Una tarea para estar orgulloso

Por Andres Son
Enviado el 04/07/2015, clasificado en Varios / otros
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Francamente ya no estaba seguro de que es lo que quería. Había hecho todo lo que me había pedido, incluyendo muchas cosas sin sentido y contradictorias. Pero allí estaba él, enojado y demandante como nadie en el mundo. Honestamente me estaba cansando de toda esta situación, y era suficiente, pensé en mi interior. Algo tenía que suceder. En uno de mis brevísimas pausas entre sus  pedidos inútiles, justo cuando él se encontraba de espaldas hacia mí, murmurando para sí mismo algún discurso de cuan inútil era yo, me acerque muy lentamente, hasta quedar a solo unos centímetros detrás del él. Observe por unos momento su cuello descubierto, era blanco como el papel, y el hecho de que vistiera ropas negras, solo lograba acentuar la blancura de la zona. Tome un trozo de metal que se encontraba en el suelo, el pareció no notarlo, supuse que se encontraba demasiado concentrado creando nuevos insultos para mí. Mire por unos momento el metal afilado que tenía en mis manos y luego su cuello otra vez. Lo que sea que tenía que suceder, tendría que ser ahora, o el notaria mi presencia, y su mal humor seria el ultimo de mis problemas. Levante el brazo e inserte el metal en su cuello, me sorprendió lo profundo que penetro su cuerpo y la poca fuerza necesaria para eso. Se dio vuelta velozmente, mientras un gran y potente chorro de sangre salía de su interior. Me miro con los ojos desorbitados, pero sin gritar ni decir nada, lo cual me pareció de lo más extraño, para ser honesto toda aquella escena justificaba una interesante lista de insultos hacia mi persona, pero nada, ni un sonido, mientras inútilmente usaba sus manos para evitar la salida de sangre, y de a poco se iba acercando al suelo, hasta quedar tendido e inmóvil sobre este, en el centro de un gran charco de sangre. Esta era la primera vez en todo el día en que una acción mía no provocaba ningún tipo de queja o insulto. Me quede parado en silencio viéndolo tendido en el suelo, pensando en que por primera vez en todo el día había hecho algo con sentido, útil, y de lo que podía estar orgulloso.


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