no mas...

Por gabriel
Enviado el 01/08/2015, clasificado en Reflexiones
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Hace un par de semanas, mi abuela dejó de existir. A su entierro no fueron sus amigos y allegados, solo la familia cercana como su unica hija, sus nietos, sus bisnietos, el yerno y su pareja de 30 años con su hija.
Ella dejó en San juan a mucho de sus hermanos y sobrinos que algun dia la esperarian para verla despues de mucho tiempo. Ademas, porque ninguno de ellos vendrian para Buenos Aires.
Mi abuela no fue alguien importante para la sociedad, no dejó muchas marcas en su camino para que alguna persona le hiciera un homenaje. Solo trabajo en la mayoria de sus años para tener su propia casa junto a su pareja. Mi abuelo materno nunca lo conocí, segun mi madre me deseo la muerte antes de nacer tomando copas de vino. Por no estar de acuerdo con la pareja de su hija y no reconocer a su propio nieto, prefirió el alcohol como unico referente en su desidia. A los pocos años conoció a su pareja que tenia el mismo nombre que el hijo de Dios.
No obstante, el hijo de Dios tenia un oficio, este tipo ni sabia esa palabra. Mi abuela era capaz de hacer lo imposible para traernos algo cada vez que nos visitaba. En un tramo de su vida, se fue a vivir a Uruguay junto a Jesus. Recuerdo las cartas y postales que nos mandaba desde Canelones contando y siempre preguntando como estabamos.
Mi abuela no era ejemplo de nada, solo mostraba perseverancia en cada año. Segundina Fernandez fue un mujer comun y corriente como cualquiera. "Dina" solo queria un futuro prospero y que su esfuerzo sea lo mas reconocido posible para que su hija este orgullosa de ella.
Cada trabajo que conseguia sea por hora o por dia, se sentia agradecida para que parte de ese sueldo sea destino en un regalo para mi hermano o para mi.
Pero, tambien tuvo errores, escogió muy mal a su pareja de vida. Cuando la fui a visitar en su casa de Castelar en donde fui a ayudarla con la mudanza, veia que Jesus solo le importaba tener la comida y los mates a la tarde. Acumulaba basura en el fondo de la casa para algun dia venderla. Si bien tenia mas de 60 años, esa vida la mantenia durante 40 años. Se dedicaba a vender lo que sea y no duraba mas de un año en sus ventas.
Cuando fue al entierro, lo veia sentado en una silla plegable con un ramo de flores con cara de nada. Lo saludo y le doy el pesame y como su puta costumbre lo marca, me llena de preguntas si sentido. En ningun momento, me pregunto por los ultimos dias de mi abuela.
Cualquier persona imaginaria que se lamentaba o que podria llorar. El no, solo le faltaba el mate para completar la patetica escena de una espera inutil.
Me alejé para no pegarle, me aleje por respeto a la memoria de mi abuela. Tanto como fue su vida y los ultimos minutos, mi abuela Dina, no se merecia esto. Las consecuencias llevaron a llevarsela de este mundo.
Nunca te olvidaré, que descanses en paz abuela... ya no sufriras... no mas...


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