Escamas de Dragón

Por Santiago Aparicio
Enviado el 02/05/2015, clasificado en Drama
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Las personas piensan que la vida termina cuando se da el último suspiro, tal vez en ese momento es cuando de verdad empieza. Uno siempre se imagina la muerte como algo terrible cuando te invade la oscuridad y tus pecados acaban con tu espíritu.

Mi mami siempre me dijo que nadie sabe lo que ocurre después de la vida, pero a mí me gusta pensar que voy a volver a nacer en forma de un caballero de esos de tiempos medievales donde se luchaba por su princesa así como en mi sueño que se repite  todas las noches.

Un dragón lleno de escamas negras, con sus ojos de un color rojo tan malvado como las mismas llamas del infierno, en su pata izquierda lleva una cicatriz como si en el pasado alguien hubiese enterrado el filo de una espada. Con la imagen de esta criatura mi sueño siempre comienza, en algunos casos veo un castillo completamente destruido y los aldeanos que correr por sus vidas con sus hijos en los brazos tratando de escapar de esta locura.

La anterior semana un sabio se acerco a mí con lagrimas en sus ojos y me pidió de rodillas que salvara a su hija, me explicaba con una voz llena de sufrimiento que la pobre chica había caído en un hechizo de este dragón sacando su alma de su cuerpo, dejándola con una mirada blanca sin vida y haciendo que su corazón se detuviera.

Este anciano me explicaba que solo necesitaba una escama de este ser maligno para devolverle la vida a su pequeña, la cara de este señor se me quedo clavada en mi mente por varias días.

Cuando salía el sol mi dolor comenzaba, me hacían exámenes constantemente, a veces parecía que ya no tenía sangre de tanta inyección. Mi piel se volvió de un color morado pasando a negro que le destrozaba el corazón a mi madre, pues la esperanza ya se estaba yendo de su mirada.

Casi dos meses clavado a esta cama, trato de no llorar para que mis padres no se preocupen. Según el doctor tengo una enfermedad un poco complicada y que tengo que ser fuerte para que muy pronto pueda volver a jugar con mis amigos.

Siempre jugábamos futbol cada segundo del día, a veces me imagino entrando a la cancha de esos gigantescos estadios, con toda la gente gritando mi nombre al momento que meto el gol para darle la victoria a mi equipo y existen otros momentos en los que no me importa lo único que quiero es volver a patear el balón en la situación que sea.

Pensándolo bien esos son mis dos amores, un balón de futbol y la espada con el escudo. Ambos son como una lucha donde se deja hasta lo último por conseguir la victoria cada gota de sudor que es derramada en una cancha como en una guerra por defender el castillo es exactamente igual y eso es lo que le digo a mi mami, que no se ponga triste yo no voy a morir y que muy pronto voy a estar jugando. La respuesta siempre es la misma una sonrisa que esconde lagrimas.

Esa noche cerré mis ojos y me volví a encontrar con que tenía que ayudar al anciano, en mi corazón sentí que lo debía hacer y así fue. Cogí mi espada brillante, digna de todo un gran caballero, coloque el escudo en mi espalda, mire fijamente a la montaña donde vivía el dragón.

Al segundo siguiente ya me encontraba a pocos metros de la entrada, se podía percibir un olor a muerte de todos los guerreros que decidieron acabar con su reino de terror. Paso a paso me adentre en la cueva cuando ya lo pude observar me puse pálido pero seguí adelante en ese momento nos quedamos viendo profundamente.

Me desperté muy mal tenia a varias enfermeras alrededor mío, me inyectaban cosas en ambos brazos no sabía que pasaba, todo se veía muy borroso pero logre notar que mis padres especialmente mi mami estaba llorando como si le quitaran el corazón. Mis ojos se comenzaron a cerrar lentamente hasta que me encontré otra vez con el dragón.

Yo solo pensaba que esta iba a ser una lucha legendaria donde mi espada y su fuego chocarían. Saque mi arma y le apunte hacia su cuerpo, sus ojos rojos se adentraron en mí tratando de llenarme de terror, pero no lo deje, luche tanto hasta que al fin alce mi espada y logre atravesarlo mientras este gigante caía al suelo  tome la escama.

Sentí un gran alivio y como si volara, en ese instante me desperté, vi a mi mami a los ojos, le dije:

?No llores ma, todo está bien ya tengo la escama de dragón?

En ese momento su lagrima cayó en mi mano y todo se ilumino. Simplemente me dormí.

 

 


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