Una tarde con Sebastían (Parte 2)

Por WandaWW
Enviado el 21/03/2015, clasificado en Adultos / eróticos
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Súbitamente con delicadeza pero con firmeza, su mano tomo mi mentón y me levantó, me besó y luego me quitó la playera y comenzó a lamer mis pechos y a succionar mis pezones mientras sus manos la dirigía hacia mi short, con habilidad lo deslizó y lo dejó caer al suelo
mientras sus manos llegaban a mi pubis y sus dedos comenzaban a bailar en la entrada de mi vagina, me tumbó sobre la cama me jaló a la orilla y comenzó a lamer mis labios mayores y a deslizar su lengua hacia mi clítoris, cuando lo encontró comenzó a acariciarlo suavemente con la punta de su lengua,
yo estaba que me enloquecía, mi cadera se levantaba para sentir la presión de su lengua en mi, inmediatamente él comenzó a succionar suavemente, mi excitación estaba al máximo y no podía ya resistir, me agarraba de las sábanas y hasta apretaba con mis piernas su cabeza,
y de repente el éxtasis vertiginoso de un orgasmo me invadió toda, tal magnitud que me levante medio cuerpo y me oí gritar de placer. estaba recuperando el aliento cuando sentí su pene comenzando a entrar en mí, despacio muy lentamente lo fue introduciendo, mi vagina no presentó
obstáculo alguno estaba llena de mis jugos, y aún así podía sentir su miembro llenándome toda, en cuanto estuvo completamente dentro activó algo que me obligó a contraerme y sentir un placer exquisito, con la misma delicadeza comenzó a sacarlo,
me generaba tal placer que no podía ni abrir los ojos, comenzó a penetrarme rítmicamente pero con suavidad, dándome tiempo de disfrutar todo la longitud de de su pene, comencé a gemir y eso lo prendió pues comenzó a meterlo y sacarlo más rápido
pero con la misma delicadeza, arañé su espalda, me agarré de sus nalgas y hasta le mordí el hombro cuando la sensación de un gran orgasmo me invadió y mientras el ya me penetraba a un ritmo impresionante y se venía, nos podía oír gimiendo de placer.
Dejó de penetrarme mientras recobraba el aliento, pero seguía besando mi cuerpo. Yo estaba totalmente satisfecha y sin aliento, pero seguía con esa sensación de ansiedad de seguir experimentando el placer que me provocaba.
Sebastián se dio cuenta de que seguía dispuesta, se levantó y se sentó en la orilla de la cama,
-Ven aquí, vamos a seguir jugando, todavía no te lo acabas.
Inmediatamente me levanté, aunque con trabajo y me acerqué a él, tomándome de la cintura me volteó, y sin esperar me deslicé hacia su miembro, mis nalgas toparon con sus muslos, sus manos rápidamente llegaron a mis pechos a darles las caricias que provocaban una riquísima sensación,
mientras su boca besaba y lamía mi espalda, comencé a subir y bajar para disfrutar de su pene entrando y saliendo de mí, una de sus manos se deslizó hacia mi vagina y comenzó a frotar mi clítoris, las sensaciones de placer se multiplicaron, no pude contenerme
y un orgasmo me invadió me quede inmóvil moviendo circularmente mi pelvis mientras la electrizante sensación del orgasmo me invadía toda. En cuanto pasó el momento, Sebastián me tomó de las caderas, se levantó y me volteo hacia la cama, y como si estuviera poseído
comenzó a penetrarme rápida y fuertemente, yo me agarraba a las sábanas y dejaba escapar gritos de placer mientras él gemía y me daba más y más, de repente paro y comencé a sentir los bombeos de su pene, mientras se venía, apreté los músculos de mi vagina provocándole
gemidos de placer y mientras más le apretaba más le oía gemir mientras un orgasmo me invadía nuevamente.
Nos dejamos caer sobre la cama extasiados y sin aliento.
Nos quedamos dormidos. Cuando desperté, Sebastián ya se había ido, emociones encontradas me llenaron, sabía que era mejor así pero no podía dejar de pensar en él, no sabía si era amor o solo un arranqué de pasión.
Vi el celular que tenía un mensaje, lo revisé y era de Sebastián.
Después de leer el mensaje, no pude más que estar de acuerdo con él, había sido una tarde excelente, pero teníamos que pensar muy bien en el futuro...

Creo que lo pensamos también que esa semana nos vimos todos los días y nos disfrutamos hasta la locura.

Cuando regresó Juan, dejé de ver a Sebastian por un buen rato. Lo que me ayudó a aclarar la mente y decidir finalmente que Sebastián solía había sido una aventura pues que seguía amando a Juan, pero si Sebastian se aparecía cuando Juan estuviera de viaje, no podría desaprovecharlo.


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