AÑO NUEVO

Por Almeza R.
Enviado el 04/01/2016, clasificado en Adultos / eróticos
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Es 1 de Enero y estoy tirada en el sofá, adormilada, el cuerpo abotargado y con agujetas. La ropa de la noche está esparcida por la sala y el pasillo. La falda, la blusa, las medias, el sujetador, las bragas... Solo cubro mi desnudez con un albornoz. Me surge una mueca al intentar sonreír. La noche fue terrible. El olor que sale de mi cuerpo cuando entreabro el albornoz, habla por si solo. Huele a cava rancio, a hombre, a sexo y me duele. Repaso la noche.

No tenia ningún plan, así que cené pronto y me fui a tomar las uvas a la zona en que sabía se reunían muchos conocidos que, por una u otra razón, estaban solos. El ambiente era bueno, alegre, festivo. La llegada del año nuevo supuso un masivo reparto de besos, abrazos, achuchones. Unos más y otros menos. Antón fue de los más. Yo sabía que le gustaba y...bueno. Tampoco él estaba mal. Parecía estar tonteando con Ángela, pero ella tonteaba a su vez con un chico nuevo. Moreno, alto, delgado, algo más joven que nosotros pero muy alegre y divertido. Martín se llamaba. 

Recuerdo sus manos. Abro el albornoz. Recorren la piel desnuda dibujando la curva del vientre. Se me escapa un gemido. Cierro los ojos y es Antón quien me abraza por detrás. Sus labios recorren mi cuello. Siento humedecerse mi sexo. Martín me besa en la boca, su lengua buscando la mia. Lamo mis dedos. Uno. Dos. Vuelvo a gemir y aprieto las piernas. Voy por la calle entre ambos. La mano de uno sobre mis pechos, la del otro en las nalgas. Me besan y me acarician en la calle, en el portal, en la escalera. Mis dedos pellizcan un pezón ¡ahhhhhhhh! La otra mano desciende hasta mi sexo. Ya en el pasillo, me quitan la blusa, el sostén. Me tumban sobre el sofá. Martín chupa mis pezones, magrea mis tetas, me arranca gemidos. Antón desnuda y lame mi sexo. Veo volar mis bragas por el aire. El placer me hace chillar ¡¡aaaaaaaaaaag! Aprieto los muslos sobre mi puño, dos dedos dentro de la vagina. Me arqueo. Las manos de uno de ellos estiran de mis nalgas. Abren mis piernas. Un pene se introduce en mi boca mientras el otro me penetra de un solo golpe. Lanzo un gemido ahogado. Mis jugos inundan los dedos en la vagina. Lamo con deleite los que tengo en la boca. Los pezones me duelen como anoche, cuando eran succionados o mordidos. Se me eriza el vello. Me arqueo y con un grito profundo me derramo sobre aquel vástago que me penetra. Manos que me acarician, labios que me besan, lenguas que me lamen. Chorros de esperma caen sobre mi piel y un nuevo estertor arranca jugos de mi interior. Gimo, suspiro, me retuerzo sobre el sofá. Me levanto y voy al dormitorio dando traspiés. En el camino dejo el albornoz y gotas de esperma que caen de mi sexo. Los cuerpos desnudos y musculosos de Antón y Martín llenan mi mente. No dejan de acariciarme, de penetrar mi boca y mi vulva. Ahora el uno, ahora el otro. Si no con los penes, con los dedos, con la lengua. Tiemblo, gimo, me derrito y me corro una y otra vez. Abro el cajón de la mesilla y cojo un vibrador. Lo chupo, lo lúbrico y de un solo empujón, me lo meto en la vagina. Grito de placer. ¡Ohhhhhhhhh! Acaricio mis pezones tumbada desnuda sobre la cama. Me refuerzo apretando los labios de la vagina sobre el consolador que vibra fundiéndome las entrañas. Me muerdo los labios recordando los de ellos y vuelvo a correrme entre espasmos. Me relajo pero ese aparato incansable no lo permite. Sacude las paredes de mi gruta, las acaricia, arranca ansias de mi cuerpo. Ya no existe nada a mi alrededor ni en mi mente. Solo yo. Con la mano entre las piernas, frotó el clítoris con verdadera locura, con desesperación. ¡Ahhhhhhhhhhh!...un espasmo me recorre. Tenso el cuerpo, lo retuerzo sobre las sábanas mientras mis jugos inundan la mano a través del vibrador. Ha sido un orgasmo intenso, muy profundo, que me deja rendida. Siento el clítoris placenteramente dolorido, los labios vaginales hinchados. Tanto que me cuesta sacar el vibrador. Lo apago y lo dejo dentro. Me relajo y quedo tendida sobre la cama con los ojos abiertos. El sopor me va invadiendo. Me tapo. Los ojos se me cierran y, poco a poco, voy perdiendo la noción del lugar, del tiempo, del espacio. Estoy borracha de sexo, de placer, de lujuria. Uvas, cava, Antón, Martín, esperma, ummmmm...luces, fuegos de artificio, ropa desparramada por el suelo, volando por el aire...sueño... dormir...gozar... Anochece.


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