el regalo de Maria 5 parte reeditado

Por Jose Maria Duque
Enviado el 18/10/2015, clasificado en Adultos / eróticos
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-Ya hemos llegado. (Dijo José, rompiendo el trance de la chica)

 

-¿te espera tu mujer en casa? (preguntó ella)

 

-No, vivo solo.

 

-Pues no seas estúpido y aparca el coche, ¿no querrás dejarlo toda la noche en doble fila?.

 

El hombre no duro en obedecer como un corderito.

María abrió la puerta de su vivienda y le invito a que se pusiera cómodo mientras que ella colgaba su bolso y se quitaba el abrigo quedándose desnuda , se dirigió a José empezando a desnudarle sin mediar palabra. La chica se puso de rodillas y metió el pene en su boca, María noto como se endurecía y presiono muy ligeramente la polla con los dientes haciéndole la felación con los dientes, la chica empezó a ponerse de pie poco a poco pasando su lengua desde el pene hasta la boca de José, para terminar besando sus labios. El hombre acariciaba su cadera con mucha suavidad, María se dio la vuelta empujando su culo contra la polla, y muy sumisamente dijo:

 

 -Aprovechemos ahora que esta aun abierto.

 

Y poniéndose con los brazos apoyados en la mesa y abriendo sus piernas, se colocó a cuatro patas, el hombre no tardó mucho en penetrar con su miembro el ano de María.

 

Este empezó a azotar las nalgas de la chica con ligeros azotes, sus movimientos eran cada vez más rápidos y fuertes, la agarro del pelo tirando de el hasta que la espalda de la chica quedo pegada a su pecho sin que su miembro saliera del ano de la chica, agarro con sus manos los senos de María apretándolos fuerte mientras la penetraba bruscamente.

 

-¿Asín?, ¿te gusta zorra?

 

- Sí, sí, mas, dame más, no pares, no pares por favor, más fuerte, sigue.

 

José bajo unas de sus manos al coño de la chica y a la vez que lo acariciaba con suavidad, empujaba el cuerpo de ella contra el suyo, intentando fundir los dos cuerpos en uno solo, no tardo en sentir como la eyaculación de la chica salía rápidamente mientras que la chica daba un gran gemido de placer, el apretó su miembro y eyaculo dentro de la chica mientras esta gemía.

 

-dios mío, nunca había sentido nada igual. (Dijo ella)

 

El hombre sin dejar de agarrar a la chica y con su pene introducido aun en el ano, dejo caerse en el sofá arrastrando a la chica encima de él. Ella coloco su cabeza en el cuello del hombre y le agarro las manos obligándole a que la abrazara.

 

   -Eres fantástica. (Dijo el)

 

   -Espera a ver como terminamos la noche y luego opinas.

 

   -Está bien. (Dijo el, aunque dudo si podría dar la talla)

 

No pasaron más de 10 minutos cuando la chica se levantó para cambiar de posición y sentarse encima de José, mirándole a la cara, junto sus labios a los del hombre, se besaron como una verdadera pareja de enamorados, acariciándose mutuamente, el se cebó con el cuello de la chica, ella estaba empezando a sentir como el pene el hombre empezaba de nuevo a ponerse duro.

 

   -llévame a la cama, Por favor. (Dijo la chica agarrándose al cuello de el).

 

El hombre se levantó del sofá colocando sus manos en las nalgas de la chica, ella abrazo las caderas de el con sus piernas y le indico donde estaba la habitación, cuando pasaron por la puerta del baño ella sujeto el marco de la puerta deteniendo al hombre, la chica le comento al oído que había cambiado de opinión y quería darse una ducha antes de ir a la cama, se descolgó del hombre y cogiéndole de la mano lo metió directamente en la ducha, era una ducha de 1,20 metros de larga por 0.90 de ancha, abrió de golpe el agua fría, lo que obligó a José a retirarse de debajo del agua, mientras su pene se encogía por la impresión.

 

-Me había parecido más grande (comento María en un tono burlón, mientras regulaba la temperatura abriendo el grifo del agua caliente).

 

-¡Lo que me extraña que no se halla escondido de todo!(contesto el)

 

María cogió un bote de gel y empezó a enjabonar con sus manos el cuerpo del hombre, haciendo más hincapié en el ano de este, mientras acariciaba suavemente el culo del hombre, el rostro de María empezó a cambiar, sus labios se torcieron hacia abajo y sus ojos se juntaron ligeramente dando una expresión de enfado en su rostro.

 

El hombre estaba disfrutando de esa sensación placentera, con sus manos apoyadas en la pared, mientras que ella le daba aquel maravilloso masaje. José no podía ver la cara de María, no podía imaginar que aquella maravillosa chica estaba cambiando, su pene estaba erecto cuando la chica introdujo la primera falange del dedo índice en el ano del hombre.

 

-¿te gusta? (pregunto ella acercando sus labios a oído del hombre con un tono muy dulce)

 

-si no se mete mas no es desagradable. (Respondió el)

 

Quizás esas palabras enfurecieron más a María que empezó a besar la oreja del hombre mientras saco el dedo del ano, acariciaba el ano de este con los dedos de su mano derecha mientras que con la izquierda agarro suavemente los testículos.

 

No tardo el hombre en pegar un fuerte grito de dolor, sus piernas cedieron cayendo de rodillas en la ducha, el agua de la ducha se teñía de marrón y rojo, María estaba agachada detrás de el, tenía agarrado con fuerza sus testículos mientras mordía con fuerza su oreja y la mano derecha estaba llena de mierda y sangre, es fácil suponer que había pasado, en el rostro de la chica se refregaba ahora odio, era un rostro desencajado, con una expresión terrorífica, la belleza de María había desaparecido. El hombre no podía moverse ni gesticula palabra, María con la tranquilidad de un psicópata y con el hombre de rodillas a su lado término de ducharse, se secó tranquilamente con una toalla, salió del baño desnuda para entrar a los pocos segundos con una cuerda, una típica cuerda verde de las que se utilizan para colgar la ropa.

 

-  Lo siento cariño, esto no era lo que había pensado para ti, realmente lo siento. (dijo María mientras agarrándole con fuerza de los peles le obligó a levantarse)

 

-  Joder, me has roto el culo, ¿joder que has hecho?.

 

-  Tranquilo ya paso, relájate, ya termino. (le decía mientras que colocaba las manos del hombre en la espada para atarle)

 

-  ¡Qué haces, suéltame, estás loca!

 

-  tranquilo cielo, relájate.(le dijo mientras terminaba de atarle las manos)

 

María termino duchando a José muy tranquilamente, sin parar de decirle que lo quería y amaba, continuamente como una grabación.

 

-te quiero mucho, te amo, te quiero mucho, te amo, te quiero mucho, te amo????.

 

El dolor de los testículos fue pasando aunque no se diese cuenta por el inmenso dolor que sentía en su ano. María no paraba de repetir aquellas palabras continuamente mientras le saco de la ducha tirando de su cabello, ni se molestó en secarle directamente le llevo a la cama donde lo tumbo poca abajo, ella se tumbó encima de su cuerpo mojado con sus piernas abiertas y se durmió repitiendo continuamente aquellas palabras que estuvieron a punto de volver loco al hombre.

 

 


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