DÍAS IMPERFECTOS EN UNA CIUDAD CARÍSIMA (Primera parte)

Por luis c. torrico
Enviado el 19/08/2015, clasificado en Varios / otros
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DE LA SERIE: LOS RELATOS DE GUALDO

 

No voy a hablar del plan de robar porque salió mal, me senté junto a una tartamuda que se esforzaba en leer un tonto libro de trabalenguas toda la tarde, le sonaba el móvil pero no hacía caso, al parecer era más sorda que muda o más tonta que sorda, era insegura, cruzaba las piernas y cuando sentía que se las miraba, me miraba de reojo y descruzaba las piernas, era algo lerda para sacar el papel y el bolígrafo cuando quería tomar nota de algo que había intentado leer pero no podía,  no era capaz de hacer una nota grabada en su móvil aunque le hubiera resultado más sencillo, era tímida pero cuando miraba lo hacía con mucha desconfianza, casi desafiaba con la mirada, era necia, no se retiraba a pesar que le devolvía las miradas dirigidas a sus piernas, era antipática, le pregunte un par de cosas y nunca respondió, solo miraba, como no podía hablar bien parece que quería ladrar pero en realidad solo intentaba decir una palabra corta para decirlo todo.

 

Nervioso porque se ponía a buscar papel y bolígrafo toda atolondrada y torpe, quise prestarle mí móvil apretando el micrófono en la opción de notas, pero el sol daba en la pantalla y no podía ver claramente, y entonces pensé que todo era un presagio de un mal día en aquella ciudad tan cara, llena de gente antipática y mujeres como esta, que miran con desprecio, no responden cuando se les pregunta y hacen gala publica de sus defectos, y no me refiero solo a los defectos físicos.

 

El sol es terriblemente peligroso en una ciudad tan alta como esta, vine a contraer alergias que no puedo calmar porque no tengo una receta para surtir en una farmacia, y no tengo receta porque una consulta médica me sale sumamente cara y no puedo pagarla porque ya el dinero se me está agotando rápidamente. Y es que en esta ciudad, apenas uno cambia un billete el resto no le sirve para nada como no sea comprar unos dulces que además terminaran arruinando mi dentadura muy pronto.

 

Alimentarse de dulces en una ciudad tan cara con un sol tan vivo no es nada bueno, el calor es tan intenso que quema mis mejillas y me produce dolor en la cabeza, y en los ojos cuando miro a mi alrededor. Comenzando a planificar ya el día de mañana pienso que lo mejor es levantarse a las 4 de la mañana cuando el sol aún no ha salido, buena hora para comenzar a deambular por calles y avenidas mientras intento distraer el hambre, el único problema son mis zapatillas deportivas que ya están muy gastadas, tanto que al pisar ya siento el piso, y temo que en una de mis salidas se vaya a agujerear de algún lado de la planta, o se vaya a descoser de alguno de sus costados, entonces si estaré en problemas porque aparte de no poder pagar la reparación me quedare sin zapatos.

 

Continuara...

 

Quienes quieran leer el relato completo les invito a pasar por mi blog: http://literaturaapocrifa.blogspot.com/

 


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