LA VENTANA DEL DORMITORIO

Por lasusi
Enviado el 13/04/2015, clasificado en Adultos / eróticos
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Me ocurrió una noche del verano pasado con un vecino del edificio que vive en el octavo piso; uno mas abajo que yo, y al que pude ver desde la ventana de mi cocina, mientras él estaba en su dormitorio.

Fumaba, parado cerca de la ventana, completamente desnudo.

Yo que había ido a buscar agua fresca a la heladera, lo vi.

Como tenía la luz de la cocina apagada me quedé mirándolo creyendo no ser vista por él.

No nos separaban mas de cuatro metros de distancia y aunque su habitación también estaba a oscuras, la claridad de la luna y el resplandor del cigarrillo cuando lo llevaba a la boca, me permitían verlo con nitidez.

Tenía el pene erecto.

Ver su portentoso miembro hizo que  la excitación se apoderaba de mi cuerpo, provocando endurecimiento en mis pezones y humedad en mi sexo.

Me quedé allí, paralizada, tratando de no perder un detalle de sus movimientos.

Cuando terminó de fumar arrojó el cigarrillo al vacío, encendió la lámpara de su mesa de noche y se acostó en la cama, boca arriba.

Protegida por la oscuridad y con mi morbo exacerbado, continué espiándolo.

Después de permanecer unos momentos en reposo, comenzó a acariciar su miembro y sus testículos suavemente al principio y mas rápidamente a medida que pasaban los minutos.

Paulatinamente sus tocamientos de transformaron en una frenética masturbación.

Mi excitación aumentaba velozmente al ver su accionar.

Llevé una mano a mi vulva y la otra a mi pezón derecho.

Comencé a darme placer.

Podía escuchar como su respiración se agitaba.

También la mía se aceleraba cada vez mas.

No se cuanto duró ese momento  mágico, pero llegué a un formidable orgasmo en el mismo instante en que su eyaculación se derramaba sobre su vientre y sus muslos.

Continué acariciándome lentamente mientras se calmaba mi respiración y el temblor de mi cuerpo.

El hacía lo mismo en su cama y yo no podía de apartar mi mirada de su miembro que aún se mostraba erguido y palpitante.

Una nueva ola de excitación invadió mi cuerpo.

Mis dedos volvieron a acariciarme, esta vez de forma vigorosa, y en segundos estallé en un orgasmo mas portentoso que el anterior.

Sin poder evitarlo, exhalé un gemido mientras cerraba fuertemente mis ojos.

Cuando volví a abrirlos vi que mi vecino miraba hacia donde yo estaba, y con la mano humedecida de semen me hacía un gesto de saludo mientras me sonreía.

Me oculté como pude y sentí que mi cuerpo se estremecía nuevamente; pero esta vez de vergüenza y de miedo.

Temía que viniera a llamar a mi puerta.

Varios días duró mi temor.

Casualmente, una tarde,  nos cruzamos en el palier de entrada y me sonrió pero no me dijo ni una palabra.

Yo lo ignoré absolutamente, y él no intentó ningún avance.

A partir de esa vez he vuelto a verlo muchas veces mas mientras se masturba con la ventana abierta y la luz encendida.

Cuando lo veo, también yo me doy placer.

Estoy convencida que lo hace para mi; y que él sabe perfectamente que estoy viéndolo.

 

NOTA IMPORTANTE

Se comunicó conmigo, a través de Internet, un lector y autor de ésta página, y en uno de sus correos me narró una fantasía de su creación, que me tenía a mí como protagonista.

Con sorpresa, al leerla, descubrí una gran similitud entre su ficción y este relato verídico que hoy publico.

Aún me cuesta convencerme, a pesar de sus negativas, que no es él mi vecino del octavo piso.


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