Orden

Por Pura Coincidencia
Enviado el 13/06/2015, clasificado en Varios / otros
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  No había lugar para los descuidos o retrasos en su ordenada vida. Como cada mañana, tras su metódica rutina que incluída ducha-desayuno-tareas domésticas en una inalterable secuencia, se dirigió a su trabajo en el banco.

  Aún no comprendía el motivo por el que la gente le comentaba que debía de ser aburrido. Adoraba trabajar en la sucursal. Para empezar, el horario. Perfecto. Nada de retrasos, de horas de más o falta de puntualidad. Descanso reglado, y cronometrado..y los impresos. Un impreso para cada trámite. Un número de cuenta para cliente. Pensándolo bien, era más que perfecto.

 De acuerdo que a veces tenía que lidiar con fallos en el sistema informático que la hacían rozar una crisis de ansiedad. O peor aún, que el bolígrafo debidamente sujeto por una cadenita dejase de escribir y tuviera que prestar uno, a riesgo de que ¡ no se lo devolviesen !.

  Le molestaban los días festivo y los fines de semana. Se esforzaba por mantener sus horarios, y era capaz de sbrellevar los desajustes las 48 horas de rigor, pero volvía realmente irritable tras las obligadas vacaciones...¿ por qué querría nadie descansar de la protectora, maravillosa y silenciosa monotonía ?.

 - Buenos días, ¿ en qué puedo ayudarle ? - Su interlocutor era un hombre, así que adoptó el tono formal-amable, que, para no variar, llevaba ensayado. De ser una anciana, su voz se tornaba más dulce y cantarina, quizás  condescendiente que a alguno molestaba, tendría que revisar ese registro...

- Si colabora, en todo.- Tardó unos segundos en reaccionar ante aquellas palabras. Era un señor normal. Altura normal. Aspecto normal. Pero algo bajo su chaqueta no encajaba en el guión. Sus neuronas se esforzaron por darle una explicación, y después de muchos neurotransmisores gastados y una ingente cantidad de glucosa consumida, chillaron al unísono " ¡¡¡que te están atracando, mujer !!!".

  No supo cómo sus pies se posaron sobre la silla giratoria, y notó la falda rasgarse al pasar por encima del mostrador. El osado violador de su tranquilidad dio un paso atrás, sin saber cómo reaccionar ante semejante temeridad, su arma salió por los aires cuando ella se le echó encima y comenzó a golpearle la cabeza contra el suelo.

 Pasaron minutos, ¿ o puede que horas?. Su oficina, su templo sagrado de secuencias, estaba siendo ultrajado por una pareja de policías locales, y unos técnicos sanitarios. Reconoció al director del banco, sus gafas estaba hechas una pena y tenáia arañazos en la cara. La zarandeaba mientras le decía que se calmase de una vez o pediría que la sedaran.

- Tranquilícese ya, todo ha pasado. Ha sido un intento bastante mal planeado, no hacía falta esto, caray, con haber pulsado el botón de alarma y....

- ¿¿¿PERO ES QUE NO SÉ DA CUENTA, SEÑOR DIRECTOR ???- No tenía tono predeterminado esta vez. Todo el mundo la miró un instante. Parecía que la temían...- PARA ESTO NO TENEMOS NINGÚN FORMULARIO 


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