el regalo de Maria 2 parte reeditado

Por Jose Maria Duque
Enviado el 18/10/2015, clasificado en Adultos / eróticos
2433 visitas

Marcar como favorito
Relato patrocinado por:
MiPlacer.es - tienda erótica orientada a la sexualidad femenina
Envíos rápidos y discreto a España Peninsular. Asesoramiento, buenos precios. Compra con seguridad y confianza.

La puerta se volvió a abrir y entraron los tres hombres, los dos clientes que supuestamente salieron por la puerta de emergencia y el camarero. Uno de ellos llevaba una silla alta de las típicas que se ponen en la barra de los bares, otro una cámara digital de vídeo. Y el tercero se acercó a la chica agarrándola de una mano la puso una especie de muñequera de cuero en su muñeca después realizo la misma operación con la otra mano, y en sus tobillos igual, estas muñequera tenían cada una un mosquetón, la chica sabía que sus fantasías se iban a hacer realidad y no podía hacer nada por evitarlo, María escucho hablar a los tres hombres, uno decía a los otros dos que la colocasen en el centro de la habitación, encima del sumidero, dos hombres la cogieron y la movieron escasamente un metro y la abrieron las piernas ordenándola que no se moviera.

El tercer hombre encendió la cámara y empezó a grabar. Los hombres cogieron un brazo cada uno de la chica elevándolos y enganchando estos con ayuda de los mosquetones a unas cadenas. Uno de ellos metió un dedo por el culo de la chica, esta cerro inmediatamente las piernas, pero el hombre realizo tanta fuerza para meterlo hasta tocar la vagina de la chica que esta no pudo evitar volver a abrir la pierna y mear toda la cerveza que había bebido, uno de los hombre se río mientras cometo:

 

- Como lo sabía que la zorra no iba a aguantar sin mearse encima, menos mal que la hemos vaciado antes de empezar.

 

El hombre seguía con el dedo dentro del culo de María y cuando esta dejo de orinar presionó el dedo y con un pequeño movimiento de este la chica volvió a mear, las risas y los comentarios del otro hombres eran cada vez mas humillantes, pero el hombre de la cámara abrigo a este a callarse y le recordó que el cliente había dicho máximo respeto, por fin salió el dedo de dentro de la chica y el hombre que había hechos los comentarios inadecuados saco un rollo de cinta americana poniéndose detrás de María, hizo que las manos de la chica sujetaran las cadenas y con la cinta enrollo las manos sin que estas pudieran soltar las cadenas.

 

- Puta te voy a dar lo que te mereces y estos dos maricones no podrán hacer nada para evitarlo. (Susurró este al oído de la chica en un todo de ofensivo)

 

Los dos hombres cogieron una pierna de la chica cada uno, separándolas lo mas posible engancharon los mosquetones de las tobilleras a unas cadenas.

 

El hombre que metió el dedo en el culo de la chica salió tranquilamente de la habitación, el hombre mal educado por ponerle nombre, se coloco entre las piernas de la chica y empezó a tocarla el coño muy suavemente mientras la miraba haciendo gestos con su lengua, María había imaginado muchas veces esa misma situación, era idéntica a las de sus fantasías, pero con la diferencia biológica de que cuando se la imaginaba su coño se humedecía e incluso mas de una vez se había corrido con sus fantasía, pero ahora que estaba sucediendo de verdad estaba totalmente seca y en vez de dilatarse sus músculos intentaban cerrar su vagina, el hombre de la cámara sin dejar de grabar se colocó al lado de la chica. El hombre dejo de hacer muecas a la chica, y mientras tocaba el coño de esta se estaba desabrochando el pantalón con mucho disimulo, sin que el otro hombre se diese cuenta, rápidamente se bajó los pantalones y cogió a la chica de las caderas intento meter su polla en el coño de la chica, pero el otro hambre tiro la cámara y empujando a este, empezó una discusión y un forcejeo, rápidamente el hombre que estaba en el bar entro a oír la discusión. Y exclamo, A ver a los dos hombres pegándose y uno de ellos con los pantalones bajados:

 

- Sabía que este carbón nos judía el trabajo.

 

Inmediatamente el hombre ayudo a inmovilizarlo, le agarraron sacándole de la habitación. No tardo el camarero en volver a entrar y rápidamente descolgó las piernas de la chica mientras murmuraba enfadado:

 

-Menudo cabrón, con lo que necesitábamos el dinero del video, ya lo decía yo que esto no era lo nuestro.

 

Se fue rápidamente hacia la puerta, pero la voz asustada de María hizo detenerse.

 

-por favor espere. (Dijo la chica)

-tranquila, no somos asesinos ni violadores.(respondió el hombre)

 

-no se valla, por favor.

 

-tranquila, no te preocupes enseguida vuelvo, voy a hablar con el cabrón este.

 

Pasaron mas de 10 minutos hasta que volvieron a entrar los dos hombres en la habitación ya muchos mas tranquilos. Uno llevaba el abrigo y el bolso de la chica y el otro acerco la banqueta hasta donde estaba esta, la desengancharon de las cadenas y quitando la cinta americana de sus manos la ayudaron a sentarse, uno de ellos le puso el abrigo por encima para tapar su desnudez y le dio el bolso.

 

-Mire señorita, (empezó a hablar el camarero) a nosotros nos ofrecieron un dinero para gravar un video con una serie de instrucciones, en la que usted no sufriría daño alguno, el cliente nos dijo que usted estaba de acuerdo, que deseaba hacerlo, pero que era una sorpresa.

 

- para nosotros no era nada fácil, pero nos venía muy bien esa suma de dinero, con esto de la crisis el bar no da para mucho.

 

María hizo una mueca con los labios y no tardo en decir a esos dos extraños

 

-Hagamos ese video. Ustedes necesitan el dinero y en cierto modo me han defendido.

 

-Pero la cámara se ha fastidiado (dijo el camarero mientras recogía esta del suelo)

 

-No pasa nada se hace con mi móvil y luego pasamos el video a un CD o una tarjeta SD(respondió la chica)

 

- Esta usted segura ( dijeron a la vez los dos hombres, mirándola fijamente.

 

-Estoy muy segura, pero luego posiblemente tenga que hacerme a mi otro trabajo.

 

-Se lo haremos y le aplicaremos un buen descuento ( dijo el camarero)

La chica se levantó de la banqueta. Se quito el abrigo y se dirigió a la puerta donde dejo el abrigo saco el teléfono del bolso, puso el bolso encima del abrigo y volvió donde estaban los dos hombres mirándose mutuamente con cara de asombro y alivio a la vez. La chica se sentó otra vez en la banqueta y hablaron los tres de lo que iban a hacer.

Al cabo de un cuarto de hora el camarero empezó a grabar con el teléfono mientras que el otro hombre sujetaba las manos a las cadenas, después abrió las piernas de la chica y las puso encima de sus hombros, dándose la vuelta enganchan el mosquetón de una de las tobilleras a una cadena, cuando esta estaba enganchada separo la otra pierna hasta llegar a otra cadena, esta vez el cuerpo de la chica estaba apoyado en la banqueta. Haciendo mucho más cómoda la posición de la chica.

 


Compartir el relato

Denunciar relato

Comentarios

COMENTAR

(No se hará publico)
Seguridad:
Indica el resultado correcto

Por favor, se respetuoso con tus comentarios, no insultes ni agravies.

Buscador

Ellas buscan... MiPlacer.es
TvReceas - Videos de recetas de cocina Haz tu donativo a cortorelatos.com