Para ti, Estrella

Por Javier Garcia - Verdugo Sanchez
Enviado el 05/09/2015, clasificado en Poesía
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Es extraño este silencio en el que habito y que me habita,

el frío que me atrapa y que me escucha naufragar entre lamentos y sollozos,

el frío intenso, el frío sutil, me hace recordar, pensar en ti.

 

El día llueve gris, llueve sobre mi y me desintegro,

la vida me ha quebrado el corazón, lo ha partido en mil esquirlas,

los fragmentos de tu amor.

No soy ya el de entonces, vivo ahora en el vacío,

en el abismo, en la caída sin final.

 

Cierro los ojos y te veo caminar hacia lo lejos,

paso a paso a tu futuro, sin volver la vista atrás,

y yo sufro en mi silencio, parpadeando lentamente,

inmóvil en el tiempo, clavado en la esperanza.

 

¿Cuánto tiempo ha pasado?, un otoño y un invierno,

de mañanas sin tus besos, de noches sin abrazos,

despertando en la añoranza.

 

Momentos vanos y pueriles, que eran huecos y vacíos, de rutina y demasía.

Tiempo fugaz que pronto escapa, distanciando esos momentos,

como aquella casa que se encoge al alejarnos,

en un viaje sin retorno y sin destino,

y la casa se hace un punto en el paisaje,

un pequeño punto que se hace más pequeño y más pequeño,

un puntito.

 

Esos momentos escondidos, esos momentos que eran vanos,

son ahora riquezas y tesoros, de bellezas indecibles,

de preciosas ocasiones, de recuerdos intachables.

 

Los minúsculos momentos que se escapan en el tiempo,

exquisitos e imborrables, perdurando en la memoria,

perpetuando nuestras vidas, albergando la esperanza,

fue un ensueño ya vivido, un tiempo que se aleja para no volver jamás,

un tiempo ya vivido que jamás se olvidará.

 

Esa magia en tus palabras, que suenan dulces y frondosas,

en los minúsculos momentos, pinceladas de alegría en el tapiz de los recuerdos,

en ayeres que persisten a las nieblas del olvido,

remembranza en soledad, la soledad del recuerdo,

el silencio que se siente entre segundo y segundo,

la soledad que se llora entre latido y latido,

soledad de un ahora y de un mañana, en la hondura del vacío,

el vacío del amor, entre sollozos del alma.

 

Los párpados me pesan, inundados por las penas,

voy a soñar y a deshacerme, en el sueño de tu esencia,

con tus besos, tus abrazos, tu presencia,

tus caricias, tus susurros y tu amor.

 

Creo en ti, sin distancias, sin ausencias,

con pequeñas alegrías, arreglándonos las almas con abrazos y con besos.

 

Y se rompe ahora ese sueño, brota en mi la realidad,

la soledad que arrastra el viento, que camina con el frío.

 

Quiero ser tu compañero, sólo pienso en que te amo,

en la soledad me desespero, y te espero, y te espero,

deseando ese momento en que fundamos nuestros cuerpos.

 

Y cuando mañana sea otro día, será uno menos de encontrarte en mi camino,

y repetir lo que vivimos, lo que vivo yo en en mis sueños,

lo que sueñas en los tuyos, ¿quién sueña con tus sueños?,

el amor que nos espera, nuestro amor, nuestro destino.


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