UNA VIDA CUALQUIERA

Por Galindo
Enviado el 16/11/2015, clasificado en Cuentos
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       No era normal hace algunos años, que un padre de familia como el Esteve -buen mecánico de coches- estuviera en el paro, pero hoy en día eso era la norma. 
       Quizás todo hubiera sido distinto si no le hubiera partido la nariz en dos a su jefe,
el mismo día que le dijo que ese mes no le podría pagar porque le habían fallado un par
de clientes.
       Su hijo mayor había decidido marcharse de casa para ir a un pueblito de Girona ha
rehacer su vida -según él- llena de errores. El Esteve pensaba que este era un nuevo
desacierto y le recriminaba al hijo su egoísta decisión. Todavía recordaba como siendo
niño tratando de darle una reprimenda por alguna barrabasada i mientras le cogia de la
oreja para darle un tirón , el niño le agarró los “cataplines” mientras pronuncia con
torpeza las siguientes palabras : -..a que no no vamo a hace danyo!!
       La pequeña , Marisa , a los tres años se cargó a mi primera mujer , o sea a su madre
biológica ; un día mientras le daba de comer la papilla y jugando con el arma reglamentaria del agente Ross -que de vez en cuando visitaba a mi exmujer- esta se disparó y le voló la sien.
          Fue una desgracia muy comentada en el barrio, el agente Ross era muy querido y
ya nunca volvió a ser el mismo; actualmente duerme en un cajero.

          Mi hija Marisa se vino a vivir a casa, hacia un par de años que ya teníamos al
mayor y a Elena no le vino grande. Aunque todavía era muy pequeña cuando sucedió,
resultó algo tocada con la muerte de su madre, se quedó sin acabarse su papilla
preferida, y eso duele. Al final mi hijo se fué de casa, junto a su novia habían alquilado un antiguo palacete en ruinas y se proponían reconstruirlo con sus propias manos, lo que se viene llamando en el argot culto, una restauración.

          Todavía recuerdo la primera vez que lo llevé al taller , ya tenía 13 años cumplidos y al rato de estar explicándole un poco el funcionamiento de la maquinaria , me soltó una bien gorda:
        - Donde está tu despacho? Me reí y le dije que no tenía despacho, a lo que añadió:
        - Pero no eres el jefe??? Le contesté que no y se marchó sin ni siquiera mirarme.
    Estuvo más de un mes sin dirigirme la palabra.

    Existen dos tipos de personas que te hacen sentir mal por no haber triunfado en la
vida, unos son los que te quieren y otros los que te odian.Los unos te miran con cariñoso desden , te animan , te ensalzan , pero lo que realmente piensan es que eres un fracasado y que nunca harás nada en la vida ; a quién no le gusta tener un cuñado futbolista , o un hermano músico o un padre escritor , pero te conformas y rememoras cuando en el colegio te preguntaban:
          -…y tu que quieres ser de mayor , vas tú y contestas:
          - presidente del gobierno… y las risas llenan la clase, mientras al fondo se oye la
voz casposa del chulo del colegio:
          - tú serás mecánico!!!...y de los malos!!!...je, je, je, y entonces vas y le rompes la
cara.
                                                             ______________

       De los amigos de l’Esteve mejor ni hablar, un ex-futbolista, un ex-yonqui y un ex
–militar que actualmente trabajaba de “segurata”.Vicente estuvo destinado en los Balcanes y su peculiar manera de ser le valió la Estrella Escarlata de doce picos, mención de honor que se otorgaba a los actos de guerra que requerían de un valor especial. Sin dejar que diera ninguna explicación , dedujeron que fue atacado por las tropas enemigas y -defendiendo con honor su puesto de vigía- puso en peligro su vida al ser disparado a traición , cuando en realidad les daba la espalda porque huía como un bellaco. Lo explicaba con gracia resalá mientras jugaban la primera partida de dominó del día.
         Le llovieron las collejas, cuando en la siguiente mano abrió con un 6 doble, quien
podía ser sino el tarao de Tomás , el ex-yonki , un pobre colgao amigo de la infancia de
l’Esteve. Quedó tocao cuando confundió una dosis de caballo con un paquete de azúcar
glasé, el mu lerdo , se la inyectó enterita .
        Como pudo, Salcedo colocó el seis/uno picando en el mármol frio , el antiguo
extremo izquierdo del Numancia y ex de l’Espanyol , se había jubilado a los 46 años y
ya no le había pegado más un palo al agua ; le quedó una pensión vitalicia mínima de
800 euros y una renta de 60.000 , con eso y las preferentes tenía previsto acabar sus dias
holgadamente…sip!. Después de dejar el futbol en activo regentó una pista de fultbito y
allí conoció a l’Esteve , en los partidos de veteranos de los jueves.

                                             ______________

 

         Decidió que al volver llamaría a su jefe y se disculparía del bofetón, el pobre se
había ganado el poder disfrutar de un buen coche una vez en la vida.
         Al volver a casa tomo un atajo por un bosque que conocía muy bien.Las chupadas del porro le sabían a gloria y el sendero se hacía más cómodo a pesar de la progresiva ascensión. Se dio cuenta que a pesar del odio que sentía por su ex no había perdonado del todo a la pequeña Marisa , ahora sentía que no era culpable de aquel acto, todo el mundo sabe que las armas las carga el diablo.
         De golpe como en un sueño se le apareció la imagen del cuerpo maltrecho del
antiguo policía, allí estaba recostado en el cajero del barrio, la paz interior que sentía en
esos momentos le hizo pensar en él como en un pobre hombre que tampoco había
cometido un crimen tan horrible, quién no se deja alguna vez una herramienta de
trabajo encima de la mesa.
      Ya casi no se notaba los pies, retrocedió sobre sus pasos y retomó el camino de
vuelta.
      Regresaba al barrio cuando estaba a punto de anochecer, pasaba de ir al bar
con ese medio cuelgue que no le dejaba pensar con claridad, sabía que a esas horas se
encontraría a Salcedo. Salcedo bebía en exceso, lo de las preferentes le había jodido
mucho, había perdido casi todo y le dio por beber para olvidar.  Entró en casa sin hacer ruido y se dirigió al frigorífico, al fondo del pasillo notó la presencia de un extraño, o al menos eso fue lo que le pareció, hasta que oyó esa inconfundible voz:
            - …vaya pedo que llevas…!! Donde has estado todo el día!? Buscando curro
debías estar y no pajeandote y bebiendo con tus amigotes!!!
          Abrió el frigorífico y cogió una birra , una cualquiera , con alcohol. Se arrastró
hasta la puerta y cerró de un portazo. La brisa de la calle le dio en el rostro, después del
recibimiento lo mejor era la caricia de un extraño, aunque este no sea humano. Alzó
el botellín , miró al cielo y brindó: - …por mis muertos!!!. Bebió un sorbo largo y
amargo, comenzó a andar sin rumbo, decidió que ya decidiría por el camino si se pasaba
por el bar o se adentraba de nuevo en el bosque.

                                                                          FIN


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