Desdichada: Mil lágrimas

Por Je Albearci
Enviado el 12/05/2015, clasificado en Amor / Románticos
456 visitas

Marcar como favorito
Desdichada

Mil lágrimas

La continuación de ?Fruto prohibido?

Escrita por: Je albearci

Parte 4

Tendida sobre mí cama, llore mil lágrimas de tristeza y dolor. El hecho de saber que yo le gustaba a Santiago, me hacía sentir extraña, ya que por un lado yo lo deseaba con todas mis fuerzas, pero por el otro lado estaba Camila, y realmente yo no quería hacerle daño. Era doloroso saber que al día siguiente lo tendría que volver a ver, y era aún más doloroso saber que posiblemente yo no tendría la suficiente fuerza para poder alejarlo de mí, una vez más.

A la mañana siguiente le pregunté a mamá si podía quedarme en casa, y no ir a estudiar, pero ella me dijo que (no), y me preguntó la razón por la cual yo no quería ir a estudiar, yo y mi gran Boca. Le dije que era porque me sentía mal. Mis pobres escusas sin fundamento no me valieron de nada, mi madre me hiso ir al colegio, aquel lugar donde me tendría que encontrar con aquellos ojos azules. Con cierto recelo Caminé por el colegio temiendo encontrarme con el dios griego, y temía aún más caer en sus embrujos. Entonces la alegre y muy dulce voz de Camila dijo mi nombre, ?María José? una extraña y vaga sensación de miedo y ansiedad se apoderaron de mí. ?Si? respondí con una voz profunda y rasgada. Camila me preguntó si al fin había terminado el trabajo con Santiago ¿Qué?, (Ella se refiere al trabajo que te dejo el profesor) dijo aquella vocecita en mí.

-No, no nos alcanzó el tiempo-. Dije mientras en mi impura mente se plasmaba la imagen de Santiago y yo besándonos.

Trate de no verle a los ojos a Camila, ya que aquella sensación de culpa me lo impedía. (Solo fue un beso, nada mas) dijo aquella vocecita en mí. Pero aun así, me seguí sintiendo culpable. Fernanda una chica de cabello oscuro, piel pálida, y aspecto gótico, llego junto con Sofía, una chica de cabello Claro, de piel blanca, y dulce mirada. Aquellas dos chicas eran las mejores amigas de Camila, las tres eran casi inseparables. Desde que yo había llegado al colegio ellas me acogieron, permitiéndome ser parte de ellas. (Y así les pagas María José) aquella voz en mi cabeza se puede volver muy irritante.

-Oigan porque ¿no? armamos un plan para este fin de Semana-. Dijo Fernanda mientras agitaba su oscuro y sombrío cabello negro.

-Ahí si, deberíamos inventarnos un plan bien rico para este fin de semana-, dijo Camila con su resplandeciente sonrisa.

Las chicas continuaron planeando alguna actividad para hacer el fin de semana. Mientras yo solo pensaba en el beso que me había dado con Santiago, para mí era increíble que sus delgados y finos labios hubieran besado los míos, aún recuerdo esa sensación que sentí, fue como caer a un profundo y oscuro vacío, en donde su deliciosa y provocadora boca sabía cómo una húmeda y roja cereza cubierta de caramelo. Oh?. Que delicia, se me hace agua la boca de solo recordarlo. (MARÍA JOSÉ DEJA DE SER TAN DESCARADA ¿SI?) Grita mi conciencia desde lo más profundo de mí.

-¿?.Majo no crees que eso seria increíble? -, la voz de Camila me libera de mi trance.

-¿Qué?-, Dije desorientada.

Camila me preguntó que si me sentía bien, entonces me di cuenta que, No, no lo estaba. Le dije a Camila que no me sentía muy bien, que desde la mañana me había estado sintiendo mal. En aquel momento vi como los ojos de Camila se iluminaban, me extrañó, ya que miraba en mi dirección. (Tal vez no te está mirando a ti) pensé, entonces una leve sospecha me invadió. Me gire para ver detrás de mí, entonces lo vi, era él, era Santiago, venia hacia nosotras, No me había fijado pero caminaba con una gran determinación y sensualidad. (Oh no, viene hacia aquí) pensé con gran temor.

