Una historia de amor VIII

Por Vickyy
Enviado el 13/07/2015, clasificado en Amor / Románticos
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Cuando llegué a mi casa sentí curiosidad por mirar entre los libros en mi estante de los cuales ya había leído la gran mayoría, y me llamó la atención uno que me había regalado una de mis mejores amigas "el penúltimo sueño", una historia de amor imposible entre dos jóvenes que solo logran reencontrarse y ser felices luego de muchísimos años, y pensé en todo el tiempo que había pasado lamentándome por amor, será que cuando algo es para siempre te das cuenta? O es que simplemente lo sabes cuando ya es demasiado tarde. La vida es tan corta y nos pasamos tanto tiempo esperando, y luego te empiezas a preguntar si de verdad valió la pena. Empece a pensar en si me había equivocado y la culpa de que termináramos la había tenido yo, tal vez así era el amor a distancia y yo de cobarde había terminado causando el sufrimiento de ambos. Pensé en todos los momentos que compartimos, su sonrisa cuando estábamos juntos, el brillo de sus ojos, sus manías y lo cómodo que parecía sentirse siempre que estaba conmigo... un sentimiento de culpa inundó todo mi ser. Luego me tranquilizó el pensamiento de que no era mi culpa, el amor es de dos personas y cada una tiene que trabajar en el, el amor no es un trabajo si no un camino por el que andamos juntos, y yo estaba segura de que había dado lo mejor de mí, quizá el no me amaba, quizá... Quizá nunca lo sabría.

Dejé de atormentarme con el pasado, y empecé a hojear un libro que debía leer para una clase y vibró mi celular con un mensaje. -Estudiando mucho? Tal vez un día de estos puedas sacar algo de tu ocupado tiempo para tomarnos algo.
No tenía el número grabado pero enseguida supuse que era el niño que había conocido en las escaleras.
-Me encantaría, pero no suelo salir con personas que conozco en escaleras...
-Muy chistosa, yo creo que te haría muy bien salir conmigo, es más, deberías considerarte afortunada por que te lo pregunte...
Me hizo reír, su confianza en sí mismo y su sarcasmo encajaban perfectamente con su imagen misteriosa, no sé porque me sentía cómoda hablando con el.
Luego de varias bromas, y frases coquetas por parte de él, quedamos en encontrarnos el viernes en la tarde e ir a tomarnos un café. Me puse nerviosa porque hacía mucho tiempo que no salía con alguien, pero acepté porque creía que no tenía nada que perder. De todas maneras salir con el chico misterioso no significaba que fuera a empezar algo serio, solo íbamos a hablar y de ahí vería como iban las cosas.

Fuimos a un café muy bonito cerca a la universidad. Había una terraza interna y flores en el techo que le daban un ambiente europeo, complementado por la increíble música que se escuchaba dentro del lugar. Me sentí cómoda de inmediato y me alegré por haber aceptado ir.
-Quiero saber todo de ti. - Me dijo y noté en su mirada verdadero interés. Me preguntó por mi vida, mi familia, mis gustos y lo que hacía en mi tiempo libre.
-Parece que me estuvieras entrevistando le dije.-Pero enseguida reí y empecé a contarle.
-Me gusta viajar, escribir y leer, aunque de vez en cuando disfruto de salidas alocadas con mis amigos... Tengo dos hermanos...- Y traté de contarle brevemente sobre lo que me había preguntado.
-Y tú? Cuéntame de ti, hasta ahora solo se que te gusta asustar a las personas en las escaleras.
Se rió y bajo la mirada. Cuando volvió a mirarme había en sus ojos algo diferente que no pude distinguir.
Me contó que tenía también dos hermanos, una hermanita de 7 años que adoraba y una mayor que el que se había ido a estudiar a otro país.
La tarde pasó entre risas y miradas en silencio entre la música y el sol del atardecer que se reflejaba por la ventanas del lugar creando un ambiente bohemio y calmado.
Ya cuando estaba anocheciendo salimos del café. Caminamos en silencio por la calle frente a la salida y pensé en todo lo que habíamos hablado. Sentí que me estaba mirando y también lo miré, estaba serio y me puse nerviosa, luego sonrió y siguió mirando hacia adelante. Me tomo de la mano y continuamos caminando. -Espero que nos veamos pronto- dijo cuando llegamos a la entrada de mi casa. Pensé que iba a besarme pues en silencio me miró por unos instantes, pero de repente me dio un beso en la mejilla y se alejó lentamente.
Y quedé confundida y... Un poco triste preguntándome si había confundido las intenciones del chico misterioso de las escaleras.


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