Guau Guau (2)

Por AzucenaSensual
Enviado el 27/12/2015, clasificado en Adultos / eróticos
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Pero ese orgasmo sólo fue mío, porque él continuó sin correrse. Pero se fijó en un detalle, que cada vez que me corro, mi esfínter anal se dilata por el placer.

Así que lo mojó un poco con saliva y lo empezó a lubricar así. El jugo de mi placer que rezumaba de mi sexo también sirvió para esa lubricación. Empecé a sentir la caricia de su dedo despacio, alrededor de mi esfínter, apretando un poco.

Que me acaricien en mi ano cuando estoy en esa postura y tan excitada me resulta muy placentero. Enseguida sentí que su dedo me penetraba por detrás y empezaba a acariciar su pene desde dentro.

Dejaba el dedo quieto mientras se movía con su pene dentro y fuera y el placer era indescriptible. Salía del todo y volvía a entrar y cuando entraba sentía como su dedo acariciaba su glande a través del más que muy sensible pedacito de carne que separaba mi ano de mi vagina, y el placer que me proporcionaba era muy intenso.

Esa caricia me relajaba, pero no me provocaría un orgasmo. Sentía que podría estar en esa posición horas y me dejé hacer.

Sacó su pene de mi vagina. Mis jugos mojaban mus muslos, empapados por el placer de mis orgasmos, y humedeció un poco sus dedos para acabar de lubricar mi ano. Apoyó su pene durísimo sobre él y empujó suavemente.

Sentí un poco de presión, pero relajada como estaba mi esfínter cedió fácilmente a la presión y su pene entró en mi ano despacio pero inexorablemente. Pensé que nunca llegaría al fondo pero al final lo consiguió. Lo hizo despacio, con su pene muy lubricado de mis jugos, hasta llegar a introducirlo del todo.

Lo sentí tan dentro de mí, sentí que me llegaba a partes de mi vagina a las que jamás llegaría desde otro lado, y me sentí llena.

Empecé a acariciarme con la mano. Estaba empapada y mis dedos entraban sin dificultad en mi sexo, e incluso podía sentir con su tacto el movimiento de su pene dentro de mi culo.

Cuando me lo hacen por ahí no tardo en correrme. Son orgasmos distintos, intensos, cálidos, largos, que me vienen muy de dentro. El no poder hacer fuerzas con mi ano al correrme por tenerlo lleno los convierte en orgasmos muy largos, que parece que no se acaban nunca, y que se enlazan uno tras otro.

Volvió a cerrarme las piernas y saqué el culo hacia fuera, por lo que la penetración fue muy profunda. Cada movimiento que hacía sentía que me movía todo mi interior. En esa postura su pene se alejaba un poco de mi vagina, pero eso no impedía que los orgasmos se encadenaran uno tras otro.

Pero también era cierto que en esa postura perdía el control, ya que con las piernas cerradas y su pene fuera de mi vagina, pero acariciándome intensamente desde atrás, no tenía forma de provocar, acelerar o controlar mis orgasmos, que venían uno tras otro, dejándome sin respiración.

Mi realidad se alejaba de mí, me sentía flotar fuera de control, en un mar de placer del que deseaba salir, explotando en un intenso y placentero orgasmo.

Me incorporé sobre mis manos, y él aprovechó para agarrarme los pechos. Ese momento de echarse hacia delante hizo que su pene se acercara a mi vagina, recuperando el control.

Hice un poco de fuerzas con mi vagina y el orgasmo que me provocó fue espectacular, intenso, inagotable. Sentí que él también se corría a la vez, y sentí su semen muy caliente en mi tripa, mientras continuaban los espasmos de mi placer.

Fue un polvo espectacular, la verdad.

 

Todos mis relatos, en mi blog

http://azucenal.blogspot.com

O en mis libros, publicada la primera parte de mi trilogía

"Libertad sexual" de Azucena López, disponible en Amazon


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