El Dr. Steinberg

Por Zaxerak
Enviado el 01/01/2012, clasificado en Intriga / suspense
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Steinberg se encuentra rotulado en una puerta de cristal de un local. En el fondo de la sala hay ubicada una mesa vieja de despacho con un hombre calvo arrugado, sentado detrás de ella en una silla no más vetusta que él. Con las piernas cruzadas y conversando por teléfono. Me pregunto porqué está desnudo. Parece una viñeta de Ralf König. A mi me daría frío; no es que Barcelona sea Siberia, pero hay que tener criterio, ahí queda dicho.

Como no tenía nada más que hacer, decido entrar. En el momento en que pongo los pies en el parquet viejo de madera gastado termina su conversa y me ordena que me acerque. Sin levantarse me invita unilateralmente a desnudarme y ponerme panza arriba, y lo hago. En seguida empiezo, me comenta. Le digo que sólo he entrado a curiosear y saber a qué se dedicaba. -si claro eso dicen todos- Steinberg contesta y sigue -Le voy a decir unas cuantas cosas: No soy alemán y sí, argentino de genética. Añadiré otro dato relevante. Está atraído sexualmente por mí. ¿Soy bueno, eh? aunque no lo reconozca, pero tranquilo lo compadezco en mis sueños. Personas feas, creídas  como usted hay a montones. Lo comprendo perfectamente y no diga nada, aunque no se lo crea. Usted intenta pasar desapercibido tanto como puede; habla lo justo; come lo justo; se ducha lo justo y por eso no se acerque demasiado; pero no hay manera, se cree el centro del universo. Con sólo mirarlo me dado cuenta que tiene problemas: está hipotecado; tiene hijos; mañana perderá el trabajo, por si no lo sabía; su mujer le pone los cuernos; y sus padres se acaban de morir. Quiere rotundamente encontrar consuelo conmigo. Desgraciadamente no doy. La realidad es diferente. Sois vosotros que me la dais: “la clientela”. Sufro de parloteo incontinente y me servís de muro de lamentaciones. Como os estiráis en el suelo no os veo la cara y siempre es de agradecer. Tengo la sensación que dormís y puedo expresarme con naturalidad. Fijaos, no habéis dicho nada en un buen rato, y ya me siento mejor. Pero no perdamos más el tiempo. Has venido  y eso es lo importante. Tienes que saber que ahora viene cuando te mato. Es el precio por mi servicio.


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