El regalo de cumpleaños

Por Lucilu
Enviado el 21/05/2015, clasificado en Adultos / eróticos
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Eran las 7 de la mañana y como de costumbre iba camino del trabajo, llevaba un mes entrando una hora antes que el resto a trabajar, para recuperar unos días que debía a la empresa. Pero por ser ese 5 de agosto el día de su cumpleaños, se había planteado llegar algo más tarde al trabajo, total el resto de compañeros entraban una hora más tarde y nadie se iba a enterar. Pero no contaba con que su reloj biológico lo despertaría a la hora de siempre y termino llegando puntual.

Le llamó la atención que la puerta estaba cerrada pero sin llave y la alarma quitada, así que pensó que su jefe le habría dado por madrugar esa mañana, aunque no veía luz en su despacho ni en ningún otro ni tampco en el baño. Estará desayunando, pensó para si. Cerró la puerta y se fue a su despacho dispuesto a empezar la jornada de trabajo, al abrir la puerta del despacho escuchó una voz le decía, "Apaga el ordenador de las cámaras".

Allí estaba ella sentada en su silla, esperándole. Vestía una camisa muy fina que se pegaba a su cuerpo y aunque no hacía frío, dejaba deducir, sin duda que no llevaba sujetador. El se dio la vuelta y sin decir nada fue y apagó el ordenador que controlaba las cámaras de vigilancia. Volvió para el despacho, cerró la puerta y antes de que pudiera reaccionar le recibió con beso apasionado mientras le susurraba al oído, "feliz cumpleaños".

Siguieron un rato besándose mientras acariciaba su cuerpo y confirmaba que efectivamente no llevaba sujetador. El se dirigió a su silla de trabajo, se sentó y le dijo, vente aquí estaremos más cómodos. Ella además de la camisa, vestía una falda hasta la rodilla. Se sentó en su regazo y siguieron besándose, mientras introducía sus manos bajo la camisa y empezó a acariciar sus pechos, mientras con la otra mano acariciaba la pierna subiendo poco a poco la falda hasta para sorpresa suya comprobar que no llevaba ningún tipo de ropa interior. ella empezó a acariciar su paquete y metió las manos en sus pantalones y acarició su polla erecta y a punto de reventar, pero el no la dejó continuar y le quitó la mano y se levantó. Apartó el teclado y algunos papeles de encima de la mesa de trabajó y le pidió que se sentara en la mesa. Levantó su camisa dejando al aire ambos pechos mientras los acariciaba, chupaba y mordisqueaba. Para cuando se quiso dar cuenta él se arrodilló y metió su cabeza bajo la falda, empezó a lamer la parte interior de su muslo, cuando llegó a la altura de la ingle, paró y pasó al otro muslo y volvió a bajar con su lengua por el interior del muslo hasta llegar por fin a su chochito el cual pudo ver estaba completamente mojado. Empezó a lamer los labios mayores hasta el clítoris, introdujo su lengua como si fuese un minipene, aprisionó su clítoris entre los entre sus labios mientras con la lengua lo lamía una y otra vez, mientras la oía suspirar y respirar cada vez más rápido, hasta que pasados unos minutos sintió que empezaba a retorcerse y gemir cada vez más rápido. En ese momento ella le paró, le cogió por la cabeza y le invitó a levantarse. Se bajó de la mesa y le desabrochó y bajó los pantalones liberando por fin su polla apunto de reventar. Le acarició lamío los huevos, los tenía muy suaves y estaba completamente depilado. Le bajó el prepucio y se metió su polla en la boca mientras deslizaba sus huevos entre las uñas, arañandolos suavemente. Apenas dos o tres chupadas después, escuchó como le decía, para, para, no voy a aguantar mucho más, aunque quería seguir y saborear su semen, también ardía por ser penetrada, así que le hizo caso y rebuscó en su bolso en busca de un preservativo, apartó su ropa interior que se había guardado allí antes que el llegara y sacó un preservativo, lo abrió y se lo puso con la boca, bajó y empezó a lamer sus testículos, se metió uno por completo en la boca mientras lo chupaba y lamía con la lengua como si se tratase de un chupachups, él la interrumpió y le pidió que volviese a sentarse sobre la mesa.

Cuando subió a la mesa, cogió ambos pechos con sus manos, los apretó y levantó y empezó a lamerlos, acariciarlos y estrujarlos hasta casi hacerle un poco de daño, mordisqueó ambos pezones y acto seguido la jaló del culo hasta dejarla sentada en el filo de la mesa, acercó su polla a su vagina y por fín después de tanto tiempo deseándolo pudo poseerla. Primero empezó penetrándola muy lentamente, por miedo a hacerle daño, pero se encontraba tan mojada que en el primer intento entró hasta el fondo y allí apretó fuerte y se manutuvo unos segundos saboreando el momento, mientras le susurraba al oído "no sabes cuanto tiempo he deseado tenerte así".

Empezó a meterla y sacarla lentamente al principio y un poco más rápido en cada envestida, hasta que sintió como sus huevos le golpeaban bajo su chorreante coño. En un momento paró y la sacó rápidamente, no quería correrse aun. La sacó, la sujetó con la mano y empezó a acariciar el clítoris con su glande arriba y abajo, recorriendo todo su húmedo sexo y metiendo solo la punta de su glande entre los labios, cada poco la penetraba un poco y seguía acariciando su clítoris y paseándolo su glande entre sus labios. Paró un momento y le cogió sus piernas y se las echó sobre sus hombros y empezó de nuevo a penetrarla poco a poco, más profundo aun y mientras le susurraba, avísame cuando te hayas corrido, no creo que pueda aguantar mucho más, ella se sonrió un poco y mientras le acariciaba los testículos le respondió ya me corrí dos veces, eso fue como apretar un gatillo, la siguiente vez que la penetró apretó muy fuerte y mientras ella le estrujaba los huevos, estalló. Miró el reloj y vio que faltaba poco para que el resto de compañeros llegaran al trabajo, así que pensó en terminar ya, sin darse cuenta que ella estaba quitándole el preservativo y chupando de nuevo su ya un poco flácida polla y siguió chupando hasta que la erección volvió, se metió ambos huevos en la boca y empezó a chuparlos y lamerlos y otra vez chupar su polla hasta que sintió como se volvía a correr esta vez en su boca. Ella se levantó y mientras se limpiaba los labios y con una sonrisa pícara le decía, "Te debía el segundo orgasmo y no quería irme sin probar tu semen".

Una vez vestida, con su ropa interior puesta, se lavó la cara y salió del cuarto baño, mientras la puerta de entrada se abría y llegaba el primero de sus compañeros. Se sentó en su puesto de trabajo y apenas se encendió el ordenador, le llegó un mensaje que decía: "Gracias, ha sido el mejor regalo de cumpleaños que me han hecho en la vida."

Historia basada en hechos reales de un futuro próximo.


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