Duro (y deseado) entrenamiento

Por Satine1991
Enviado el 26/07/2015, clasificado en Adultos / eróticos
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Golpeaba el saco de boxeo con esa energía que parecía no agotarse nunca. 

- Muy bien Diana, se notan los entrenamientos-el monitor la vigilaba mientras recogía unas pesas. 

Apenas quedaba nadie a esa hora. Ella, un chico corriendo en la cinta y Óscar. Él solía entrenar con ella bajo las directrices de Alex, su entrenador personal. 

Óscar realizaba flexiones y miraba de reojo a Diana que paró para beber agua y coger aire. 

- Ya sabéis que la semana que viene estaré de vacaciones pero en la oficina os dejaré el plan de entrenamiento que debéis seguir-Alex echaba un ojo a unos cuantos papeles que tenía en las manos y evitaba levantar la mirada.

Últimamente el ambiente se había vuelto un tanto tenso. Alex sabía perfectamente que existía cierta atracción entre Diana y Óscar, una atracción no resuelta ni llevada a cabo que suponía un sin fin de encontronazos y situaciones incómodas. Además se había percatado que ambos se esforzaban en disimular algo que se palpaba en el ambiente.

- Ya sabes que yo no faltaré ningún día-dijo ella quitándose los guantes y secándose el cuello con la toalla. Llevaba un pantalón corto y un top fucsia. Estaba completamente empapada por el sudor. 

Óscar se levantó del suelo y cogió su propia botella de agua. 

- Yo tampoco-y se dio la vuelta para coger unas pesas. Momento que ella aprovechó para mirarle de arriba abajo e imaginarse sobre él. Se giró y se marchó al vestuario. 

Alex sonreía mientras anotaba algo en sus folios. 

El lunes bien temprano Diana llegó muy puntual. Óscar no estaba. Se enfadó. Le costaba comprender cómo él podía llegar siempre tarde o simplemente no acudir. Se pasó a una de las salas acristaladas con suelo acolchado y saco de boxeo. Comenzó con el calentamiento. 

Casi media hora después hizo Óscar su aparición. Abrió la puerta y ella no se percató. Golpeaba el saco de boxeo y escuchaba música con sus cascos. Él miró como esas mallas azules se ceñían a su culo. Se puso sus propias muñequeras para comenzar. 

Le tocó el hombro a ella para que se diera cuenta de que ya estaba allí. Diana dio un respingo y se giró quitándose los cascos. 

- Ya era hora ¿no?-y se agachó al suelo para recoger el plan de entrenamiento que Alex les había dejado.

- No perdamos más tiempo y ya que te has dignado a aparecer empecemos. Puedes ir calentando-decía mientras buscaba los ejercicios que les tocaba realizar. 

Óscar sonrió y le quitó las hojas de las manos. 

- Yo ya estoy caliente. ¿Qué tal tú y yo? En un uno contra uno. A ver esos progresos que supuestamente has realizado-y caminó al centro de la sala. Ni por un segundo pensó que ella se iba a negar. 

Diana entornó los ojos pero le siguió. Se colocaron frente a frente y ambos tomaron posiciones. Empezaron a girar lentamente mirándose en círculos. Fue ella la primera en dar un paso y atacar, ocasión que Óscar aprovechó, paró su golpe y le dio uno suave en las costillas. No se quejó. Continuaron. Él sonreía. Ella volvió a atacar, pero esta vez le engañó. Le golpeó en un lado, pero él le sujetó un brazo y consiguió hacerla caer. Ella le dio una patada en un tobillo y él cayó prácticamente sobre ella. 

- Quita de encima.

- Quítame tú-le dijo él mientras se ponía entre las piernas de ella. Sabía que estaba empalmado y que ella notaba todo a través de las mallas. 

Mientras se intentaba revolver lo único que conseguía era que él se pusiera más cachondo. Finalmente se zafó pero él la arrastró de nuevo y volvió a subirse sobre ella. 

- Nos pueden ver-dijo Diana lanzando miradas a la puerta acristalada. En un despiste se puso en pie. Óscar la agarró de nuevo y esta vez fue ella la que se quedó sobre él. 

- Te gusta estar siempre por encima ¿verdad?-dijo él quitándose las muñequeras y tirándolas a un lado. Llevó las manos a sus caderas y presionó hacia abajo para que ella pudiera notar su polla apretada contra su coño. 

- Sí, pero me gusta más que me den fuerte-dijo mientras se inclinaba y le besaba. Los dos estaban sudando pero poco le importó. Llevó las manos a su culo y se sentó. 

Ahora estaban frente a frente. Le quitó a ella sus guantes y después la cogió y se colocó de nuevo sobre ella. Pero con cuidado de quedar en una zona no visible desde la puerta. 

- ¿Te lo has tirado?-le preguntó Óscar mientras recorría su cuerpo con la mano. La puso bajo una rodilla y la instó a rodearle la cadera con ambas piernas. Ella lo hizo. 

- ¿Qué? ¿A quién?

- A Alex-le tocaba sobre las mallas su coño y notaba la humedad a través de la tela. Con un dedo lo recorría de arriba abajo. 

- No-apenas podía hablar. Tenía la respiración entrecortada. 

Óscar la besó y llevó una de las manos de ella a su polla. Ella la tocó a través del pantalón y le acarició la punta. Empezó a bajarle la goma del pantalón. Él la miró extrañado.

- ¿Aquí?-preguntó. 

- Sí. ¿Te da miedo?-preguntó Diana. Y tras lamer su propia mano tocó su polla, esta vez sin tela de por medio. La notó tan dura y caliente que se puso mucho más cachonda. 

Óscar se retiró para bajarle las mallas a ella. Las dejó a un lado y vio como se abría de piernas esperándole. Se terminó de bajar los pantalones. Tenía muchísimas ganas de follársela pero antes introdujo dos dedos en su interior. Se imaginó como poco después su polla iba a resbalar justo ahí dentro. 

Le sujetó las manos contra el suelo y comenzó a metérsela muy despacio. Cuando estaba a la mitad se la metió de golpe. A ella se le escapó un gemido. Había dicho que le gustaba fuerte y fuerte le daría. La embestía con fuerza mirándola a los ojos. Ella se mordía el labio intentando no hacer ruido. Estaba tan caliente y mojada que entraba y salía con rapidez. Bajo el ritmo. 

Se retiró y la hizo de ponerse de espaldas. Vio ese culo disponible para él. Pero quizás para otra ocasión. De rodillas detrás de ella se la volvió a introducir en ese coño ya enrojecido. Con una mano la cogía de la cadera y con la otra sujetó la larga trenza que ella se solía hacer cuando entrenaban. Continuaba embistiéndola con fuerza. 

Le soltó el pelo y se inclinó un poco sobre ella para poder llegar a tocar su coño. Seguía follándola y le tocó el clítoris. 

Diana notaba esa polla entrar y salir. Cuando él comenzó a frotar su clítoris se corrió. Sus piernas y brazos se aflojaron y apoyó la cabeza en el suelo. Él no le dio descanso. 

La volvió a tender sobre el suelo y volvió a metérsela. La besaba. Aceleró el ritmo y se corrió. Diana notó su semen caliente resbalando entre sus piernas. Óscar se dejó caer a su lado y agarró una de las toallas para secarse la frente. Se la pasó a ella que ya se ponía en pie. 

-Si crees que esto te librará de entrenar...-y recogió los folios del suelo. 


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