Competencia de ultratumba

Por cclecha
Enviado el 20/11/2015, clasificado en Terror
369 visitas

Marcar como favorito

     Quisiera contar esta historia a alguien, pero nadie me creería, me tomarían por loco… estoy muy angustiado, atemorizado… así que la única forma de articular mis temores, es escribirlos.

     Estoy haciendo el último curso de bachillerato, exactamente acabando el COU, cuando hace tres días, conseguí que uno de mis sueños se hiciera realidad.

       Marta, accedió a quedar conmigo cuando acabaran las clases, para que pudiéramos estar juntos, sin la presencia de la siempre presente “pandilla” que solía acompañarnos a todas partes. Yo estaba completamente colgado por ella. Es una chica que para mi gusto es inmejorable. Ya es una mujer, pero tiene todavía algunas maneras de niña. Lo que la hace especial es su forma etérea, es sin duda sensual, pero parece que no sea de este mundo.

Voy a la historia… cuando salimos del instituto, en la parte alta de la ciudad, me dirigí con Marta hacia la Avda. Tibidabo. Hacía años que conocía a la chica, pero por primera vez había accedido a verme a solas. Yo no tengo ninguna experiencia en mujeres, pero había oído de mis hermanos mayores que las mujeres acostumbran a ser muy volubles, o más bien cambiantes y hay que aprovechar las oportunidades que se nos presentan, porque puede que mañana, estas oportunidades ya no existan.

     La noche, empezaba a descender, apartando la claridad de la ciudad. Las primeras farolas empezaron a irradiar su velada luz por las aceras. Mientras tanto nosotros dos, íbamos subiendo por la avenida del Tibidabo, arropada por lujosos y antiguos caserones de la burguesía catalana a ambos lados de la calle.

       Yo, tenía claro que quería llevar a Marta a una vieja escuela de niños, ubicada en este calle, no muy lejos de donde nos encontrábamos. Pronto llegamos al lugar…Un viejo caserón, con un imponente cartel anunciando que se alquilaba, rezaba de la siguiente manera

                                     FINCAS   FORCADELL

                                     SE ALQUILA

                                      RAZON X, Nº TFº X

     En el viejo jardín descansaban unos oxidados columpios y un tobogán que todavía se mantenía firme. Ya empezaban a crecer plantas asilvestradas por el jardín. Mientras que una pequeña escalinata llevaba hacia la puerta de entrada, arropada por cuatro columnas dóricas.

   Rápidamente hice saltar la pequeña valla del jardín a Marta y yo hice a su vez lo mismo… nos deslizamos como vulgares rateros hacia la puerta de entrada y una vez allí, saqué mi destornillador del bolsillo y la sencilla cerradura se abrió sin ninguna dificultad.

     Una vez dentro, veladas sombras propiciadas por las farolas del exterior y el movimiento de los coches se deslizaban contra las paredes de la escuela, filtradas por los portiones de persiana de las ventanas.

     Mi vista fue rápida ojeando las figuras de plástico que adornaban las paredes, de Mickey Mouse, el Pato Donald, Goofy y varios otros. Mientras nos adentrábamos, tropecé con una minúscula mesa, arropada por cuatro sillas enanas…habían varias mesas con sillas que sin duda utilizaban los niños para pintar. Coronando la estancia estaba una pizarra, enorme, todavía con sus tizas.

     Pensé con rapidez que tenía que aposentar a Marta en aquella sala que era la única que tenía cierta luz…pero el suelo estaba desnudo así que le dije

     -Espera un minuto. Voy a ver si encuentro alguna manta para arrojar por el suelo.

     Entré en una habitación, en la que todavía se veían cunitas en las que los niños debían hacer la siesta. En un viejo armario, encontré varias mantitas y almohadas.

     Rápidamente esparcí las mantas donde estaba Marta y nos fabricamos un nido acogedor.

   Mis hermanos, me habían sugerido que para conseguir que una chica se apriete en busca de protección contra ti, es conveniente contarle historias de miedo y de espíritus. Esto es lo que hice y realmente Marta se aproximó hacia mi….la tenía pegadita a mí y podía oler la fragancia de su cuerpo. Realmente el miedo estaba presente entre los dos.

     Yo, sentado en el suelo, la miraba de reojo y no cabía en mí de satisfacción. Ya estábamos los dos solos, en un lugar que por la hora, nadie nos molestaría. Lo único, es que me sabía tímido y no sabía cómo abordarla…ella tan majestuosa, etérea, con proporciones de futura modelo. Finalmente me decidí y la bese lentamente y con pasión en unos labios turgentes que tenían sabor a frutas. Automáticamente mi cuerpo se aceleró, noté como mi temperatura subía de inmediato…y empecé a tener calor. Hubiera querido decirle palabras de amor…pero yo no servía…nunca había sabido hablar y además, balbuceaba por los nervios. Entonces me dijo una cosa inesperada.

       -Marc- que cosas tan bonitas me susurras al oído

       En un principio me asusté…pero podría ser que de forma inconsciente hubiera susurrado todo lo que en verdad pensaba…pero yo no había dicho nada…

       Entonces Marta dio un respingo

         -¿Qué te pasa? Pregunté

         Me miró con sus cálidos ojos y me dijo –Mira Marc, no es que te rechace, pero tu mano esta helada y mi barriga no…frótate las manos antes de tocarme…

         Ahora sí que estaba atemorizado…yo, aunque lo deseaba no me había atrevido a tocarla… de repente lo vi claro y grité

         -Marta, Marta, aquí hay alguien más, aparte de nosotros…pronto, ponte de pie y vámonos rápido- Le dije poniéndome de rodillas y estirándole de la manga de la camisa.

         Ella no me miraba…al contrario ladeaba la cabeza, esquivando mi cuerpo y mirando no sabía el que. Finalmente me giré, tratando de adivinar que es lo que miraba y desgraciadamente contemplé como en la pizarra está escrito con letras grandes, irregulares y temblorosas

                         ¡MARTA! ¡MARTA! NO TE VAYAS. QUEDATE. ¡NO TE ARREPENTIRAS!

          Cuando vi aquello me estremecí y Salí corriendo, no sin antes implorar a Marta que hiciera lo mismo. Ella no me hizo caso y se quedó en el aquella nauseabunda sala.

           Aquella noche no pude dormir. Anhelaba saber lo que había ocurrido. Al día siguiente, antes de las nueve, como cada día antes de entrar a la escuela, la pandilla nos reuníamos en   los jardincitos delante de la escuela. Esperé infructuosamente a que Marta apareciera, pero no lo hizo. La pandilla opinó que debía estar enferma.

         Pasaron un par de días más y por la escuela nos enteramos que los padres de Marta, habían denunciado en la comisaría su desaparición.

         Todo el mundo, creía que había sido un rapto.

           Yo estaba desesperado, con mi historia, no podía ir a ninguna parte, sin que me consideraran un loco, o un desequilibrado. Sí, yo sabía que había sido un rapto…pero nada humano lo había perpetrado. La ultratumba tiene sus misterios. Lo único que podía hacer era soportar todo aquello sin volverme loco y escribirlo para mí, constantemente escribirlo para sosegarme.

 

               

 


Compartir el relato

Denunciar relato

Comentarios

COMENTAR

(No se hará publico)
Seguridad:
Indica el resultado correcto

Por favor, se respetuoso con tus comentarios, no insultes ni agravies.

Buscador

Ellas buscan... MiPlacer.es
TvReceas - Videos de recetas de cocina Haz tu donativo a cortorelatos.com