Haciendo el amor con mi querido profesor.

Por veclinchten
Enviado el 28/10/2015, clasificado en Adultos / eróticos
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Llevo dos horas esperando a Víctor, me he puesto el pijama y estoy ‘’mirando’’ cualquier cosa en la tv, ‘’ya no va a venir´´ me repito mentalmente ‘’no pierdas el tiempo Vec’’… Decido irme a dormir y me dispongo a subir las escaleras cuando entra un mensaje a mi movil –Ábreme linda, estoy en la puerta.- Es Víctor y mi corazón comienza a latir a mil por horas y salgo disparada a la puerta.
-Hola profe, digo Víctor. Digo totalmente ruborizada.
-Hola linda –Dice con una sonrisa maravillosa mientras pasa su dedo índice por el borde de mi cara. -Te quedan lindas las coletas.
Jamás estoy presentable si llevo coletas. –Pasa, hace frío. Él entra y yo cierro la puerta mientras le indico donde está el sofá, nos sentamos y conversamos –Creí que ya no vendrías.
-Jamás te habría dejado esperando nena… Te necesitaba, pero tuve problemas en casa, mi mujer, amenaza con llevase a nuestro hijo y otros problemas con los que no te voy a aburrir. Sonríe aunque un poco melancólico y yo le dedico una media sonrisa, aunque realmente estoy sorprendida, no sabía que era casado y mucho menos que tenía un hijo –Sabes, eres maravillosa.
-Gracias, sabes he imaginado esto por mucho tiempo, aunque me parecía imposible. Y como desde el principio estoy ruborizada, él sonríe mientras desata mis coletas y alborota mi cabello.
-Yo también Vec, desde la primera vez que te vi… Recuerdo que llegaste a tu primer día de clases, estabas un poco asustada, supongo que por lo nuevo, te veías esplendida, recuerdo que cuando te mire te ruborizaste, eras una niña y me gustaste tanto. –Mentalmente mi quijada está tocando el piso, entre este hombre y yo hay sentimientos que por un momento me hacen albergar una vana esperanza que desaparece cuando el continua hablando. –Pero también está mi mujer, soy tu profesor y no puede existir una relación distinta a esta que te ofrezco.
-Lo entiendo, no puede existir nada más entre nosotros que no sea sexo y estoy de acuerdo. Digo con mis esperanzas destruidas.
-Vec, hace unas horas estuve contigo porque ya no aguantaba las ganas de hacerte mía, no lo hice de una manera linda aunque lo disfrutamos mucho, pero no es lo que te mereces, en realidad no te mereces nada de esto; aunque te juro que me estoy muriendo por hacerte el amor ya mismo. Dice llevándose las manos a la cabeza y sus ojos reflejan una lucha entre la razón y la pasión que no se define.
Yo me acerco a sus labios y le susurro –Yo también me muero porque me hagas el amor. Dandole un tierno pero apasionado beso que es el detonante para darle rienda suelta a todo lo que sentimos. Me pongo de pie y tomo su mano; subimos las escaleras y llegamos a la habitación… Me tumbo en la cama, él se quita la camisa y también se tumba sobre mí… Me besa y sonríe, lo veo tan feliz y me encanta. Paso la mano por sus cabellos mientras nos miramos fijamente.
-Estás preciosa. Me dice besando mi nariz –Por cierto el pijama te queda lindo. Sonríe. Comienza a besar mi cuello, mis hombros, llega a mis pechos… Pasa los dedos sobre la tela de la camisa y me causa una sensación de excitación, lentamente me quita la camisa dejando mis erguidos pezones al descubierto, los besa suavemente y me hace gemir… Comienza a chuparlos a un ritmo delicioso…
Sus manos pasean por mi abdomen y sus labios van dejando un reguero de besos hasta llegar a mi vientre… Sus dedos acarician mis muslos y estoy completamente entregada a él.
Su boca baja hasta mis piernas y sus hábiles manos se deshacen del short, comienza a besar mis muslos, sube poco a poco… Llega hasta mis bragas, mete sus dedos en los bordes y tira de ellas dejándome totalmente descubierta ante el… Se dispone a desabrochar su cinturón…
-Puedo hacerlo por ti? Pregunto, afirma con la cabeza… Me siento al borde de la cama y saco su cinturón, luego desabrocho el botón, lentamente bajo su bragueta y deslizo sus pantalones hasta que llegan al piso… Paso la mano suavemente por la tela de su bóxer y encuentro con una incipiente erección que pide ser liberada, me dispongo a bajar el bóxer pero él toma mi mano, besa la palma y niega con la cabeza…Vuelve a acostarme en la cama y nuevamente empieza a besar mi cuerpo ahora haciendo énfasis en mi vagina, va dándome pequeños besos que me hacen gemir, su nariz me hace cosquillas y me encuentro riendo y gimiendo a la vez…
-Me encantas! Dice y me besa en los labios, con sus dedos comienza a trazar círculos sobre mi clítoris y me retuerzo de placer… Introduce un dedo dentro de mí y mis gemidos aumentan, aparece la sensación de un orgasmo, él saca su dedo rozando mis paredes vaginales y vuelve a introducirlo pero ahora frota mi clítoris con la palma de su otra mano y la sensación es indescriptible… Gimo y siento que voy a explotar cuando él para y toma mi mano llevándola a su bóxer para que se lo quite, lo hago y el me da el paquetito del preservativo. –Quieres colocármelo?
-Si! Respondo en un hilo de voz que apenas si reconozco como mía… Le coloco el preservativo, me da un beso y me recuesta en la cama.
Me mira fijamente y yo solo respondo con una sonrisa.
Se acuesta suspendido sobre mí apoyando las manos del colchón, con sus rodillas separa mis piernas y su pene se encuentra frente a mi vagina… Comienza a penetrarme despacio, da un par de embestidas a ese ritmo, es lento pero la sensación se expande en todo mi cuerpo… Sus embestidas van apresurando el movimiento y comenzamos a gemir, digo su nombre a modo de súplica y el me besa mordiéndome el labio… Un gruñido gutural se escapa de su garganta… -Mi Vec! Gime pegado a mi cuello –Me encantas…
-Y tú a mi Víctor…! Contesto aferrando mis brazos a su cuello, mis gemidos resuenan por toda la habitación y siento que mi cuerpo se tensa, él también lo siente y sus embestidas paran…
-Aun no nena! Dice y yo le miro con gesto suplicante… Mi cuerpo se destensa y vuelve a comenzar con sus embestidas pero ahora con un rápido movimiento… Mis manos pasean por su espalda y se aferran rasguñando su piel, el acaricia mi cuello con sus labios…
Sus caderas trazan círculos sobre las mías y junto con las embestidas son mi perdición, siento que ya no puedo más… Mi cuerpo se arquea totalmente y en un fuerte gemido pronuncio su nombre y un orgasmo se apodera de mí… Siento que da dos embestidas más y también explota… Se sostiene sobre mí apoyando sus manos al colchón, me mira jadeante y sonriente, yo le devuelvo la sonrisa, él me da un beso tierno en los labios y se tumba a mi lado acurrucándome en su pecho.
-Gracias cielo, fue maravilloso. Dice acariciando mis cabellos, yo le sonrío bostezando y me acomodo en su pecho quedándome dormida hasta la mañana siguiente


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