el regalo de Maria 6 parte reeditado

Por Jose Maria Duque
Enviado el 18/10/2015, clasificado en Adultos / eróticos
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La luz de sol empezaba a entrar por la ventana, ella despertó encima del hombre, de su cara había desaparecido aquella expresión sádica, desato las manos del hombre y empezó a despertarle muy suavemente mientras que besaba su cuello y le decía al oído muy dulcemente:

 

Mi amor, ya es de día, date la vuelta cielo. Hay que trabajar.

 

El hombre entre dormido y despierto a la vez obedeció las suplicas de María, la cual no tardo en coger sus brazos y antes de que despertara del todo lo ato al cabecero de la cama. María se sentó encima de él, frotando su coño en su miembro, intentado que este se pusiera erecto. El hombre miro a María a la cara, era de nuevo ella, su dulzura se podía ver en sus ojos de nuevo, a pesar del dolor que aun tenia José en su culo, a notar que María se corría frotándose con su pene, empezó a ponérsele la polla dura, lo que aprovecho María para meterse la polla en su coño humedecido, con sus manos en el pecho del hombre empezó a cabalgar sobre él. María no pudo evitar los pedos vaginales antes de volverse a correr, María dejo caer su cabeza en el pecho, besándolo y pegándole pequeños mordiscos en los pezones fue bajando lamiendo el recorrido del pecho hasta los testículos con su lengua, lamio los testículos del hombre como si fuese una gata, para terminar metiéndose la polla en la boca y chuparla, en barias ocasiones se la metió tan adentro que no pudo evitar las arcadas, no la importada nada más que el hombre se corriese en su boca quería sentir la eyaculación de su amado en su boca, cada vez era mucho más rápida y más violenta chupándola, José no podía explicarse cómo podía haberse puesto cachondo después de que María literalmente le rompiera el culo aquella noche, se había creado una relación masoquista entre los dos, José dejo de pensar en todo para concentrase en lo que hacía María, no tardo en correrse en la boca de la chica, María llego a meterse los testículos en la boca mientras el hombre eyaculaba en su boca , obligándose a ella misma a tragarse el esperma del hombre, aquel acto sexual se podía considerar una autoviolación.

 

 

 

 

 

María coloco su cabeza en el centro del pecho del hombre de nuevo y con sus manos acariciándole los brazos.

 

- tranquilo, ahora te desato, no te preocupes no soy una violadora ni una asesina. (Le dijo, con un tono muy dulce).

 

- tengo los brazos dormidos cielo.

 

María se colocó con su coño en la boca de José y desato las cuerdas que sujetaban las manos al cabecero, cogiéndolas y poniéndoselas en la cadera empezó a moverse insinuando a que la comiera el coño, José no duro en sacar su lengua y buscar el clítoris, María apoyo sus manos en el cabecero de la cama mientras la comía el coño, la chica sin correrse se levantó de la cama bruscamente, pidiendo a José que se diera la vuelta para ver si tenía el ano dañado, este obedeció sin hacer comentario.

 

La chica separo los glúteos del hombre, dejando visible el ano del hombre que estaba ligeramente abierto, dándole un azote en uno de sus glúteos comento:

 

-Gracias a dios que tengo la mano pequeña, no tendrás problemas de estreñimiento esta semana.

 

-Estas muy graciosa esta mañana, (contesto el con un tono seco).

 

-No te enfades cariño (dijo María dándole un beso en el ano). ? y ahora a levantarse, que es el día de Reyes y quiero mi regalo.

 

Esas palabras asustaban al hombre, con lo poco que la conocía sabía que algo se estaba cociendo en su cabeza, pero no se atrevió a preguntar, no fuera que se enfadase.

 

María salió de la habitación para meterse en el cuarto de baño, José se quedó en la cama sentado pensando en aquella extraña relación. No pasaron más de diez minutos cuando un grito salió del cuarto de baño llamando a José. José se levantó dirigiéndose al baño, cuando entro se encontró a María dentro de la ducha.

 

 -Vamos cielo date una ducha con migo, no me tengas miedo que esta vez te toca a ti enjabonarme.

 

José obedeció, cogió el gel de baño y empezó a enjabonar a María. Mientras enjabonaba el cuerpo de ella no pudo evitar que su miembro se pusiera duro de nuevo, agarró los pechos de María con fuerza mientras que con su cuerpo la empujo debajo del agua que caía de la ducha, María tuvo que apoyar sus manos en la pared para no chocar con ella, José intento meter su miembro en el ano de María, que se resistía a abrir sus piernas impidiendo que este lograra su objetivo.

 

- ¡Ábrete de piernas! ( dijo José con cierto tono de enfado)

 

-No me apetece, estate quieto y guarda fuerza para esta tarde.

 

- ¡Coño! Que te abras puta (insistió el mientras que la agarro del pelo)

 

La chica intento darse la vuelta para obligar al hombre que se estuviera quieto, pero él lo impidió empujándola contra la pared con más fuerza. Él no conseguía meter su polla en el culo de la chica debido a la resistencia de ella, la chica a notar que él se estaba cansando abrió sus piernas y dejo de hacer fuerza para cerrar su ano, por fin la polla entro bruscamente en el culo de la chica, un fuerte gemido salió de la chica.

 

-Ahora te vas a enterar de quien manda aquí, puta. Vas a saber lo que es un hombre de verdad.

 

 A María le encantaba la violencia con la que estaba siendo follada,

 

 -Eres un maricón, ni siquiera sabes follar bien. (dijo ella entre gemidos, intentando enfurecer al hombre) ?te recuerdo quien te rompió el culo, seguro que estas deseando que lo repita de nuevo. ! MARICON!, !CABRON!

 

Las envestidas del hombre eran cada vez más fuertes y rápidas. María se dio cuenta que sus comentarios le enfurecían y eso le gustaba, entre gemido y gemido la chica intentaba enfurecer más al hombre con comentarios despreciativos a su virilidad, no tardo en oírse un fuerte azote en la nalga de María. El sin parar de follarla y azotarla con la otra mano agarrada del pelo de ella, para tirar de su cabeza hacia atrás diciéndola:

 

 -Puta, eres una zorra, te voy a destrozar el culo, aquí mando yo, zorra, ¿lo entiendes?, ¡contesta puta!. ¿Quién manda aquí?, di puta asquerosa.

 

- Mando yo, solo yo, ¡MARICON! (contesto ella, intentando no mostrar el placer en su voz)

 

-PUTA ZORRA (grito el aumentando la intensidad de los azotes)

 

- ¡MARICON DE MIERDA! (grito ella sin poder evitar un gemido de puro placer), será mejor que cuando termines no me pueda ni mover, porque pienso apretarte los huevos hasta que hables como el mayor de los Bee Gees.

 

El hombre no pudo evitar que de su boca saliera una sonrisa. Paro de envestirla, de azotarla y la soltó el pelo, empujar su polla dentro de ella para correrse mientras que la agarro los pechos y los apretó, apretó los seños con tanta fuerza que los dedos quedaron marcados en ellos.

 

 


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