Retrospectiva

Por William Chaves
Enviado el 19/02/2013, clasificado en Varios / otros
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Recuerdo aquella época, en que solo me preocupaba por estar libre para ver mis programas de televisión preferidos, esa época inocente en que las palabras de grueso calibre me eran ajenas y  un “maldición” lograba escandalizarme, esa época en que la inocencia era mi más grande virtud, y la curiosidad mi más frecuente compañía, recuerdo aquellos rompecabezas de 500 y 1000 piezas que tanto me divertían a tan temprana edad en mi soledad característica de los que carecemos de hermanos, esos rompecabezas que mi padre recompensaba tan generosamente como parte del plan de motivarme a emplear el cerebro antes que los músculos, añoro la época en que mi padre era mi único modelo a seguir y mi madre mi más grande protección, esa época de juegos constructivos y muy creativos , en que inventaba personajes y mil trajes a mis muñecos y en las que realmente fabricaba historias complejas, llenas de acción, intriga y muchos escenarios que solo podían provenir de una mente virgen y sin contaminar, pero dignas de contarse por lo menos en la pantalla chica.

A mi mente hoy vienen esos olores tan característicos y tan marcados en mi memoria, como lo era la sazón de mi abuela, el olor al caucho de aquellas botas que usaba y que tanto me gustaban por sus figuritas de superhéroes, el olor propio de la pastelería a la cual mi madre me llevaba cuando la economía así lo permitía, aquella pastelería en la que mi paladar comenzó a relacionarse con los deliciosos sabores del maravilloso mundo de la repostería y en la cual grandes charlas entre madre e hijo se tejían.

 A mi mente y con nostalgia vienen  los días en que la vida era tan sencilla y tan carente del materialismo y consumismo de este tiempo  esa época en que los juegos  eran tan básicos, económicos, de fácil acceso  pero divertidos, los parques eran  sitios mágicos con ruedas, balancines, columpios y pasamanos  colmados de niños alegres, sencillos y felices, despreocupados de la tecnología, la economía y de la violencia y maldad que en aquel entonces no pululaban nuestra sociedad,  esos parques que carecían de viciosos o atracadores pendientes de robar al más débil, aquellos parques  en los que jugábamos futbol por horas hasta que Mamá o alguna de mis tías iban a recordarnos que estaba anocheciendo y que los niños de bien no debían estar fuera de casa con la noche, ese parque cuyo olor a pasto fresco aun siento en mi nariz cuando mi mente lo evoca, recuerdo a mis primos, jugando , riendo y a veces peleando pero siempre unidos como la familia que éramos, recuerdo los refrescos que tan solo costaban 1 peso.  Dios…. ya nada vale 1 peso  en nuestros tiempos, salvo la dignidad de muchos.  recuerdo a “Guardián”  aquel perro criollo cruce de labrador que a carencia de tener uno propio  compartíamos con mis primos y con el cual jugábamos Futbol, “jamás he visto un mejor portero que él”, ni mejor  atleta  al correr a alcanzarnos jugando a la lleva, aun me invade la tristeza al recordad aquel día en que regrese del colegio y me dijeron que ya al anciano can se lo habían llevado los de la perrera  y que su ceguera , falta de oído y de energías no le habían permitido escapar como muchas otras veces que incluso logro burlar la red y la fuerza de sus captores, supongo que los perros también en su vejez deciden no luchar más,  es el triste fin de todos los seres que respiramos… tantos recuerdos… tanta nostalgia y tantos momentos que si los describiera tardaría horas, quizás días, páginas enteras, las suficientes para escribir un libro que de continuidad a esta breve y nostálgica narración, un libro en el cual queden registradas todas las fantasías que en mi mente han transitado, las alegrías y tristezas  pero sobretodo en el que se registre porque pienso que vivir en verdad cuando se aprende a disfrutar desde lo básico a lo complejo, desde lo doloroso hasta lo más placentero en verdad Vale la pena…. A fin de cuentas a que hemos venido a este fantástico mundo si no a llenarnos de fantasías, alegrías y  experiencias pero sobretodo  y esto es algo que lastimosamente hemos olvidado en nuestra era consumista y metalizada… Vinimos simplemente a “VIVIR” pero sobre todo tenemos la Misión de ser “Felices”.


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