El Reflejo Del Espejo

Por Kenneth Fabian
Enviado el 04/07/2015, clasificado en Reflexiones
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Después de una agotadora noche, sumergido en la penumbra de la sala lúgubre y nostálgica de la funeraria, no veo hora para poder acostarme y entrar en un profundo sueño, dejar caerme en los brazos de Morfeo y me lleve lo más lejos posible de la realidad que tendré que afrontar al amanecer que se avecina.

Al fin en casa, me acosté intentando enmudecer mis pensamientos, pero mi mente no ejercía mi voluntad. Rendido ante ellos, abro mis ojos y diviso mi antaño y rústico espejo ovalado, al verlo, viene a mi mente un vago recuerdo de mis clases de Filosofía sobre una técnica de autoanálisis, llamada “La Técnica del Reflejo”. Consistía en ponerme cara a cara a un espejo, preguntándome que es lo que veo frente a mí.

Mientras mi cuerpo se acerca al inerte espejo, mi mente revolotea en el pasado. Recuerdo las últimas palabras que me dijeron mis viejos, como sabiendo que el crepúsculo de sus vidas se aproximara.

-“Mijo, vive sin arrepentimientos y no mires atrás”, después de decirlo me dieron un abrazo y los vi partir, sin saber que su destino era un lugar demasiado lejano.

Estático frente al espejo, mis ojos recorrían su marco de metal cilíndrico bruñido, en su superficie pulida, puedo observar a un ser oscuro, con ojos negros, enrojecidos y lacrimosos, no podía discernir si era una persona o un fantasma.

Ya frente aquel ente le pregunte:

-¿Quién eres?

-Soy tu, el ser que rechazas, tu realidad, tu verdad.

-¿Por qué lloras?

-Porque la tristeza que existe dentro del corazón es muy grande como para contenerla, y aun al aparentar dureza, aceptando la muerte como algo cotidiano de la vida, tu interior la refuta y repudia, porque nos despojó de un pedazo de nosotros que anhelábamos retener en este mundo.

Aun asido a la melancolía y rechazo del destino inevitable, continúe debatiendo con una ráfaga de preguntas llenas de frustración y de odio.

-¿Por qué debo esperar al amanecer que se aproxima?, ¿Porque insistes en custodiarme en esta cárcel de dolor?, ¿Por qué ellos?, ¿POR QUÉ YO NO?

-Nadie posee esas respuestas, yo solo sé, lo que tú sabes, tu pasado, tus pensamientos, y todo aquello que anhelas, desprecias y deseas olvidar. En lugar de figurártelos en esas cajas, a la luz de las velas, con ecos estridentes de llantos y lamentaciones, recuérdalos como lo que fueron, por lo que te dieron y sobre todo por lo que ellos consideraron más importante en sus vidas.

-¿Recordarlos?, ¿Cómo?, ¡DIME!, ¿Cómo recordarlos?, fueron las personas más importantes y al mismo tiempo las que más me hirieron en la vida. ¡Dime!, ¿Cómo puedes amar y odiar a una persona al mismo tiempo?

-Tu impotencia y frustración, no te deja recordar la veracidad de tu pasado, por lo tanto, déjame darte una breve reseña de la realidad.

Fue hace muchos años un viernes 10 de abril de 1970, Doña Luz una mujer de cabellera ondulada y castaña, ojos cafés oscuros y tez morena clara, con una personalidad alegre y amable, pero firme y estricta su manera, dio a luz a su quinto hijo y primer varón de la familia.

El padre Don Gregorio era un hombre muy inteligente, con un humor característico burlón y coqueto, tenía una cabellera grisácea y ojos verde-azules, su sonrisa mostraba la felicidad de tener al sucesor del apellido en sus brazos y se alegraba de que su profesión le diera la satisfacción de estar presente en el parto.

