El Robo que salió mal parte 2

Por Andres Son
Enviado el 29/08/2015, clasificado en Humor
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No estoy del todo seguro de cuánto tiempo exactamente paso, pero cuando recobre la conciencia me encontraba sentado en el piso y mis brazos elevados por sobre mi cabeza, atados con lo que considere, después de un breve análisis, unas cadenas excesivamente grandes. La habitación en la que me encontraba parecía más un depósito que otra cosa, había una gran cantidad de muebles y diferente tipos de cosas apiladas por todos lados. También tenía un gran y palpitante dolor de cabeza, el cual atribuía a estar relacionado con la reciente perdida de conocimiento que había sufrido. Uno de los hombres, el más viejo de ellos se encontraba de pie frente a mí.

-Francamente no estoy del todo seguro de que es lo que esperabas que pasara- dijo muy seriamente y negando con la cabeza. Yo no respondí, simplemente apreté los labios, para ser honesto, el tenia toda la razón del mundo.

-Tomate este tiempo para pensar en eso- dijo, se dio vuelta y se fue, dando un fuerte golpe con la puerta y dejándome solo.

Me quede en silencio meditando en que era exactamente lo que había salido mal. No me sentía bien, principalmente por el gran dolor de cabeza, no sabía que es lo que habían usado para golpearme, pero lo que haya sido, fue muy fuerte, la cabeza no dejaba de palpitarme, lo cual evitaba que lograra concentrarme en cualquier cosa, como por ejemplo lograr soltarme de mis ataduras, aunque viendo el tamaña que estas tenían, supuse que ni con todo mi poder mental, en mis momentos más saludables, podría haber solucionado ese problema.

Habían pasado cerca de una hora, por lo menos eso es lo que llegue a calcular, considerando que no tenia reloj, o cualquier otro tipo de forma de medir el tiempo, por desgracia mis captores no habían considerado importante ubicarme en algún lugar con un gran reloj de pared frente de mi, una pena realmente.

Se escucho un gran ruido, el cual reconocí como la puerta abriéndose, allí apareció uno de los hombres que había tenido el placer de conocer anteriormente muy brevemente. Traía con él a una joven, aparentemente inconsciente, entre sus brazos. La deposito en el suelo, a unos metros de mí, me ofreció una mirada bastante seria, lo cual me pareció algo desconcertante, después de todo no creía que nuestra relación haya evolucionado al punto de que el pueda llegar a sacar algún tipo de conclusión mala de mi persona, y luego se fue con el mismo gran sonido con el que entro.

La joven se notaba alta y con un cabello largo y rubio, estaba vestida con un vestido bastante corto de color azul. Estaba simplemente recostada, lo cual me pareció de lo mas discriminatorio, supuse que en un mundo justo ella estaría atada a mi lado, pero aparentemente para mis captores no creían en la igualdad de sexos. No se movía, y por unos momentos considere la posibilidad de que estuviera muerta, pensamiento que para ser honesto me perturbo bastante. Tal vez para esta gente el colocar un cuerpo sin vida en la misma habitación en la que mantenía a sus prisioneros era algún tipo de tortura psicológica, algo realmente morboso supongo. Estas personas se estaban volviendo cada vez mas malvadas.


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