Los tres cerditos (Versión Nitro) 1

Por JDLRM
Enviado el 17/12/2015, clasificado en Cuentos
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Erase que se era en una época remota y triste en la que Andalucía aún seguía votando al PSOE, bueno, en realidad no hace tanto… el caso es que había tres cerditos, no eran hermanos ni nada, pero sí que eran coleguitas y se cargaban unos gin tonic el fin de semana.

El primer cerdito se llamaba Mariano Tocino, típico cerdo de clase obrera desinformado y desconectado de la realidad, que, a pesar de ser autónomo, posiblemente la clase más castigada por partidos políticos dirigidos por gente de educación privada que no ha pisado la calle en su vida y no conoce el mundo real, y a pesar de vivir en la más cruda realidad, sigue votando al PP, he de matizar, que cuando digo típico cerdo, no digo cerdo como insulto, si no que esta historia sucede en un mundo alternativo donde habitan cerdos y otros animales bípedos en lugar de humanos, el caso, es que, a pesar de tener que pagar al mes una cuota abusiva que a menudo superaba sus ganancias, a pesar de vivir en una casa echa de paja, fruto del abuso que en su momento se pegaron las inmobiliarias amparadas por la ley del mismo partido, seguía votando a los mismos, por qué ser un cerdito facha, era más importante que luchar por cambiar las cosas, y en fin… después  de todo, como se suele decir, de tal palo, tal astilla, y … su padre era un chorizo, que se le va a hacer, pero bueno, si pensasteis que el cuento iba sobre política, estáis muy equivocados, a Mariano Tocino lo mataron, el lobo metafórico de la expropiación de terrenos por parte de su amado gobierno, resulta que su casa entorpecía el paso de una nueva autopista, así que le dieron 3000 euros y lo dejaron en la calle, 3000 euros que invirtió en una mochila y un montón de piedras para bucear a pelo en el pantano.

Eso nos deja con dos cerditos más, el primero se llamaba Juanito Morcilla, un cerdito de clase media acomodada que vivía en una casa de ladrillos, lo normal, el señor Morcilla era un cerdito corriente, no buscaba nada de la vida que no fuese lo que todos los cerditos buscan, una casa donde vivir, que ya la tenía, un trabajo estable, un buen coche, y una cerda con la que compartir su vida, vuelvo a matizar en el hecho de que estamos en un mundo de animales bípedos. El otro cerdito era un tanto diferente, su nombre era Eduardo, Eduardo Ernesto Martín, os esperabais un apellido como Jamón o Mortadela ¿Verdad? Pues no, se siente, el señor Martín vivía en una casita de madera muy humilde, y cuando digo que el señor Martín era un cerdito diferente, no quiero decir que como cada cerdo no quisiera una casa, un coche y una compañera cerda, más bien quería decir que a Eduardo no le entusiasmaba la idea de trabajar toda su vida para una empresa, pues un trabajo estable haría de su vida un chasco ya que era un cerdo con sueños y esperanzas por las que luchaba cada día, Eduardo siempre quiso ser cantante de country, incluso tenía su propio grupo con el que ensayaba cada semana formado también por un burro, un gallo tomatero y un armadillo, también era aficionado a la pintura, ya que había estudiado bellas artes, pero a pesar de haber expuesto en multitud de salas, no podía vivir de ello y por supuesto le encantaba mantenerse en forma, así que salía a correr por el bosque cada día al salir del trabajo, porque a pesar de que no le entusiasmase trabajar para una empresa, tenía que comer y pagarse el bebercio.

 

 

Versión audiolibro: https://www.youtube.com/watch?v=NKBib6clNUE 


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