Durante los primeros años el niño vivió lleno de felicidad y obsequios que la vida le podía obsequiar, maestros agradables, una madre atenta y cuidadosa, un padre trabajador, que, en sus ratos libres, pasaba jugando y leyéndole libros.

Pero al pasar de los años, fue consciente de que la situación entre sus padres no iba de todo bien. Algunas noches podía escuchar largas peleas a través de la puerta con seguro del cuarto de sus padres. Hasta que lo inminente pasó, su separación.

-¡NO SIGAS!, no me hagas recordar, ten piedad. ¡YA NO QUIERO OÍR MÁS!, decía con alaridos, intentando obstruir el torrente de remembranzas que el reflejo descarriaba en mi cabeza, cerrando los ojos y poniéndome las manos en la cabeza para abstenerme de seguir oyendo.

-¡NO ME CALLARE!, a pesar de estar separados, jamás dejaron de preocuparse de sus hijos, separaron sus problemas como pareja de lo demás y continuaron su vida.

-¡ES VERDAD!, ellos pudieron continuar, pero no fue fácil, tú no sabes lo difícil que es vivir con padres separados, siempre tratando de complacer a 2 personas, dividiendo tu ser, llegando al punto de no saber cuál es el verdadero.

- ¡CLARO QUE LO SÉ!, ¡OLVIDAS QUE SOY TU! ¡NO TRATES DE MENTIRME!, que es igual que mentirte a ti mismo “complacer a 2 personas” BHAA. Lo que tenías era MIEDO, miedo afrontar los problemas que arruinarían tu forma de vida, Hacías lo que te dijera Doña Luz para no tener problemas en casa, dejándote vagar a gusto. O ya se te olvidan las pláticas eternas por mantener la casa limpia y de ayudar a arreglar los desperfectos de esta. Cumplías lo que decía Don Gregorio para que no te quitara el sustento económico que representaba para ti y para la familia. Olvidaste que los padres no estaban ahí para darte todo lo que tú quieras y peleabas al punto de renegar de ellos por el simple hecho de que no te dejaban hacerlo.

Postrado ante el fantasma de mis navidades pasadas, grite suplicando:

-¡PERDÓN! ¡PERDÓNENME!, perdónenme por no entender que les había hecho daño por esa forma de pensar. Les prometo aprécialos con el alma, a ser más humilde con esta vida, valorar y superar todo lo que se me presentaba en ella.

-Repite lo último que dijiste.

-¡VALORAR Y SUPERAR TODO LO QUE SE ME PRESENTA!

El cuarto quedo un minuto en silencio, con ojo de desconcierto mire otra vez al espejo que continuaba hablándome.

-Eso es lo que tienes que hacer, valora lo que tuviste de ellos, buenos y malos momentos, todos ellos dieron fruto a nosotros. Supera esa tristeza sabiendo que esto es otro suceso del cual tenemos que aprender, la muerte es el fin de la vida para quien la padece, pero para los que somos espectadores de ella es un recordatorio de que no tenemos la vida comprada, después del argumento final del reflejo sonó la puerta de mi cuarto.

-TOC, TOC, TOC, ¿Hermano estas bien?, escucho que le gritas a alguien, ¿Qué pasa? ¿Estás bien? Por favor ábrenos.

Al abrir la puerta vi a mis hermanas, nerviosas y con ojos llorosos, Estaban perplejas y extrañadas de lo ocurrido en aquel cuarto oscuro, al verme pálido y con la mirada extraviada en pensamientos me volvieron a preguntar.

-¿Qué paso? ¿Estás bien?

-Sí, solo hablaba conmigo mismo frente al espejo.

Mis hermanas se miraron con extrañeza entre ellas y dijeron algo que aun hasta la fecha sigue siendo un misterio para mí.

-De que hablas hermano, si el espejo lleva días roto.

En el acto volteé a ver el espejo y vi solo el marco de acero con un fondo de madera sin espejo en el. Después de verlo solo sonreí y dije mirando al cielo

-GRACIAS


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