Los recuerdos del olvido

Por Vickyy
Enviado el 05/07/2015, clasificado en Reflexiones
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Mi abuela murió cuando tenía diez años. Ella lo era todo para mi, puede que suene a algo que diría un niño pequeño pero ella era como mi ángel guardián en la tierra. Me gustaba todo de ella, pensaba que cuando fuera grande quería ser como ella. Me gustaba su perfume y la forma en la que se acomodaba su pelo. Me gustaba cuando en alguna tarde me pedía que nos sentáramos cerca de la ventana y le sacara las canas.
En la casa de mis abuelos siempre había algo por hacer; recuerdo que me gustaba levantarme temprano luchando contra el sueño y el frío de la madrugada, para tomar el café recién hecho de mi abuela. Hasta el día de hoy no he probado un café igual, y creo que por mantener el ritual, sagradaMente todas las mañanas preparo café agregándole ramitas de canela pensando en que algún día una taza de café me traiga su recuerdo y el como me daba un poquito en una taza especial para mi ya que como era muy niña decía que no debía tomar mucho. Esa casa era mi alegría, por cosas del destino no vivía con mis padres a quienes, a pesar de no vivir con ellos, veía todos los días. Mi padre era la versión masculina de mi abuela, era tan bueno como ella y sentía que Dios lo había bendecido al igual que a ella con un corazón inmensamente compasivo y generoso. Mi abuelo me quería muchísimo, sentía que era su séptima hija; a pesar de que era un hombre de carácter fuerte y serio, dentro de él había un corazón muy grande, nunca le negaba nada a nadie. Mi madre, otra de mis adoraciones, era un poco mas dura que mi padre, pero admiraba y amaba el como siempre estaba dispuesta a dar todo por nosotros. Me consideraba muy afortunada con la familia que Dios me había dado, sabía que el amor entre nosotros era un amor real, estar en la casa de mi abuela era como estar en la presencia de Dios, dado que vivíamos en una pequeña ciudad cerca al mar, y contábamos conque toda la familia viviera en la misma ciudad, todos los hijos de mi abuela iban a verla al menos una vez al día. Ella era el centro de la familia, y cuando murió fue como si se apagara la luna que iluminaba el cielo, como si un solitario farol que iluminaba una calle oscura cesará de funcionar y condenara al todos a la oscuridad. Recuerdo como si fuera ayer cuando recibí la noticia, era de madrugada y ya sabíamos que estaba muy mal pero mi inocencia de niña me hacia soñar con que despertara y volviendo a casa diciéndome: "mi reinita, mi cunsita" y me abrazara. Llegaron algunos miembros de la familia y al escuchar que se abría la puerta simplemente supe que se había ido. De ahí no recuerdo mas hasta el día de su entierro, recuerdo que Llevada por una curiosidad que hasta el momento no me puedo explicar, la vi en el ataúd, parecía un ángel toda vestida de blanco, parecía dormida... uno de los días más tristes de mi vida.


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