Infidelidad en mis últimas vacaciones

Por libélula
Enviado el 07/07/2015, clasificado en Adultos / eróticos
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   Ahora cercanas mis vacaciones de verano, no puedo dejar de recordar mi experiencia excitante del pasado año.

   Desde hace tiempo veraneo en un pueblecito de las costa Dorada, para poder disfrutar de su maravillosa playa nudista.  El año pasado decidimos cambiar el pequeño hotelito,  junto al puerto deportivo, por un bungalow en el Camping existente cercano a la playa.

  Nuestros vecinos eran una pareja de Barcelona. Nos presentamos al llegar, eran gente agradable, ella guapita y algo rellenita, dicharachera y simpática. El alto, atractivo, educado, con clase. Ambos sobre los cuarenta.

   A la mañana siguiente, mi marido salió como de costumbre a practicar footing a primera hora.  Luego  suele ir al pueblo a hacer alguna compra y leer la prensa en una terraza. Pasadas las 12  viene a la playa, se da un chapuzón y nos vamos al chiringuito.  El no es de tostarse al sol.  Sobre las 10  bajé a la playa y al rato aparecieron los vecinos que al verme preguntaron si podían plantar allí sus bártulos, como es lógico le dije que encantada.

  Me percaté de las miradas del chico, que por cierto estaba como un tren y también observé con disimulo su erección, no se si por el calorcito o por las vistas cercanas.

  la mañana siguiente encontré a la pareja en el sitio acostumbrado, así que me instalé a su lado con naturalidad.  Siempre practiqué natación  en mis tiempos de estudiante, y aprovechaba a hacerlo siempre que tenía ocasión. así que  lancé al agua a hacerme un largo hasta las boyas divisorias de la zona de baño, unos 200 ms.  Estando descansando  sujeta a una de las boyas, vi  venir nadando a mi vecino que al llegar se agarró igualmente a la boya.

  Me encantas, quería decírtelo a solas y por eso he hecho este esfuerzo.  Ví observas mis erecciones y quiero que sepas me las produces tu. Llevó su mano a mi cintura y seguido la bajó tocándome el culo.  No dí tiempo a más y me lancé al agua para regresar a mi hamaca, tumbándome boca abajo  para evitarlo cuando regresara.

Estuve la tarde excitada, me sentía molesta pero a la vez con deseo. El tipo me gustaba y había dejado claras sus intenciones, sabía dependía solo de mí lo que ocurriera en los próximos días.

  A la mañana siguiente volvimos a juntarnos en la playa.  Como de costumbre me fui al mar a practicar mi natación y llegué de nuevo a la boya.  No tardó en llegar él volviendo a manifestar lo mucho que le gustaba y exagerando mis atractivos. De  nuevo sentí su mano esta vez directamente en el culo, pero  esta vez no la rechacé , bajó a la entrepierna  introduciendo su mano por detrás buscó el clítoris que masajeó con la yema de un dedo.  Pronto su dedo empezó a hurgar en mi  sexo que ya empezaba a lubricar.  Tuvo fácil acceso pues le facilité abriendo mis piernas.  Metió dos dedos, luego tres, me masturbaba con pericia, el tio sabía tocar un coño.  Estaba a mil y tenía a mano  su sabrosa polla que tanto me había excitado imaginándola  en mi coño.  Se la agarré y empecé a meneársela.  Así  a ritmo frenético los dos nos masturbamos  hasta que me vine en un orgasmo intenso y delicioso.  Seguí dándole hasta  hacerle correr, eyaculó y  se fue sin decir palabra.

   El tipo me había enchochado demasiado y solo pensaba en que llegara el día siguiente para el ritual de apareamiento en la boya, pero yo quería más, así que me las ingenié para que mi marido aceptara la idea de salir de fiesta con la pareja.  A  él no le iba mucho la vecina.

  El sábado por fin salimos de copas y mi flirteo y coqueteo con el vecino y los efluvios del alcohol hicieron el resto.  Acabamos en un intercambio en el que hasta mi marido reacio, acabó disfrutando como un energúmeno.  La chica era una experta en mamar pollas y además se corrió varias veces como una buena zorra, y viendo  como  disfrutaba yo con mi amante, se excitó  en exceso y su segunda corrida me la dio en mi coño que acababa de  ser llenado por el vecinito.

  No perdoné ninguno de los días restantes el polvo agarrados a la boya, me follaba salvaje comiendo mis tetas mojadas en agua salada.  Desde alguna embarcación cercana nos miraban, pero eso lejos de  cortarnos nos excitaba mas todavía haciendo mas excitante y morboso el encuentro.

  No se que me deparará este año que vuelvo al mismo lugar,  y a quién tendré de vecino o si conoceré a alguien  interesante que me haga vivir momentos especiales, pero estoy con ganas locas de que llegue el día del inicio de mis vacaciones.  Sí estoy segura que tumbada en la  hamaca en la playa, recordaré lo vivido el año pasado y mi  sexo soltará fluidos mientras repaso mis recuerdos.


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