos desayunado.....


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