El día que todo cambió en mi hogar. Parte: 1

Por Gambit.
Enviado el 19/09/2015, clasificado en Ciencia ficción
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Nos hallábamos en el primer día de la primera semana del mes, día de Mastuza. Todos se reunieron de manera alegre y amistosa, (¡típico de los afables enceladianos!). Si otras razas gozaran del privilegio de conocer aquel festival, quedarían anonadados.

Decoraciones por todos lados, músicos tocando sinfonías gratas para el oído, espectáculos en vivo, y finalmente, una bella y aparentemente interminable armonía. También se hacen una gran variedad de concursos.

Por mi parte, siempre me pareció más agradable admirarlo todo desde una considerable distancia. No porque no me agradara el día, es solo que siempre me he considerado un hombre bastante reservado, (mas sin embargo en estos tiempos yo quizá no era un "hombre", más bien un adolescente).

Me encontraba leyendo acerca del tema que siempre me intereso desde el día de mi origen, la vida fuera de nuestro acuático ecosistema, vivimos dentro de una enorme bola de agua. Respiramos agua todos los días de nuestras vidas. Nuestro hogar es el agua, mas allá, no sabemos que pueda pasar. ¿Estamos solos?, ¿Sera posible que existan seres vivos capaces de sobrevivir fuera del agua?, este tipo de preguntas siempre me llamaron la atención.

Ahora vayamos al grano. La razón por la que escribo estas palabras. Resulta que algo sucedió ese día, algo que nadie esperaba, mucho menos en plena noche de Mastuza.

Una especie de criatura, aproximadamente el doble de la altura promedio, con lo que lucían como tentáculos en su inusual cuerpo, apareció entre nosotros, su aspecto extraterrestre era imposible de ocultar.
Oí gritos, nuestra comunidad sonaba aterrorizada ante el inesperado visitante. Toda celebración termino, todos corrían hacia sus respectivas casas. Huyendo del misterioso personaje.

—¿Pero qué sucede? —Pregunte asustado a mi padre.

—No tengo idea, pero nada bueno al parecer. Saldré a echar un vistazo, por ningún motivo me sigas. —Respondió con un tono frio y serio.

Uno nunca puede pelear contra la curiosidad que sentimos cuando somos jóvenes. Decidí que de la manera más sigilosa posible seguiría a mi padre. Algo no está bien y puedo sentirlo, necesito saber que está pasando.

Seguí a mi padre con el paso mas prudente admisible. No los aburriré con muchos detalles, he iré directo al punto. Lo vi, un ser de una altura impresionante, de aspecto calamardesco. Imaginaba que mi perplejidad no podría ponerse peor, que equivocado estaba. La monstruosa criatura miro hacia un lado, y luego al otro.

—¡ENCÉLADO, PRESTA ATENCION A MIS PALABRAS! —Gritó con un tono de voz que hizo que mi corazón dejara de latir unos instantes.


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