De entre la arena hasta los confines del cosmos

Por Azel Highwind
Enviado el 21/03/2015, clasificado en Drama
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Si alguna vez te pierdes en el desierto, no te dejes embaucar por ningún oasis vacilante. Son como las mujeres más perversas, te embrujan para luego subyugarte en un delirio ferviente.   Que no te engañen tus ojos en el abismo de la ondulante monotonía, pues entre la silente arena se esconden los secretos más codiciados.   ¡Mira! Allí, entre las dunas doradas. Si observas con atención vislumbrarás la roca desnuda, la palidez de su reflejo diluyéndose en el cielo bañado en oro.   ¡Acércate! No lo dudes más, ese rincón te reclama, siempre ha sido el sitio al que debías llegar.   Cuando estés más cerca verás que no toda la roca es natural. Entre los ásperos cuerpos argilosos, encontrarás algo que sólo en sueños alguna vez has imaginado y perseguido a tientas.   De pronto sentirás que algo está a punto de llegar, un poder que te promete la gloria y todas las riquezas.   Pondrás la mano en esa ranura cuyo contorno se amoldaría perfectamente a ti si no fuese porque la forma de ese mecanismo de sólo tres dedos se configura. Así que, obligado a juntar tus dedos en un gesto de otro mundo, tu mano se llenará de luz dentro de esa palma artificial. Sentirás ceder el mecanismo y hundirse junto a una inmensa plataforma que estarás pisando, y ahora re revelará bajo la silenciosa arena.   Descenderás por un pozo cuya forma y estructura pensarás que no son enteramente obra de la naturaleza, y cuando llegues a lo más profundo de ese lugar, y la plataforma se pare bajo tus pies, un camino de luz se encenderá mostrando el interior de algo que había permanecido dormido hasta entonces.   La tecnología que allí verás despertará visiones en tu mente que ni la ciencia ha llegado a vislumbrar, e inquietado pero a la vez con una curiosidad implacable que te impulsará a seguir el camino iluminado, te adentrarás hasta llegar a una sala que despertará, como si vida propia tuviese, al detectar tu presencia.   Tan fascinado te encontrarás por el descubrimiento, que casi sin darte cuenta te sentarás ante el panel principal de control.   La misma mano de tres anchos dedos que te encontraste en el panel de la superficie, también ahora estará aquí. Colocarás tu mano, no sin cierto temor, y al instante escucharás un ruido profundo y monótono, como el de las turbinas de un gran transatlántico.   Las paredes de la sala se iluminarán mostrando formas y objetos desconocidas para el hombre. Dichos objetos flotarán sin sujetarse a ningún tipo de soporte, y sentirás las energías de una tecnología que ya rebasó todo límite impuesto a nuestra imaginación fluctuar a tu alrededor.   Al frente de la cabina se encenderá una inmensa pantalla curvada, flexionada como una visera, y que te recordará a las lunas frontales de un barco o de algún otro artefacto motorizado.   En la pantalla verás imágenes sin precedentes de un mundo desconocido. Verás órbitas, símbolos enigmáticos, signos alfabéticos extraños que se juntarán en palabras, números, coordenadas (o al menos eso creerás que son), puntos brillantes guiados por trayectorias y al planeta Tierra siendo el destino de uno de ellos.   De pronto la trayectoria se invertirá y verás que se crea un nuevo destino: un planeta más allá de las primigenias estrellas, un lugar a una distancia incalculable, lejos de las últimas fronteras.   El trayecto será aceptado, tus oídos serán asaltados por un ruido ensordecedor, como el que produciría un trombón gigante soplado por el Dios Seth con toda su furia.   Notarás una leve sacudida, pero de algún modo tendrás la sensación de que una extensión enorme de tierra y rocas se está resquebrajando en el exterior, despertando temblores destructivos y una hecatombe de ruidos apocalípticos.    Y en medio del desierto egipcio del Sáhara, un abismo de escala titánica se abrirá ante la mirada de las nubes impasibles. La ascensión de la nave alienígena Kilm-ab parecerá querer escenificar algún pasaje bíblico en el que Satanás asciende a través de remotas regiones de tinieblas, y su forma insectívora, de contornos cuya creación nunca podría haber salido de una mente sana, partirá las nubes haciéndolas trizas.   Tú no lo podrás ver, pero el zumbido reverberante de sus turbinas y de unas alas de movimiento vertiginoso te dibujarán imágenes en la cabeza que querrás censurar al instante, y te obligarán a cerrar los ojos como si te fuese la vida en ello, sacudir la cabeza, abrir y cerrar la boca, apretando muy fuerte la mandíbula; mover las manos enfebrecido, como tratando de agarrar algo invisible; y sacar la lengua en alguna ocasión, ya en el límite de la locura.   Entonces, en la pantalla principal de la nave verás el desierto exterior. Luego pirámides gigantescas transformarse en un instante en puntos minúsculos entre inmensas superficies desérticas, cordilleras zigzagueantes esconder con recelo los oasis que alguna vez Hércules y Perseo visitaron, punzantes picos erguirse tenebrosos en la tierra del Sinaí y un mar Mediterráneo luchar con las playas de Alejandría y Damieta en un combate de reminiscencias míticas.   El mar se perderá en los océanos, y los continentes se dibujarán claros y perfectamente contorneados, pero sólo será un instante, antes de ver ante ti la imagen brillante de la Tierra oscilando con movimiento mudo al lado de la luna mortecina.   Parpadearás y un instante después las estrellas se habrán convertido en rayos de energía que se alargarán infinitamente persiguiendo tu mismo sendero entre la negrura del cosmos. La Tierra, ya habrá desaparecido.   Notarás que algo te arrastra hacia un sueño inducido, pero lucharás contra el sopor y parpadearás muchas veces sin creerte lo que estará sucediendo. Y a cada fotográfica visión entre parpadeo y parpadeo, verás galaxias insólitas girar como carruseles, luces entintadas y lluvias de estrellas que se recrearán en tus córneas con más fábula que los mejores shows hollywoodienses, colores impregnando explosiones de las que sólo una mente perturbada y de pensamiento estrambótico podría hablar; y por un momento, sólo por un momento, te parecerá ver una flota innumerable de naves insectívoras pasar volando a tu alrededor.    Te sentirás minúsculo entre galaxias y ejércitos interminables de naves espaciales. Te sentirás patético, te sentirás ridículo. Entenderás que tu vida no significa nada.   Yo no me siento ridículo en absoluto y mi vida es más importante de lo que crees. ¿Sabes acaso quién soy? ¡¿De quién estás hablando?! ¡Yo soy el último de mi especie, el único superviviente del planeta Tierra! Yo soy el inicio de una revolución, yo soy quién les traerá la guerra a los tuyos. ¡Prepárate! Porque he venido a traerte venganza.

 


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