Viviendo en él (Parte3)

Por D.B.F.
Enviado el 29/12/2015, clasificado en Intriga / suspense
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-¿Quién es? ¡Hola! ¿Eres nueva? ¿Cómo te llamas?

            La niña se gira para mirarlo lentamente y se le escucha:

            -Luna.

            -¿Eres nueva? ¿Dónde van todos?

            Lo único que se escucha es silencio.

            -Oso, voy a ver si hay alguien por ahí, si no, nos volvemos a casa, aunque sea andando, ¿está claro?

            -¡No! ¡Quiero ir yo! No me quie…

            -Chao.

            ¡Uff!, menos mal, un minuto más al lado de esa niña y me da algo, no sé qué tiene… espero que no le pase nada a Oso… ¿pero qué…? ¿Y las luces? ¡Se ha apagado todo nada más cerrar la puerta! ¿Y la puerta? ¡No la puedo abrir!

-¡OSO!

No me escucha… está todo muy oscuro, ¿las paredes se han vuelto muy viejas… o me lo parece a mí? Bueno, es igual, voy a buscar a alguien.

            No se escucha ni un alma, el pasillo está todo sucio, no sé qué es, parece ceniza. ¡Un momento! Acabo de escuchar algo… como una cisterna. A ver si hay alguien en el baño…

            No para de sonar, cada vez más y más según me voy acercando. La puerta está medio abierta. Me late el corazón a mil por hora, miraré alrededor a ver si no hay alguien que esto me está superando… bien, ahí voy…

            Nada, no hay nadie, estará atascad… ¿qué?… salta un líquido rojo… ¡es sangre! Dios, yo me voy de aquí, no sé ni para qué entré, voy a buscar a Oso y nos vamos.

            Voy al pasillo, en cada movimiento que hago mi corazón late cada vez con más intensidad. Miro a un lado y al otro y según doy el primer paso escucho una voz que no había escuchado en toda mi vida, una voz muy grave.

            -Y acabo viviendo en él, y acabo viviendo en él,…

            -AHH!

            Salgo corriendo por los cuatro pasillos que me quedan para llegar a mi clase, recoger a Oso y largarme de aquí.

            Acabo agotado en el tercer pasillo, y no puedo más, se me hacen eternos, no recordaba que fuesen tan largos. ¡No…! ¡Hay una persona al fondo del cuarto pasillo…! Tengo que ir a por Oso sí o sí. Mierda se me acerca, ¿quién es? Pff… yo me voy.

            -¡AHH! ¿Quién eres? ¡¿Qué quieres?! ¡Déjame!

            Nada más darme la vuelta me encontré con una persona, o con un muñeco, ya no sé lo que era, sólo sé que tenía el rostro lleno de músculos, sin piel y me miraba fijamente a los ojos. No pude sentir un golpe más fuerte en el corazón en mi vida, me vuelvo para la dirección que estaba mi clase y la persona que había antes ya no está, ahora estaba detrás de mí, me perseguía lentamente. Llegué a mi clase y esta vez sí que la pude abrir, me metí en ella pero… ¿y Oso? ¿Luna? ¡No hay nadie! Mientras observo la clase, se escucha cómo el monstruo de ahí fuera intenta abrir la puerta. Cojo una regla metálica de al lado del encerado y la meto por el picaporte de la puerta. Me voy a esconder… ¡en la parte de abajo del armario! Otro sitio no tengo…

            El señor sin piel acaba de abrir la puerta y empieza a pasearse por la clase, escucho su respiración, espero que él no escuche la mía… Está todo oscuro, no veo nada, lo único que veo es la ranura del armario por la que se ve la mesa de Luna. Por cierto, ¿dónde andarán? ¿Los cogerían?

            Su respiración está cada vez más cerca de mí, acabo de ver sus piernas pasar por la segunda fila de la clase, lleva un abrigo negro. No sé qué hacer… ¡se está acercando!

            Se acaba de parar en frente del armario, ¿escucharía mi respiración? Un momento, ¡ya no está! Se ha ido…

            Abro un poco la puerta del armario y miro a ver si hay alguien pero no, allí no había ni un ser. Doy el primer paso fuera del armario y tan pronto me doy cuenta de que hay algo que se mueve a ambos lados pero que yo no logro ver, me doy la vuelta para verlo y… ¡es el señor! ¡Estaba dentro del armario!

            -¡Déjame!

            El señor parece no escucharme. Sonreía del lado derecho de la cara, me coge por los brazos y me tira dentro con él, para no dejarme salir, nunca.


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