Si el alcohol asi lo quiere...

Por Sheyla
Enviado el 10/06/2015, clasificado en Adultos / eróticos
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No tenía ganas de salir a bailar, así y todo mis amigas insistieron tanto que no pude negarme. Claro...yo era la "Conductora responsable".

Después de horas eligiendo que ponerme opté por un sensual enterizo negro, que marcaba absolutamente todas y cada una de mis voluptuosidades y un sugerente escote de encaje que dejaba ver mis pechos florecientes de mi juventud. Tacones fucsia y buen maquillaje y ¡a bailar!.

Entré al boliche y empecé a tomar con moderación, como era esperado, ya que yo iba a llevar de vuelta a mis amigas, y a pesar de que con tan solo un vaso me ponía a mil. MALA IDEA, en seguida me puse a tono con ellas.

Bailaba y reía a mas no poder cuando me crucé al chico con el que chateaba desde hacía un tiempo...alto, morocho, labios de esos gruesos que tanto me calientan y una sonrisa que derretiría hasta a la mujer mas fría del mundo... Muy cachondamente y a pesar de tener novio, me acerqué, lo rocé, le sonreí y me fui, dejándolo completamente excitado y pensando en mi. Sin perderlo de vista y a sabiendas de mi conducta equívoca empecé a rodearlo, alejándome cada vez mas de mis amigas y acercándome a él, hasta que empezamos a bailar juntos.

Bailábamos tranquilos, mirándonos a los ojos y sonriendo con complicidad. La música empezó a sonar cada vez mas envolvente, mas excitante para los dos. Comenzamos a pegar cada vez más nuestros cuerpos, y a rozarnos con calor. La presencia de la gente a nuestro alrededor y el alcohol en nuestra sangre en vez de frenarnos nos alentaba a seguir y propasar cada vez mas cada centímetro de nuestro límite de intimidad, cada movimiento de uno era seguido con el del otro, nuestros cuerpos ardiendo de pasión se unían como si aquella fuera la primera y última vez que fueran a tener un encuentro sexual. Sentía en mi espalda su verga enorme, dura y caliente, mi inconciente solamente podía concentrarse en eso, en mi sexo completamente húmedo, en nuestras manos explorando, acariciando con urgencia hasta el más mínimo detalle de aquello que queríamos poseer el uno del otro, tratando en vano de hacerlo con la mayor sutileza posible... De repente se agachó hasta donde yo estaba y ahí, en medio de tanta gente, me metió su lengua en la boca, a pesar de no haberlo estado esperando reaccioné respondiendo a ese beso, ida y vuelta de lenguas, estiré la mano y agarré ese bulto que tanto tiempo había estado refregando contra mi cuerpo, y por encima del pantalón comprobé que era mas grande y vigoroso de lo que yo sentía sobe mi espalda, automáticamente y poseída por el momento convulsioné en un terrible orgasmo que hizo que me mojara tanto al punto de sentirme avergonzada de mi misma, él se agachó y me dijo -vamos al callejón- y me di cuenta que quería seguir con la fiesta pero adentro mío. En eso aparecieron mis amigas porque el boliche ya cerraba, tenía que devolverlas a la casa y había tomado demasiado, cuando me di vuelta él ya no estaba.

Salimos del boliche como pudimos, al entrar al auto recibo un mensaje, era suyo:-Mañana, en casa, a las 8 p.m.-


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