El coche es el único lugar seguro

Por José Ángel Muñoz Moreno
Enviado el 12/03/2013, clasificado en Intriga / suspense
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Los zombis se agolpaban a ambos lados del coche. Algunos de ellos se habían instalado en el techo del coche y ya daba muestras de ceder. Los zombis intentaban volcar el coche. El parabrisas ya estaba inutilizado y estaban empezando a romper los cristales delanteros. No tenían mucho más tiempo. Jorge intentó arrancar, pero el motor se resistió. Ruido de cristales rotos. Los zombis ya habían conseguido romper el cristal de la parte de atrás. Estarían muertos en un par de minutos si no conseguía hacer funcionar el coche. Volvió a intentarlo. Nada, volvía a fallar. Sintió un aliento en la nuca y dio un puñetazo hacía atrás con furor.El zombi cayó mientras escupía restos de sangre. Volvió a intentar arrancar el coche, esta vez, con un gran rugido, el motor comenzó a funcionar. Aceleró rápidamente y la mayoría de los zombis cayeron del coche. Algunos se mantenían sujetos de las ventanillas y de la parte superior del vehículo.
-Ahora es el momento, el zombi que tenemos detrás está indefenso- gritó Jorge mientras conducía- tenemos que acabar con él. Hijo, tienes siete años, lo sé, pero yo no puedo hacerlo, no puedo dejar de conducir, vendrán a por nosotros. Coge la pala... y acaba con él.
-Pero papá.. -suplicó el hijo.
-Hijo, tienes que hacerlo, si no lo haces moriremos, ¿entiendes? No tendremos más oportunidades, por favor hijo.
El niño levantó la pala y la dejó caer contra la cabeza del zombi.
-¡Más fuerte! ¡Más fuerte! Se está empezando a mover. Ahora o nunca hijo.
El niño había empezado a llorar mientras intentaba aplastar la cabeza.Lloraba más y más y en un último intentó, sonó un crujido. Había acabado con él. El chicó dejó caer la pala y se sentó otra vez en el asiento. Sus manos estaban llenas de sangre y tenía la mirada perdida, respiraba muy rápido.
-Papá, tengo miedo, yo... no quiero matar más zombis, quiero irme a casa- dijo casi sin voz.
-No podemos cariño, tenemos que salir de España. Vamos a Ginebra, allí se ha organizado un pequeño núcleo de resistencia, el último de Europa. Si llegamos sobreviviremos, si no... que Dios nos aguarde.
Las carreteras están vacías, los asentamientos por los que pasan se han reducido a cenizas. Las ciudades, antes hermosas, se han convertido en símbolo de la destrucción llevada a cabo por los zombis.
-Contestad, contestad-grita desesperado Jorge, mientras habla por un pequeño dispositivo- joder.. ¿a qué coño esperáis? Sois nuestra última salvación.
Solo un pitido indica que la comunicación se ha cortado y que no volverá a reestablecerse.Jorge intenta mantener la calma, sobrevivirán o eso quiere creer. No hay otra opción.
-Hijo, estamos solos.. completamente solos... Todo depende de nosotros. Ginebra ha caído. Ahora mismo nosotros somos los únicos habitantes europeos.


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