Al final nos conocimos Cap.4

Por Porgu
Enviado el 28/07/2015, clasificado en Adultos / eróticos
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Pepa aún sofocada, pero no quería que me separara mucho de ella, jadeando aún agarró mi miembro y me pidió que la penetrara. Por supuesto que no se lo negué, la besé me hice hueco entre sus piernas, agarré la verga, se la pasé a lo largo de sus labios, acaricie con el glande su clítoris y terminé por ir introduciendo lentamente el miembro, el glande, lo metía y sacaba varias veces. Pretendía ir aumentando la profundidad de la penetración lentamente, pero Pepa me agarró de las nalgas, abrió más sus piernas y me dijo.... "No me hagas sufrir... la quiero toda dentro" y agarrándome fuerte de las nalgas apretaba hacía ella consiguiendo excitarme aun más y que empezara a penetrarla con fuerza, con rabia y lujuria. No sé cuánto tiempo aguanté a esa ritmo pero Pepa se aferraba a mí con piernas y abrazos, como si quisiera que fueran más potentes aun mis golpes de riñón. Pasado un tiempo y como dije no se cuanto, me retiré, la agarré de la cintura indicándola que se diera la vuelta, se pusiera a cuatro patas y se arrimara al borde de la cama, aun tenía esa mirada de rabia y deseo por no tenerme en ese instante penetrándola, pero no la hice esperar mucho. Rápido enfilé mi verga a su coño de nuevo y rápido recuperé el ritmo de penetración y ella sus gemidos. Mientras la penetraba en esa postura empecé a acariciar su ano, pensaba que no me dejaría, pero más lejos de lo que cría, porque ella en un momento dado me indicó que la fuera presionando más fuerte en su ano. Así lo hice y pronto empezó a introducirse mi dedo. Me sorprendió la facilidad con la que entraba ese dedo en su ano, pronto empecé a introducir el segundo, mientras estaba con estas maniobras Pepa seguía gimiendo, pero mi ritmo no era tan intenso por estar centrado en dilatar su ano. Cuando conseguí que entraran los dos dedos y los mantuve en poco moviéndolos, la dije que iba a explorar su ano con mi verga. Pepa asintió y me dijo que con empezara con cierto cuidado, así empecé, despacio, primero el glande, empujaba despacio, lo introducía y lo sacaba, así esta notar que se había dilatado su ano, a continuación introducía en glande, pero no paraba ahí, continué empujando y emitía gemidos, mezclados con quejas de dolor pero ella misma empezó a recular para que terminara de meter toda la verga. Cuando conseguí meter toda la verga, en pocos empujones mi verga se deslizaba fácil por el ano, Pepa ya dejó de quejarse porque la hiciese daño y lo único que salía de su boca eran gemidos de placer. Para mí era la primera vez, para Pepa no y por los gemidos la gusta que la tomen por el culo. Mientras seguía bombeando, Pepa se acariciaba el clítoris y seguía gimiendo, esa situación me ponía de lo mas cachondo que jamás me había puesto. En un momento dado, volví a retirarme, volví a ponerla boca arriba, agarré un cojín lo puse debajo de su culo para alzarlo un poco, la subí las piernas, las dos sobre el mismo hombro y busqué de nuevo su ano, la penetré de nuevo y enseguida retomé el ritmo de penetración, su cara era maravillosa, viendo el gusto de la estaba provocando, viéndola sometida a mí, viendo como la gustaba todo lo que estaba haciéndola. A su vez mis piernas empezaron a templar, intentaba aguantar más sin llegar al orgasmo, ella cada vez se acariciaba con más fuerza el clítoris, la volvían pequeños espasmos, estiraba el cuello, cerraba los ojos y no dejaba de apretarse el coño con su mano, la otra la tenia agarrando las sabanas, mi aguante estaba llegando a su fin, notaba como me estaba llegando ese momento tan increíble de explotar dentro de una maravillosa amante, no estoy muy seguro pero Pepa consiguió su orgasmo veinte o treinta segundos antes, casi al unísono los dos gemimos fuerte, mi semen ya no quería permanecer dentro de mí y con varias explosiones increíbles de placer, dejé que se lo quedara. El esfuerzo hizo mella en mi y terminé tirado sobre ella besándola y diciendo que había sido mi mejor experiencia sexual con una gran mujer. Estuve tendido en su cama diez minutos apenas sin hablar recuperándome y gozando de la experiencia, cuando caí que tenía que regresar de nuevo a mi ciudad me puse en pie me vestí rápidamente y quedé con ella que todo esto teníamos que repetirlo.


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