La ventana

Por William Chaves
Enviado el 06/02/2013, clasificado en Varios / otros
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Se despertó… Como cada mañana se despertó y como cada mañana medito al abrir los ojos sobre su vida, sobre sus sensaciones, sobre sus sentimientos.

Se despertó y como cada mañana se sentía solitario, vacío, sin razones, sin motivos sin ilusión.

Y como cada mañana se ponía en pie y seguía su estricta rutina, aseo persona, café, vestirse, leer el diario y alimentar su odio por la miseria humana con cada noticia macabra que mostrase lo cruel del ser humano, pensar sobre cada aspecto que no logra entender de la humanidad, en cada cosa natural pero aberrante del ser y en su odio por pertenecer a tan deprimente especie….

 

Lo odiaba tanto que no toleraba pensar en ello sin cuestionarse cada vez en todos y cada uno de los aspectos que odiaba y cuántos de ellos en el habitaban, era inevitable cuestionarse, más aun cuando miraba a su alrededor y se veía solo, más aun cuando miraba su corazón y mas solo se encontraba, había amado tanto… habían pasado tantas personas por su vida… que no entendía como a estas alturas sentía tal soledad, tantos momentos, tantas cosas vividas con tanta gente que odiaba el pensar que todos ya se encontraban lejos en espacio y tiempo, “maldita ingratitud humana “, se repetía… das todo por la gente y cuando las circunstancias cambian un poco ya no están…. Ya ni te recuerdan… ya eres una promesa más en el olvido…

 

Que soledad tan cruel e injusta, pensaba, no sé cómo la humanidad puede ser tan feliz entre tanto espejismo que se romperá tarde o temprano… y como cada mañana miraba aquella pequeña ventana de 1X 2 Mts   y entre más la miraba más afloraban esas sensaciones , mas rabia sentía, más lo invadía la tristeza, más lo atacaba la nostalgia.

Aquella ventana era para él un foco de meditación un punto en el que encontraba sus sentimientos, sus frustraciones, su ira, su odio, se perdía en ella cada mañana por minutos a veces por horas, miraba y miraba en ella sin entender la magia que contenía, el por qué lo transportaba a otras épocas más felices en las que no había tanta amargura, en las que siempre había una mujer dispuesta a brindarle sus placeres y de cuando en cuando su corazón. A través de esa ventana se transportaba a épocas en las cuales nunca le faltó una mano amiga, un consejo que rechazar, y siempre cuando llegaba a un punto en el que recordaba los momentos más felices…. Aquel Hombre lo interrumpía, aparecía, con su rostro viejo, amargado, aquel viejo aparecía y lo miraba fijamente como queriendo preguntar algo… el siempre con ira por tal interrupción cerraba la cortinilla y se marchaba sin tan siquiera escuchar o determinar a aquel viejo, “que querrá preguntar un viejo así a alguien lleno de vida como yo?” Se preguntaba siempre al cerrar la cortinilla.

 

Era un ritual diario, no había día que no mirara por la ventana de 1X2 mts esa que tanto lo atraía, esa que tantos recuerdos evocaba y siempre al ver a aquel viejo la cubría y se marchaba, hasta aquel día… ese día en especial se levantó con más nostalgia, con más odio, con más dudas y por tanto siguió paso a paso su ritual matutino con más dedicación hasta el momento de abrir la cortinilla allí algo cambio. Esa ira parecía ya no estar, esa nostalgia era más llevadera, y se sentía relajado y tranquilo extrañamente como hace tiempos no se sentía, los recuerdos que la ventana evocaron eran buenos y no causaban dolor ni cuestionamientos, estaba en un estado sublime hasta que de nuevo aquel viejo apareció….

Como de costumbre lo miro silenciosamente como queriendo preguntar algo el tomo con su mano derecha la cortinilla y ya a punto de cerrarla no pudo hacerlo vio en el viejo algo familiar y a la vez nostálgico, no puede ser pensó….  Sintió un frio que recorría todo su cuerpo y lo dejo inmóvil, tan solo pudo soltar la cortina … quería decir algo pero no se atrevía,  quería preguntarle quien era pero la respuesta que en el fondo conocía le producía el mayor de los temores, por minutos le miro fijo intentando lanzar aquella pregunta y sin ser capaz, llenaba su mente de valentía para preguntar, la respuesta le atemorizaba…..recordó entonces aquella lección que le dio su madre muy niño, cuando tenía miedo a la oscuridad. ”si no enfrentas los temores… jamás se irán” recordó la calidez del abrazo con la que acompaño tan sabias palabras y sintió nuevamente esa calidez, la cual poco apoco invadía su cuerpo desplazando aquel frio aterrador propio del miedo, tomo valor, impulso sus palabra y pregunto ….¿ quién eres?... hubo un minuto de silencio hasta que noto la lagrima que el anciano estaba derramando luego de la pregunta en ese momento su mano tomo un Pequeño jarro que estaba al alcance y la lanzo contra aquella ventana con tal sorpresa que al romper el vidrio tan solo había una pared y no el exterior como lo esperaba… allí comprendió que esa ventana que por tanto tiempo lo había llenado de nostalgia, ira y odios no era más que un espejo … y que aquel viejo era su propio reflejo, la juventud se le había ido mientras estaba ocupado en llenar su corazón de sentimientos que no valían la pena , había perdido sus mejores momentos tan solo por estar pensando y añorando lo que había sido en lugar de disfrutar lo que en verdad es….

 

Dicen quienes conocieron a aquel hombre que jamás volvió a verse una expresión de amargura en su rostro que fue un anciano tan alegre, amable y con un espíritu joven y vital hasta sus últimos días……

 

 

 

 


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