Radioactiva

Por Asula
Enviado el 17/08/2015, clasificado en Cuentos
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Un bonito día soleado, una buena canción, camino lentamente, el cielo es azul, no, azul no, está violeta, un suave violeta, las hojas caen de los arboles con la  paciencia de quien no quiere llegar a su destino, los rayos del sol se filtran entre las ramas de los árboles, una nueva canción, un nuevo ritmo, cierro los ojos doy un paso, la tierra  retumba bajo mis pies, se parten las calles, todos corren lejos de mí, y siento poder, corre por mis venas, ellos lo advierten y corren,  pero, no pueden huir, no tienen donde, estoy en todos lados, como una enredadera que abraza la tierra entera, a cada paso que doy  tiembla la tierra, me encuentro al lado de un sujeto, me teme, lo puedo sentir, lo veo en sus ojos, se paraliza,  respiro hondo y exhalo,  unos segundos después, se su boca  sale una mezcla de ramas, hojas y flores, parece desorientado, entra en pánico, su cuerpo comienza a transformarse, en poco tiempo deja de ser un humano para ser un hermoso árbol, satisfecha, sigo mi camino paciente, ahora soy consciente  de lo que puedo hacer y lo aprovecho. Todo cambia a mi paso,  no hay edificios, no hay carros , no hay personas, los pocos que quedan advierten su fatal destino, mi cuerpo también cambia,  soy hojas, soy flores, soy natural, puedo desplazarme rápido, llego a una pobre criatura, y al verme se paraliza, pero en un momento se recupera e intenta atacarme, pero es demasiado débil, lo miro a los ojos con firmeza y  de mi boca salen palaras que no controlo, pero que al fin y al cabo estaban dentro de mí: “welcome to the new age”  segundos después el humano es una hermosa margarita, suelto un suspiro, y repito para mis adentros la frase una vez más, estoy satisfecha, tengo el control, emerjo entre las nubes,  y me siento tranquila, como nunca antes, me siento radioactiva, miro a mi alrededor y soy feliz, pero todo cambia en un instante,  me precipito hacia el suelo, trato de evitarlo pero ahora no controlo nada, todo desaparece lentamente  grito desesperadamente, pero no hay nadie para oírme, los árboles se convierten en masas grises y blancas, los ríos desaparecen, las montañas se derrumban, mi visión queda opacada por una niebla densa, la niebla se va y no hay nada, nada!, cierro los ojos, todo se sume en la oscuridad, los abro y hay un niño corriendo con su pelota, freno bruscamente para no atropellarlo, hay un sonriente anciano a mi lado, sonríe dulcemente y me cuenta la diferencia de los niños de su tiempo y los de ahora, estoy desorientada, la canción ha terminado.


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