Juegos de cartas.

Por Gabone
Enviado el 24/02/2013, clasificado en Varios / otros
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Sabes que estás jodido cuando un coche para bruscamente a tu lado. Ese momento en el que dices para tí "oh, mierda" y no se te ocurre cómo reaccionar. Pero en ese momento sí lo supe. Estaba jugando a un juego de cartas que me enseñó un amigo días antes en la calle, realizando apuestas. Era un juego muy simple, parecido al 21 black jack, pero con la diferencia que el objetivo era alcanzar el número más alto posible sacando sólo 2 cartas. La gente jugaba conmigo como si de un juego completamente de azar se debiera, y sus razones tenían. Aunque en realidad el juego estaba trucado. Podía ganar casi todas las veces que quisiera, pero de vez en cuando me dejaba perder con algún que otro pardillo para que los demás no perdieran la esperanza. 

Empecé a practicar ese juego callejero el día anterior en un barrio de mi ciudad, llegando a acumular 100 euros en toda la tarde. Una tarde productiva, sí señor. Así que, ésta mañana, al despertarme, decidí ir a una calle más transitada para ver si conseguía sumas mayores en menor tiempo. Y la verdad es que no me fué nada mal...Se acumuló un montón de gente a mi alrededor mirando el espectáculo mientras les entraban ganas de participar también. 

Por lo visto, éste tipo de juegos en la calle no deben ser muy legales, ya que a la media hora de juego, y tras haber sacado a un gilipollas 75 pavos de una sola tajada (con su consecuente cabreo, y aviso de avisar a la policía si no le devolvía lo suyo) paró un coche bruscamente detrás mía. Mala idea aquella de ponerme a jugar de espaldas a la carretera, ya que cuando me dí la vuelta para ver el motivo del chirrido, había 2 tíos enormes, con gafas jodidamente oscuras y caras inexpresivas, gritándome (a pesar de estar a 2 putos metros de mí) "CHAVAL, VEN AQUÍ AHORA MISMO".

Hijos de puta...Cogí la puñetera caja sobre la que dejaba las cartas y el dinero de las apuestas y se la lancé a uno a la cara para posteriormente salir corriendo como un puñetero desgraciado. No les tuvo que hacer mucha gracia el gesto, ¿no?

Y aquí me tenéis, después de haberme pegado un sprint recorriendo media ciudad buscando un portal abierto en el que esconderme, haber evitado mordeduras de perros, evitado atropellar a un par de viejas, y esquivado a la parca cruzando varios semáforos en rojo, estoy con el puto careto contra el suelo, con 2 gorilas encima mía registrándome para ver quién soy e interrogándome para saber cómo coño he sacado 180 pavos en media hora con un puto juego de azar.


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