Fernando (1)

Por Andres Son
Enviado el 11/12/2015, clasificado en Intriga / suspense
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Había sido un mes excesivamente duro para Fernando, el rechazo de Coquita había resonado más allá de los límites de la mismísima realidad y lógica, o por lo menos así le pareció a él. Sentía que debía alejarse un tiempo de todo, en especial de su cabeza, cosa que no estaba del todo seguro de cómo lograrlo.

Había comenzado a tomar largos paseos por la ciudad, intentando poner su mente en blanco y simplemente disfrutar del recorrido. Poco a poco sintió como el dolor se iba disipando, y cada vez se encontraba pensando menos en Coquita y, en especial, en ese fatídico encuentro que su mente se encargó de agrandar a niveles fantásticos, así como trágicos. Paz y tranquilidad empezaron a invadir su mente, y, después de mucho tiempo, volvía a sonreír. Fernando sintió, finalmente que por fin había logrado superar ese gran trauma, y estaba listo para volver a empezar.

Fue en uno de estos largos paseos que solía tomarse todas las tardes en la que comenzó a notar algo extraño, no estaba del todo seguro de que era exactamente, pero podía sentir como si alguien lo estuviera siguiendo. Al principio pensó que tal vez se tratara de su activa imaginación, la cual él sabía muy bien, solía exagerar las cosas. Pero con el paso del tiempo se dio cuenta de que definitivamente alguien lo estaba siguiendo.

Se sentía cada vez más paranoico, toda la paz mental por la que había estado luchando tanto para recuperar, ahora estaba desapareciendo. Esas caminatas que el tanto disfrutaba, ahora se habían transformado en torturas.

Una tarde bastante oscura, en la que una gran tormenta se avecinaba. Fernando había salido por su rutinario y ahora terrorífico paseo. Las calles, debido al clima, se encontraban prácticamente desiertas, lo cual añadía una atmosfera aún más terrible para Fernando. Comenzó a caminar por la lúgubre ciudad, con un sentimiento de paranoia aún más grande del acostumbrado.

Finalmente decidió que ese día había tenido suficiente, y volvió a su casa velozmente. Solo se encontraba a unas cuadras, cuando sintió una voz llamándolo desde la entrada de una vieja casa abandonada, se detuvo casi instintivamente, y antes de que pudiera comprender lo que ocurrió, el hombre se abalanzó sobre él, tomándolo fuertemente del cuello con una mano, y con la otra presionando un arma en sus costillas. Lo llevo velozmente cerca de la casa, donde se encontrarían fuera de la vista de cualquier transeúnte. Fernando se encontraba muy en shock para gritar, moverse o simplemente pesar en lo que estaba ocurriendo.

Fernando miro a su atacante con desesperación y miedo. De su boca no salió ningún sonido, pero sus ojos rogaban por su vida, pero Johannesburgo no vacilo, con la vista fija en él, y su pulso frio y profesional, apretó el gatillo del arma dos veces en el cuerpo de Fernando, este cayo inmediatamente al suelo, inmóvil, con un charco de sangre rodeándolo.

Johannesburgo dejo el cuerpo sin vida de Fernando oculto en la oscuridad de la entrada del lugar y se alejó caminando tranquilamente y sin llamar la atención, mientras las primeras gotas caían.


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