-¿Cami?, me disculpas un momento, es que voy a ir al baño-, Mentí para no tener que ver a ojos azules.

Después de disculparme con Camila hui rápidamente hacia el baño de niñas, una vez allí me sostuve fuerte sobre el lavamanos, abrí la llave, moje mis manos, y me rocíe mi cara con agua, luego levanté mi mirada quedando frente al espejo, y me dije a mi misma. (María José, Olvídalo, entiendes, tienes que olvidarlo), Pero como hacerlo, como olvidar algo que está continuamente en tu cabeza, como olvidar algo que pide agritos que lo recuerdes.

-¡María José!-, la sensual y muy atrevida voz de Santiago apareció.

Mis ciegos y desdichados ojos no lo habían visto, pero ahí estaba, frente al espejo se podía ver su reflejo, aquella sensual y enloquecedora figura que me agobiaba y me perseguía, (¿dios ayúdame?), inhale profundó para tomar fuerzas,  luego me gire. Sus ojos brillaban más que nunca, mientras su piel se veía más tersa y suave. Debe ser producto de mi mente, porque es imposible que una persona se vea más hermosa con los días.

-¿Santiago que haces aquí?-, dije con voz irregular por falta de aire.

-Ayer tú y yo dejamos una conversación pendiente-, su voz sonaba tranquila y seria- ¿lo recuerdas?

-Santiago tu y yo no tenemos nada de qué hablar, Creí que ayer te había dejado las cosas muy claras-. Fruncí el ceño mientras mi voz sonaba fuerte-. ¿Entiende?, entre tú y yo no puede pasar nada, porque Camila es mi Amiga, y es tu Novia.

Enfatizo la palabra Novia y amiga.

-Lo sé, pero que hago con esto que siento por ti, esto que me está carcomiendo por dentro-, Su rosto se hundió en una abrumante expresión de agobio-. ¿Puedes entenderlo?

-No, creo que no puedo entenderlo-, Digo lo más serio posible.

Realmente parecía abrumado, aquella expresión en su rostro me abrumaba a mí también. Aun así Santiago se veía Perfectamente bello, aquel mar que había en sus ojos estaba salvaje y tormentoso, las olas golpeaban de lado a lado, y el viento crujía fuerte, mientras sus ojos Brillaban como una estrella en el atlántico.

-María José-, Santiago abrió sus manos Asia mí, mientras se acercaba con cautela-. Porque negarnos a esto que sentimos?-, sus suaves y tersas manos llegaron a mi rostro, el cual acaricio con dulzura.

-Santiago-, Murmure sin aliento.

-Shhh-, Santiago Pone uno de sus largos y muy varoniles dedos en mis labios para callarme.

- ?Si podemos amarnos-, tomo mi rostro entre sus manos, entonces me sujetó fuerte, atrayendo mi rostro Asia el suyo. Su suave y cálida Respiración estaba tan cerca de mí, que yo estaba comenzando a perder el control.

Oh?... algo en mí se enciende, mi cuerpo comienza a arder en llamas, llamas que me queman, y me convierten en cenizas, cenizas que el viento se lleva, a un viejo y anhelado paisaje en donde el sol brilla, Brilla fuerte, más que en ningún otro lugar. Siento perder el equilibrio en Aquella inestable cuerda en la que me encuentro, ¿y si me caigo?, me perdería en las oscuras profundidades del Infierno, al probar aquel fruto prohibido?


Compartir el relato

Denunciar relato

Comentarios

COMENTAR

(No se hará publico)
Seguridad:
Indica el resultado correcto

Por favor, se respetuoso con tus comentarios, no insultes ni agravies.

Buscador

Ellas buscan... MiPlacer.es
TvReceas - Videos de recetas de cocina Haz tu donativo a cortorelatos.com