ESTA CASA DE MIERDA

Por luis c. torrico
Enviado el 04/07/2015, clasificado en Varios / otros
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DE LA SERIE: LOS RELATOS DE ELEONORA

 

Hace 20 años, nací junto a mi hermana siamesa, unidas las dos por los pezones, cuando me veo desnuda aun la siento unida a mí, colgando de mis pezones. Me veo en el espejo y me pregunto si era tan bella como mamá la recuerda. Y me pregunto también por qué la recuerda tan bella y por qué a mí no me dice lo mismo. Aunque al final no me importa.

 

No debería interesarme en lo absoluto, pero mirándome en el espejo, me acomplejo y corro a esconderme tras la cortina de la ventana, desde ahí miro mi reflejo en el espejo, mi cuerpo desnudo me gusta, siento que no es tan feo, pero no siento que mamá piense lo mismo. Y al final termina no importándome, salgo de la cortina, me subo a la cama cruzando las piernas, enciendo un cigarrillo, sigo mirando atenta el reflejo de mi cuerpo en el espejo tras el humo de mi cigarro…

 

Quizá es el reflejo de mi cuerpo el que encuentran feo, o quizá mi cuerpo sea solamente la sombra del cuerpo bello y perfecto de mi hermana, el caso es que en esta casa de mierda todos recuerdan su belleza, todos me hacen invisible tras su belleza, como si yo fuera la muerta. Quisiera gritarles a todos en esta casa de mierda, que la muerta es la que colgaba de mis pezones.

 

A fin de cuentas, la estupidez abunda en esta casa y yo debería lanzarme en revuelo de carcajadas sin importarme nada, porque al final, vendrá mamá a regañarme y a echarme en cara la belleza de mi hermana; escupo y maldigo. Luego me sorprendo del cinismo que abunda en esta casa de mierda, todos me miran con pena, se acercan con esa vil compasión a manifestarme su sentida lástima que me carcome por dentro.

 

A veces para escaparme de esta casa de mierda, necesito poner mis ojos de borracha, deliberadamente perder mis senos de vista y extraviarme en un jolgorio de piernas y abrazos; imaginar que aun llevo conmigo a mi hermana colgada de mis pezones y dejar que ella también pierda su belleza, en este trance de piernas abiertas y sudores que marean más que el alcohol. Levantar las manos y dejar que mi hermana se deje también un poco.

Para quienes quieran seguir leyendo relatos como este les invito a pasar por el blog: http://literaturaapocrifa.blogspot.com/

 


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