Cuatro Esqueletos (Cuarto esqueleto)

Por Vasia
Enviado el 10/11/2015, clasificado en Varios / otros
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Cuarto esqueleto

 

¡Alas! de mi debilidad por la reflexión...tanta filosofía no fue buena.

Pero, ¿a quién tenía sino a ella para vigorizarme con su buqué melancólico?

Las puertas no se abrirán, porque ya no hay pasos que puedan dirigirme. El movimiento resultó ser de la misma relatividad que el tiempo, ya no avanzo, y, sin embargo, el mundo me zarandea, el universo me conduce, nos conduce,a ti y a mí, como un niño su cometa. Y el niño está quieto, y el viento no sopla; el cuadro entero palpita enmudeciendo, pronto serán jocosos esqueletos de una aventura fantástica, disfrazados con accesorios de alegoría que desaparecerán en última instancia.

Porque no se equivoquen amigos míos, si algo sostiene todo esto, incluyéndome a mí que inicio la deriva, son las plabras. Sin éstas los símbolos, infecundos, dormirían como reliquias en la cripta de los no natos.

 

No sé lo que es añorar, pero muchas veces he creído mi propio delirio en el que la imagen de una pluma de rara avis me embargaba de la piedad propia del escalofrío súbito, y unas voces desenterraban de las cuencas de mis ojos cantos rodados de recónditas playas con nombres grabados que jamás podré olvidar...A veces creo que las palabras son las únicas que aún sostienen este laberinto de aves, proporcionando un sentido al recorrido de los significados y las explicaciones que hacen de leyenda al pie de las estatuas que lo habitan. El lenguaje se anuda en los símbolos y permite que en ellos se detenga la fuerza de la palabra, que cae inevitable como el agua escurrida de una prenda en la aurora por las manos de un élan vital que con la fuerza del oficio la sonsaca.

 

Los cambios acechan, irrumpen cual estampida, lo que conoces se retuerce en la agonía hasta volverse extraño cuando mucho te alejas. Sin tí, los lugares no sobreviven. Y si hay algo susceptible, es el pensamiento, pues en el momento en que el entorno se vacía sobreviene un nuevo paisaje, la mente es desamueblada de viejas imágenes y la memoria se convierte en la única capaz de interpretar el sentido de la nueva empresa.

Soy consciente del cambio, he dejado una luz intermitente por otra inmortal, una luz cuya fuente es un nido de sombras. Aguardad empero, porque mi identidad conservo, pues he sido humanidad y hay algo certero en las religiones que amurallan la libertad, Dios es el dedo que señala la conciencia que nace de la presión de una fuerza doble, la de la contradicción, así, yo soy yo y la especie, si buscas mi nombre habrás de encontrarme, y si no me buscas, me hallarás, porque me he llevado el Mundo y al mismo tiempo lo he perdonado por seguir sin mí.

 


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