La librería (parte 1)

Por Jose Maria Duque
Enviado el 09/10/2015, clasificado en Adultos / eróticos
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Era una tarde de abril, la lluvia acompañaba desde la primera hora de la mañana, las calles estaban vacías y la poca gente que había en la calle pasaban corriendo por la puerta de la librería de José, la sorpresa del librero fue cuando se abrió la puerta de su negocio y entro una chica de unos 30 años.

- buenas tardes, por decir algo (dijo el dependiente)

- hola, está lloviendo mucho. Que suerte he tenido de ver una librería, (contesto la chica)

- diga usted en que puedo ayudarla.

- estoy buscando un libro y no lo encuentro por ningún lado.

- dígame el nombre y lo buscamos a ver si se puede conseguir.

- el nombre no se lo puedo decir, no lo sé, si no recuerdo mal era teoría y práctica para principiantes sobre cuerdas y nudos o algo así. (La chica enrojeció sus mejillas)

- no me suena, ¿sobre nudos marineros? , un minuto voy a ver que tienen los almacenes.

José, (el dependiente) abrió una página de la web y tecleo el título del libro. Como iniciarse en el mundo bomdage , principios , nudos, y cuerdas.

- no  aparece ningún libro con esas indicaciones. (Dijo José)

- no pasa nada ya lo buscare por otro sitio a ver si me acuerdo bien del título.

- tranquila. Voy a buscar mas a ver si encuentro algo, mientras que deja de llover puedes dar un vistazo a los libros, yo no voy a permitir que una chica como tú se quede sin su principio practicó de cuerdas y nudos

  El librero hacia como si estuviera tecleando algo en el ordenador mientras miraba a la chica. En el instante que el hombre miraba a la chica un enorme rayo ilumino la calle, acompañado inmediatamente de un fuerte trueno, todas las luces se apagaron de golpe y el cierre eléctrico de la librería empezaron a bajar.

- por dios, que mala suerte. El cierre se cierra  automáticamente cuando se corta la luz y no se puede abrir hasta q no vuelva. (Dijo el dependiente)

- tranquilo de todas formas no tengo prisa ninguna, nadie me espera.

- si quieres pasa a la trastienda allí tengo alguna velas y te puedes sentar, un segundo, no te muevas voy a encenderlas y traigo una para iluminarte.

El dependiente abrió una puerta situada detrás de el, ayudándose con la luz del móvil. Salió escasamente un minuto después con una vela encendida en su mano derecha y la mano izquierda detrás de la espalda.

- ya está. (Dijo el librero)

- que rápido, como si lo hubiese preparado de ante mano usted.

- nunca se sabe que puede pasar, hay q estar preparado.

 El dependiente la invito a que pasara a la trastienda. Pero cuando la chica se dirigía a la trastienda el hombre la ordeno que se detuviera.

 - un momento señorita. ¿No sería este el libro q buscaba?

Y sacando la mano que tenía escondida le entrego un libro

A la chica.

La chica enrojeció rápidamente y asistió con la cabeza.

 - tranquila no te hubiera invitado a entrar a la trastienda si no tuviera seguro de q no te ibas a justar lo q tengo en ella. (Dijo José intentando tranquilizar a la chica) ,pasa por favor no tengas vergüenza , a mí también me gustan las cuerdas.

La chica entro, era una habitación negra iluminada por la luz de una cantidad enormes de velas colocadas en el suelo en fila al lado de una de sus paredes.

 - es precioso (exclamo la chica)) ¿pero cómo ha encendido todas estas velas en tan poco tiempo?

- magia, no seas tímida toma asiento y dale un vistazo al libro. Es para ti yo ya no lo necesito y no sé a quién dárselo.

- gracias yo se lo pago.

- es un regalo por la broma de los nudos marinero. La chica se sentó en una de las sillas que había alrededor de la pequeña mesa, el hombre se sentó en frente de ella y la pregunto:

- perdona yo me llamo José, ¿el de usted es?

- Mariana

Mariana no enrojeció esta vez. Se sentía bien en la pequeña trastienda, mientras Mariana leía José solo miraba la sutil sonrisa que se dibujaba de los labios de la chica.

JOSE ROMPIO EL SILINCIO:

- si quieres preguntar algo no lo dudes.

- tengo muchas. No se ni por dónde empezar,

- lo primero es que te quede muy claro los puntos donde no se puede presionar, en la 15 hoja vienen muy bien detallados.

Mariana busco la 15 hoja y estuvo examinándola al detalle. José la indicaba paso a paso ,aunque en ningún momento siguió el orden del libro para nada .

1- punto vitales (donde no se debe atar y menos presionar)

2- materia de seguridad (por si hay que cortar las cuerdas de urgencia)

3- tipos de cuerdas y como conservarlas.

4-nudos y uniones de cuerda

Así estuvieron más de una hora hablando. José la cogió de la mano la miro a los ojos y la digo:

-¿te gusta atar o que te aten?

- que me aten. Soy algo sumisa

 José cerro el libro y la muy seriamente la dijo….

 -nunca, nunca debes perder  la capacidad de desatar las cuerdas tu sola.

- entiendo, ¿por q no me enseñas algo más?

- ¿te parece poco la charla que te he metido?.

- te hablo en serio,  seguro tienes cuerdas en algún lado,  una clase práctica después de la teoría. Sin sexo que quede claro y sin pasarte.

- tranquila. Pero la ropa que llevas no es muy adecuada,  la falda y el jersey no dejan muchas posibilidades.

- usted encargase de las cuerdas, que de la ropa me encargo yo.

 Mariana se levantó de la silla y sin parpadear se quitó el jersey y la falda, solo se quedó con los zapatos de color negro unas medias que la llegaban pon encima de las rodillas y con un sujetador del mismo color que las medias y los zapatos.  Agacho su cabeza  mirándose y comento  burlonamente

 - ya sabía yo que se me olvidaba algo.

José se apresuró a levantarse de la silla para no demostrar su asombro ante mariana,  pero las piernas le vibraron y tuvo que apoyase en la mesa ligeramente para no caer.  Cogió una cuerda de 10 metros aproximadamente unió sus dos extremos y se situó delante de mariana, Puso el centro de la cuerda en la espalda de la chica a la altura del pecho rodeando estos por arriba y por debajo después de unir la cuerda en su espalda subió hasta su cuello para bajar y hacer un nudo en las cuerdas q estaban entre las tetas de la chica estuvo trabajando más de 15 minutos las cuerdas pasaban por cada curva de la chica. Pero realmente José no podía de dejar de pensar. ( SOLO PODIA PENSAR EN LAS COSAS PARES DE LAS CHICA.  SUS OJOS.  SUS OREJAS.  SUS LABIOS.  SUS PECHOS.  RECORRÍA CADA CENTÍMETRO DE SU CUERPO  CON SU MIRADA.  DESEABA QUE ESE MOMENTO NO TERMINARA JAMAS.  QUERÍA QUE EL TIEMPO SE PARASE.  SOLO QUERÍA BESARLA. SOLO ESO. NADA MAS QUE UN SIEMPRE BESO.


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