MANUELA HEREDIA 5

Por MANUELA HEREDIA
Enviado el 08/04/2015, clasificado en Adultos / eróticos
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En este tiempo por supuesto no faltaron un millón de mensajes del presidente a mi móvil de
empresa y no precisamente de trabajo, se había vuelto loco por verme de nuevo y a mi me
embargaba el morbo de volver a tener otra sesión con él. Escapaba totalmente de mis valores
tener relaciones en el trabajo pero después de lo pasado y estando aún bastante deprimida no
tenía muchos escrúpulos. Me apetecía volver a verlo. En uno de mis viajes a una de las provincias
coincidí con un gran sex shop y le hice comprarme un buen arsenal de juguetitos de BDSM para un
futuro encuentro. Parecía divertido con esta nueva faceta secreta y a mi me divertía también.
Quería que le volviese a buscar nuevas entrevistas con presidentes importantes de mi comunidad
y así tener excusa de volver a vernos y así lo hice.
La siguiente vez no fue como la primera, nos vimos directamente en el hotel y me hizo sacar todos
los juguetitos, esta vez fue él quien me desnudó y sin apenas darme cuenta me tenía atada con
las esposas que yo misma había comprado para pies y manos, me tenía a su disposición, pero no
fue duro conmigo, se dedicó primero a acariciarme por todo el cuerpo y lamerme lentamente mi
coño y mi culo hasta empezar a fustigarme primero despacio y luego más fuerte con la vara de
cuero que había comprado, esta vez sería yo la que pediría que me lo hiciera más fuerte, y a la
vez sus dedos empezaron a penetrarme cada vez más en mi coño abriendo como a una perra en
celo sin parar hasta dilatarme tanto como para follarme con su puño entero, un vez así, me abrió
de piernas y me empezó a follar sin sacar su puño metiéndomela por detrás y no paré de gritar y
correrme como una bestia hasta gritar basta una y otra vez y soltar un chorro enorme de mi coño
sobre él. Esta vez fui yo la que pidió que me desatara y me quedé hecha un ovillo sin aliento
mientras él se quedó a mi lado, medio riéndose y dándome mucho cariño, diciéndome que ahora
si que estábamos en paz. Dios mio! Este hombre era una bestia! Y a partir de ahí empezamos a
tener una relación siempre con un punto sado en la que yo terminé siendo la sumisa, me había
ganado...
Parecía que todo iba más o menos bien, tenía trabajo, tenía alguien que me daba cariño de vez en
cuando, (aunque estaba casado), mi hija estaba en su cole y estábamos bien, me apunté al
gimnasio, conseguí que más o menos las cosas en el trabajo empezaran a funcionar, aunque el
destrozo que me pasaron había dejado bastante huella y tenía muchísimo trabajo y durante unos
meses todo iba bien. Podía decir que las tormentas del pasado estaban pasando. Aunque el
presidente a distancia me tenía muy controlada y no me dejaba apenas salir, se enfadaba si salía
con otra gente y era muy celoso de mi vida personal, pero en el fondo era feliz, porque se
preocupaba por mí y no le daba mayor importancia. Estaba enganchada a él. Siempre pensando
que reuniones ponerle para que pudiera volverse a escapar a verme a la otra punta del país. Pero
poco a poco las cosas fueron estropeándose, la empresa no funcionaba tan bien como debería y
desde la central los pagos mensuales empezaron a fallar. Al principio un mes nos pagaron solo
media nómina, que era algo temporal y la otra media llegó a final de mes. Pero el siguiente mes
pasó igual y el tercero solo recibimos la mitad del mes, y con eso no me llegaba para pagar la casa
y la comida, y ese mes no llegó la segunda parte, llamé a mis padres, me mandaron algo, pero no
era suficiente, en breve no tenía dinero para dar de comer a mi hija y él seguía viniendo y
seguíamos viéndonos pero mi hija estaba sola y no había para cenar, y me daba 50? y así hasta el
próximo viaje pero eso ya no era vida de nuevo, trabajaba más que nadie para sacar adelante la
empresa, hasta que decidí enviar a mi hija con mis padres. Me quedé sin mi hija cuando apenas
tenía 12 años, desde entonces no he vuelto a vivir con ella...


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