Desdichada: Le gusto al novio de mi nueva mejor amiga La continuación de ?Me gusta el novio de mi nueva mejor amiga? vol. 1

Por Je Albearci
Enviado el 18/04/2015, clasificado en Amor / Románticos
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Desdichada

Escrita por: Je albearci

Parte 2

Recordar aquella situación en la que me encontraba me hacía sentir como una pobre #Desdichada saber que el chico que te gusta tiene novia y esa novia es tu nueva amiga, es lo peor que alguien puede sentir, no se lo desearía ni a mi peor enemigo. Después de un conflicto interno con migo misma, di un silencioso y profundo respiro y me dispuse a verles a la cara. Camila lucia sonriente, mientras Santiago?? me miraba con una enloquecedora?. Y muy cautivadora?. Mirada, era como si quisiera hipnotizarme, entonces mi despreciable conciencia me hiso recordar que aunque mi descontrolado deseo y profunda pasión quisiera aquel chico, para mi Santiago estaba muy lejos, ¡aunque irónicamente estuviera tan cerca! , Camila rompió la calma en la que yo me encontraba sumida.

-Majo, ¿no te parece que Santiago y yo, hacemos muy linda pareja?-.Puf?? que golpe tan bajo (aunque yo sé que lo hiso sin intención) para poder responder a su pregunta hice de tripas corazón.

-Si??.-dije casi sin ánimo.

Camila sonrió con su inquebrantable sonrisa blanca, cautivando a mis inocentes y desdichados ojos. Entonces Camila me dijo que ya se tenía que ir a su salón, me sorprendí inmediatamente, yo creía que Camila me acompañaría hasta mi salón, entonces le pregunte si no me acompañaría hasta mi salón, a lo que ella respondió diciendo.

-Perdón, es que ya tengo que ir a mi salón?-, dijo apenada,-. Pero no te preocupes, Santiago te acompañara, ya que él va en el mismo salón que tú.

Quería lograr entender como rayos era posible que Santiago y yo fuéramos en el mismo salón, y Camila no. Definitivamente todo esto era cuestión del despreciable destino, Cuando Camila me dijo eso sentí quebrarme por dentro, el aire se detuvo en mi garganta, mi corazón comenzó a bombear a más de mil por segundo, mi piel se puso blanca como el papel, y mi ser se erizo, como si me hubieran dado un gran choque eléctrico.

Camila se despidió de Santiago con un apasionado beso, evite mirarlos para no sentirme mal, aunque no sé por qué eso debería afectarme, ya que Camila y Santiago son novios y es normal que se besen, a quien engaño, aquel beso es la peor tortura del mundo, finalmente Camila se despidió dejándome sola con el bellísimo dios griego. Él me miro con una belleza inhumana y me dijo que si ya podíamos ir a la clase, yo solo pude asentir como una completa idiota.

Durante todo el día discutí si de verdad estaba despierta o solo estaba soñando, es que era imposible visualizarme en aquella situación tan bochornosa. Durante toda la clase Santiago me estuvo mirando, lo sé porque yo también lo mire un par de veces. Cuando nuestras miradas se encontraban, una escalofriante sensación recorría mi débil y pálido cuerpo, dejándome tan vulnerable o más que una frágil rosa.  

Aquella situación se repitió en cada clase que teníamos juntos, y ya no sabía que hacer, era demasiado para mí, llegue a pensar que en cualquier momento tendría un colapso, ocasionado por los brillantes y azules ojos de Santiago. Después de una semana, Camila y yo ya éramos muy buenas amigas, ella ya había ido a mi casa y yo a la de ella, y en el colegio las dos éramos casi inseparables, y nuestra amistad se fortalecía con cada día que pasaba. Pero a nuestra amista aun le hacía falta una ¡cosa!, La gran prueba de fuego.

Un día, en  clase de sociales el profesor nos dejó un trabajo en grupo de dos, y para mi desafortunada suerte me ha tocado con Santiago, el trabajo es demasiado grande así que el profesor nos ha pedido que tengamos que hacerlo en nuestras casas. Una vez terminada a la clase yo me apresure a huir de aquel lugar, pero antes de que pudiera darme cuenta Santiago ya estaba a mi lado diciéndome con su dulce e hipnotizan-te voz.

-¿Entonces, lo haremos en tu casa o en la mía?-, Me gire inmediatamente y lo mire sorprendida, no quería ser Mal pensada pero lo que dijo tenía un doble sentido.

-¿Me?.? Refiero a, el trabajo. ¡El que nos dejó el profesor!-, Corrigió con una pequeña y divertida sonrisa.

¡Qué mal pensada eres María José!, la angustia de que mi inconsciente estuviera jugándome una mala pasada, me comenzaba a preocupar, ¿y si lo volvía hacer?, y si mi mente comenzaba a jugarme chueco, podría dejarme en descubierto frente a Santiago. ?DEVES COMENZAR A CONTROLARTE? me advertí conmocionada con mi terrible conclusión.

-A? claro, ¿qué tal si, E? nos vemos después de mi siguiente clase?-, mi voz sonaba nerviosa e inestable.

I así fue, al salir de mi última clase vi a Santiago que me esperaba fuera del salón. Estaba parado frente a mí, con su escultural y bien fornido cuerpo, ?¿me pregunto si habrá una persona más bella que él??, su rostro se iluminó con una fugas sonrisa al verme, trate de controlarme ya que se veía indiscutiblemente d-i-v-i-n-o.

-¿vamos?.?-, Me dijo con una sexualidad fuera de lo normal, era como si me estuviera haciendo una propuesta indecente.

Y mis ataques de descontrol aparecen, siento como todo mi cuerpo comienza a hiperventilar. ?Debo controlarme?, me repito una y otra vez ?Debo controlarme?, asentí ya que me quede sin palabras. Santiago y yo Caminábamos hacia la salida del colegio, cuando la Alegre voz de Camila apareció. Nos preguntó a donde nos dirigíamos, inmediatamente me puse nerviosa ?No sé porque?, Santiago le dijo que teníamos que hacer un trabajo en equipo, el cual nos dejó el profesor,  Camila no hiso más preguntas, solo se despidió de nosotros, a mí me dio un pequeño beso en la mejilla, mientras a Santiago le dio un gran y tierno beso en la boca.

 


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