Pesadillas

Por Julia D Olmo
Enviado el 21/05/2015, clasificado en Fantasía
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Cerrar los ojos era entrar en su mundo. Dormir suponía una tortura cada noche pues llegaban las pesadillas. Él alimentaba tus peores temores y jugaba contigo, torturándote durante las horas que pertenecían a Morfeo. Había descubierto el secreto para arrebatar los inconscientes durante ese tiempo. La sociedad estaba sumida en el caos, las noches de pesadillas constantes habían alterado a todo el mundo y las sospechas y odios se iban instalando en los comportamientos diarios.

Una de esas mañanas Marcus no se despertó. Un ataque cerebral mientras dormía le había dejado en coma. Era un chico tímido e introvertido y había sido objeto de muchas burlas. Quizás era el motivo para esconderse bajo la protección de su madre. A pesar de ello era un chico muy inteligente, siempre interesado en los conocimientos ocultos, estudiando e investigando.

Aquel día notó que algo no iba bien. Todas las noches Marcus sufría la misma secuencia de pesadillas, justo cuando una sombra estaba a punto de asesinar a su madre la alarma sonaba y él volvía a la realidad pero ese día no sonó el despertador. No volvió a la realidad.

Sin saber cómo interpretar este nuevo cambio, Marcus decidió correr hacia el Valle Siniestro, donde se iniciaba el ciclo de sus miedos. Y al llegar lo percibió, allí estaba él. El ladrón de sueños. Sin una forma humana, un humo, un vapor que se mueve por el mundo contaminando los pensamientos.

? Bienvenido Marcus. Bienvenido a tu propio circo de los horrores. Me temo que un coma te ha dejado en el limbo y como bien sabrás ahora soy yo quien tiene el poder aquí y no Morfeo, o su padre Hipnos. También quiero avisarte de que existe una forma de salir. Es tan sencillo como dejar de temer a tus miedos.- El comentario hizo que a Marcus se le helara la sangre, no tanto por el mensaje sino por el tono siniestro que podías sentir como el frío recorriendote los huesos. Sacando el poco valor que le quedaba preguntó:

? ¿Cómo puede una persona dejar de temer a sus miedos?

? Había escuchado que eras muy listo? Las respuestas están en la mente pero los humano rara vez os molestáis en buscarlas, y los que lo hacen no siempre las encuentran.

? Entonces, ¿por qué querías que supiera esto? ¿Para qué darme una información que podría salvarme?

? Ja, pues Marcus, porque sabiendo eso no pensarás en otra cosa, torturándote cada momento por saber que no sabes cómo salvarte a ti mismo, repitiendo mi frase en tu mente, minuto a minuto, sufriendo, mientras dure tu coma.

? ¿Y qué sacas tú con esto? ¿Cuál es el motivo de querer ver sufrir a los seres humanos?

? ¿El motivo? Eres muy gracioso sabes. Yo no necesito motivos, yo soy el humo negro en una noche sin luna, que cubre a los ladrones, asesinos y violadores. Soy la furia en los ojos del que pega a su hijo y su esposa. Soy la locura que lleva a los hombres a destruirse entre ellos. Yo soy El Dolor y no necesito motivos para ver sufrir, es mi propia naturaleza.

El dolor, motivo de nuestras locuras. Peligroso consejero. Coraza y arma. El dolor. Necesita vernos sufrir porque es la base misma de su existencia. Y entonces Marcus se dio cuenta, si la razón de su situación era que El Dolor necesitaba ver su sufrimiento, y dado que el mundo de los sueños no es real más que en la mente de las personas, lo que tenía que hacer era relajar la mente y alejar de sí mismo ese sufrimiento que sentía al ver las desgracias que El Dolor le mostraba. Y así cerró su mente a los gritos de su madre mientras moría, la jauría de perros que quería desmembrarle, al llanto de su sobrina que desfallece de hambre. Y poco a poco fue liberándose de esa carga, ese peso que le oprimía el alma. Y empezó a sentir como El Dolor se revolvía y gruñía intentando volver, prueba de que iba por buen camino. Cerró fuertemente su mente a todo aquello y fue cayendo en un estado de tranquilidad. Atrayendo a su mente momentos felices, encerrado en la biblioteca hurgando en algún libro, paseando por los montes de su pueblo, riendo con su hermana cuando eran pequeños. Y entonces dejó de sentirla. Ya no estaba la presencia del Dolor. Ya no estaba en una pesadilla y la alegría le inundó dándole un calor que hacía tiempo no sentía en un sueño. Quedaba buscar a Morfeo y decirle quién andaba escondido tras las pesadillas de la sociedad.

El dios fue más sencillo de encontrar de lo esperado, pero era normal, Marcus era el primero que pisaba su reino en largo tiempo y Morfeo fue a su encuentro rápidamente. Al saber cómo había llegado hasta allí y tras averiguar que era El Dolor quien andaba detrás de todo, Morfeo se sintió en deuda con Marcus. Decidió pagar aquel favor devolviendole a su consciencia fuera del limbo, por fin iba a volver a casa. Y antes de poder darle las gracias o preguntarle que iba a hacer con El Dolor, abrió los ojos.


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