Acción salvaje

Por R
Enviado el 07/07/2015, clasificado en Adultos / eróticos
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Simplemente me encantaba, sólo me bastó oir su voz para saber que esa noche quería compartir las mismas sábanas, mi cabeza ya estaba perturbada por la misma imagen que se iba repitiendo.

Ella cabalgando encima de mi erecto y duro pene, sus manos apretando excesivamente fuerte mis pectorales, balanceando sus caderas una y otra vez mientras nuestro sudor se iba palpando, gritando improperios y fulminándome con su mirada propia de una diosa amazonas.

Después de un intercambio de besos extenuante a causa de nuestro deseo sexual, nuestros cuerpos sólo querían unirse, formar un todo.

Accedí a su casa, totalmente excitado, mis genitales sólo querían sentir la presión de su cuerpo.

Quería hacerlo bien, muy bien, lentamente la besaba el cuello mientras le desabrochaba botón por botón su camisa azul transparente, no podía estar mas excitado, quería por una vez que los preliminares se acortaran para poder penetrarla violentamente.

Al querer desabrochar su pantalón ella me detuvo, con una cara seria apartó mis manos, yo accedí, quizás quería llevar las riendas, eso me gustaba.

Ella me miró seriamente, con un relieve de tristeza en sus ojos, el tiempo se paró durante cinco segundos.

Con las dos manos, comenzó a desabrochar su pantalón sin dejar de mirarme, yo no podía visualizar otra cosa que no fuera sus botones cayendo.

Agarró su tanga junto a sus pantalones, y se los bajó de golpe.

Sentí un sudor inusualmente frio en mi frente al igual que en lo más profundo de mi corazón. No podía quitar ojo de aquél pene con una forma fálica perfecta, mis preferencias sexuales dejaron de funcionar.

Como si de un instinto animal se tratara, me agaché abatido como un súbdito pidieno clemencia a un rey, me acerqué a ella, apoyé mis manos en su duro y perfecto culo y no pude parar de succionar.

Mi mente ya estaba nublada y pérdida por mi acción salvaje, notaba su pre-semen encharcando las comisuras de mis labios, no podía para, simplemente no podía.

Mientras chupaba su pene, saqué el mío y comencé a masturbarme bruscamente.

A los 5 minutos tenía mi boca encharcada de su semen, mientras yo tenia la mejor eyaculación de mi vida.


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