M, mi primera madura (II) Travesura

Por PlumaLibre
Enviado el 06/06/2015, clasificado en Adultos / eróticos
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Los días transcurrieron con normalidad, rara vez pensaba en aquel incidente, ya parte del pasado, de cualquier manera aun la contemplaba, como la atractiva mujer que es.

Un día, mientras caminaba por el campus recibí una llamada suya.

- Hola P, ¿Estás ocupado?, dijo

- No mucho, ¿En qué te puedo ayudar?, respondí como quien tiene el lujo de no tener nada por hacer.

- ¿Tienes novia? pregunto rápidamente, una pregunta bastante tajante y fuera de contexto pensé.

- No, ¿Por qué lo preguntas? Respondí con curiosidad

- Ehhhh?.. lo que pasa es que quiero coserme un suéter, y pensé que tal vez tuvieses algún conocido con acceso al corral de ovejas del campus para que pudiese quitarles algo de lana, dijo.

- ¿No debiste preguntar primero si tenía algún conocido? Pregunte de forma tan vivaz, al terminar mi pregunta me sentí como el ser mas estúpido que puede haber.

- Tienes razón, dijo, con su voz temblorosa como aquella vez, evidentemente la había intimidado de nuevo, esa maldita manía de creerse alguien sagaz, a veces no hay que decir lo que piensas sino lo que sientes.

- No, por ahora no me relaciono mucho con personas de otras carreras, lamento no poder ayudarte, respondí con tono moderado.

- Tranquilo, no importa, tengo que colgar, no llegues tarde para la cena.

Parece que hasta el momento no he hecho más que meter la pata, pensaba en mis adentros. Ya era de noche, llegué al piso, allí estaba M, sentada en la mesa y sus hijos F y J al otro lado en la sala viendo un partido de fútbol.

- Hola, dije en voz alta, F y J estaban absorbidos en su pantalla.

- Hola P ¿Cómo estuvo tu día?

- Bien supongo, respondí, algo cansado

- Déjame servirte tu comida,

- Ok

Sirvió mi plato junto al suyo, y tomó asiento

- Pasas mucho tiempo en la universidad dijo, para avivar la charla.

- Es natural, si la conexión es lenta; dije a modo de queja.

- Te pido disculpas, mis hijos no hacen más que jugar en la PC; respondió en tono conciliador, no podía enojarme con ella, estaba prácticamente sola contra sus dos hijos.

- ¿Te sientes bien viviendo aquí?, preguntó poniendo su mano en mi muslo.

- Claro, es cercano al campus, y es agradable salir a caminar a la plazoleta y.......

- Me refiero a si te sientes bien aquí, en este piso con mi familia.............conmigo, al terminar su frase su mano estaba apretando mi entrepierna, despertando mi miembro de su profundo sueño.

Lentamente abrió mi pantalón y deslizando sus manos entre mis boxer saco mi pene que iba tomando fuerza lentamente, sus oscuros ojos no dejaban de mirarme, quería comprobar por sí misma que me estaba excitando, que con solo tocarme podía llevarme al cielo o al mismo infierno. Tuve que hacer un esfuerzo sobrehumano para voltear la mirada tan siquiera un instante para comprobar que F y J siguieran viendo el juego.

- Quiero que estés cómodo aquí por mucho tiempo, decía lentamente mientras su suave y pequeña mano en mi falo comenzaba a moverse más rápido; aun mirándonos a los ojos, avanzó hacia mí y mordió mi labio para luego ubicarse de rodillas bajo la mesa, descubriendo mejor mi pene del pantalón; comenzó con pequeñas lamidas a mi glande, de ardiente y fogosa pasó a ser curiosa.

- Tu esposo, D, solo has estado con él ¿verdad?, como dije antes M fue madre desde muy joven, por lo que era casi seguro que su esposo había sido el único hombre en su vida.

Asintiendo con la cabeza, comenzó a introducir mi miembro en su boca, sus dientes que inicialmente lastimaban mi falo se volvían parte de su estilo para satisfacer y del mío para disfrutar, esa delgada línea entre el dolor y el placer. La confusa sensación de morbo que ahora me produce el que me vean teniendo sexo no significó nada en ese momento, aquel par sentado en la sala con su televisor tal vez se lo merecían por mal paridos, pasando encima de ella en cada oportunidad; me vi motivado entonces, tome sus rizos y empecé a guiar su movimiento por mi fornido falo, su lengua recorría desde la raíz hasta la punta de mi glande ya empapado de líquido preseminal, quería parar el tiempo por un instante tan solo para ver los hilos que formaban mis jugos con su lengua que de manera efímera desaparecen para dar paso a otros más largos.

- Aprendo rápido, ¿no te parece?, pregunto algo agitada y tomando aire.

- solo cerré los ojos y le sonreí, era para mi curioso que una mujer mayor me preguntase eso, una mujer con un cuerpo envidiable por las más jóvenes, una que podría doblar la rodilla de cualquier hombre.

- ¿No han volteado?, preguntó ella retomando de nuevo mi pene con su lengua.

- Aún no dije, de nuevo extasiado con su movimiento.

- Bien, entonces trata de no hacer ruido, me dijo mientras agarraba mi pene con las 2 manos, el movimiento de su lengua se había tornado más agresivo, y sus manos me hacían más presión; ya no era dueño de mi cuerpo que empezaba a convulsionar por sí solo, las sensaciones eran increíbles, sentía de nuevo sus dientes, esta vez solo en mi glande; F y J con el televisor a todo volumen, y yo, con una mano tenía de nuevo su cabello y con la otra buscaba apoyo en la mesa.

-¡¡No puedo más M!!! Dije fuera de mi mismo con una gruesa voz que nunca había escuchado en mí.

Ella lo hacía cada vez más fuerte, su rostro, denotaba que solo estaba empeñada en que me gustase, el sonido que hacía bajo la mesa aumentaba, con un hondo gemido me vine y sus manos estaban llenas de semen.

-Huele extraño, como a dulce me dijo, mientras yo trataba todavía de recobrar el control de mí.

-¿No lo has probado?

-No, porque el de mi marido huele a legía.

Lamió la punta de una de sus dedos.

-Es dulce me dijo, ahora lamiendo sus manos como una gata.

Por aquellos días había comido muchas frutas, como después comprobé, las mismas eran las causantes. Observe a F y J, luego al televisor, no sabía en qué tiempo del partido iban pero sería mejor que no nos viesen juntos después del juego.

-Ya va a acabar el partido, será mejor que me valla a mi habitación, ¿te -espero más tarde? pregunte, quería ir al siguiente nivel con ella.

-No sé si corramos con la misma suerte más tarde, pero parece que ahora --vas a tener que estar más seguido aquí que en el campus, dijo ella.

Claro, solo si estas aquí.

Ella se levantó y se fue a la cocina y yo a mi habitación, tenía una extraña sensación de euforia después de todo esto, ya estando a punto de dormirme me dio un ataque de risa, aun sorprendido de F y J no se hubiesen dado cuenta.

Continuará Parte (III).....


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